RENÉ DESCARTES
Tratado de LAS PASIONES DEL ALMA (1649)
SEGUNDA PARTE
DEL NÚMERO Y DEL ORDEN DE LAS PASIONES Y EXPLICACIÓN DE LAS SEIS PRIMARIAS
ORDEN Y ENUMERACIÓN DE LAS PASIONES
Art. 90. Cuál es el que nace de la complacencia.
Por
el contrario, la complacencia ya ha instituido particularmente la
naturaleza para representar el goce de lo que agrada como el más grande
de todos los bienes que pertenecen al hombre, lo que hace que se desee
muy ardientemente este goce. Verdad es que hay diversas especies de
complacencias y que los deseos que de ellas nacen no son todos
igualmente poderosos; pues, por ejemplo, la belleza de las flores nos
incita solamente a mirarlas, y la de las frutas a comerlas. Pero la
principal es la que proviene de las perfecciones que imaginamos en una
persona que pensamos puede llegar a ser nosotros mismos; pues, con la
diferencia del sexo, que la naturaleza ha puesto en los hombres así
como en los animales irracionales, ha puesto también ciertas
impresiones en el cerebro que hacen que, a cierta edad y en cierto
tiempo, cada persona se considere como defectuosa y como si no fuera
más que la mitad de un todo cuya otra mitad debe ser una persona del
otro sexo, de suerte que la naturaleza presenta confusamente la
adquisición de esta mitad como el más grande de todos los bienes
imaginables. Y aunque se vean vanas personas de este otro sexo no por
eso se desean vanas al mismo tiempo, porque la naturaleza no hace
imaginar que se tiene necesidad de más de una mitad. Mas cuando se
observa algo en una que complace más que lo que se observa al mismo
tiempo en las otras, ello determina al alma a sentir por esa sola toda
la inclinación que la naturaleza le da a buscar el bien que le presente
como el más grande que pueda poseerse; y a esta inclinación o a este
deseo que nace así de la complacencia se le da el nombre de amor más
generalmente que a la pasión de amor que hemos descrito antes. También
tiene efectos más extraños, y es el que sirve de principal materia a
los autores de novelas y a los poetas.