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Estudio del psicoanálisis y psicología

Adolescencia y sentimiento de identidad: la imagen corporal, abandono de la bisexualidad infantil



El esquema corporal seria “la imagen tridimensional que todo el mundo tiene de si mismo. Pero la noción del esquema corporal comprende además de la experiencia kinestésica y de las estructuras, una relación espacial y temporal. La imagen corporal se expande mas allá de los limites del cuerpo”; la imagen tridimensional de si mismo contiene la relación de alto, largo y volumen de cualquier objeto y en este caso del cuerpo humano.
La imagen corporal se expande mas allá del cuerpo y se traslada a los objetos -cosas que el sujeto siente como suyos. El decir cuando un sujeto se estrella en su automóvil “me estrelle” da cuenta que existen objetos externos que en algún momento son vivenciados como propios y parte del esquema corporal. Esta situación se ve reflejada en el adolescente en el recelo con que guarda sus objetos más preciados, y en como su cuarto al interior de la casa paterna, se convierte en un lugar casi sagrado, que no puede ser invadido por sus padres o demás miembros de la familia, ya que vivencia este espacio como suyo y por lo tanto se siente en capacidad de hacer de el una extensión de su identidad, reflejando en sus paredes y posesiones sus gustos, afinidades y aficiones.
A su vez esta imagen corporal solo se logra en la continua comparación y contraste con los otros. El sujeto en edad infantil experimenta observando y tocando el cuerpo de otros niños tanto del mismo sexo, como del sexo opuesto; el individuo adolescente se compara continuamente con sus pares. Las características sexuales secundarias brindadas por el paso biológico de la pubertad son de continua comparación y semejanza entre ellos (Como pubertad se  entiende todo aquel grupo de cambios biológicos que experimenta el sujeto y que se demuestran en las características sexuales secundarias, esta etapa biológica puede coincidir con la adolescencia, sin embargo su tiempo de  duración es diferente, ya que si bien la adolescencia puede llegar a sobrepasar los 5 años, la pubertad se limita a un periodo mas corto de tiempo.)
El crecimiento del vello corporal, el cambio en el tono de voz, entre otras, son características que el sujeto adolescente contrasta continuamente con sus pares, esto en aras de lograr una identificación, unos parámetros de “normalidad” en el desarrollo físico, como ejercicio continuo que le servirá para integrar a su identidad, su esquema corporal.
Paralelo a esto la identidad se sirve del cuerpo para adquirir una identidad sexual, esto atado al desarrollo psicosexual que experimenta el sujeto en la pubertad, “M. Mahler opina que las dos fases cruciales en la formación de la identidad son la fase de la separación – individuación que para la autora se completa entre el año y medio y los tres años, reforzada por las experiencias locomotoras, y la fase de la resolución de la identificación bisexual, en la etapa falica”, esta resolución de la identificación bisexual se resuelve en la adolescencia donde el individuo abandona, ahora por completo, la bisexualidad cargada desde la infancia y asume su papel masculino o femenino, esto a partir de las experiencias internalizadas en los años anteriores y del contacto con el medio social, que le brinda un modelo a seguir dentro con su propio sexo, “la identidad de sexo queda establecida en el transcurso de los primeros años de la vida y se fortalece con la solución de la situación edípica, durante el periodo de latencia”.
Esta identificación sexual se sirve de las relaciones de objeto entabladas en la infancia, de las fantasías inconscientes de carácter libidinal y de la relación con los objetos edípicos y predípicos, es decir, todos estos aspectos integrados harán que el sujeto obtenga su identidad sexual y la integre a su sentimiento de identidad global. La resolución total de las ansiedades predipicas (muerte del padre y posesión de la madre) es otro de los aspectos que se llevan a termino en la adolescencia, la renuncia por el sexo que no se tiene y la aceptación del que se es, es uno de los puntos fundamentales a los que lleva esta resolución en el sujeto.
Cuando se llega a la adolescencia esta renuncia por el sexo que no se tiene se sirve del poder escoger un objeto de amor, de esta forma “la elección de un objeto de amor de sexo opuesto contribuye a anular los residuos de la identificación con el progenitor del sexo opuesto y los deseos de poseer los atributos físicos y las pregorrativas sociales del otro sexo.”, es decir que la elección de pareja en la adolescencia ayuda a clarificar, aun mas, la identidad sexual, en cuanto a elección de objeto, paso fundamental para el desarrollo de una sexualidad adulta y de una identidad definida e influida a través del cuerpo y las atribuciones de este.
A su vez tanto social como culturalmente cada sexo (masculino y femenino) tendrá sus vías de expresión y formas de comportamiento cuyo objetivo es la complementariedad entre ambos en aras de la vida en sociedad, “En la actualidad ya no se plantea la superioridad o inferioridad en lo que respecta a las identidades sexuales, sino que son reconocidas como distintas aunque equiparadas en su valor”.
Si bien el sentimiento de identidad se experimenta por ser alguien diferente del otro, pero con algunos rasgos comunes por vía de la socialización, la identidad sexual se trata de tener claras las diferencias existentes entre los géneros, no en detrimento de ninguno, sino, con un enfoque de posibilidades y limitación deferentes para cada sexo. Limitaciones que van desde lo físico (el no poder concebir para los hombres) y posibilidades de igualdad en otros aspectos (laboral, económico, etc.).