RENÉ DESCARTES
Tratado de LAS PASIONES DEL ALMA (1649)
PRIMERA PARTE
DE LAS PASIONES EN GENERAL Y ACCIDENTALMENTE DE TODA LA NATURALEZA DEL HOMBRE
Art. 21. De las imaginaciones causadas solamente por el cuerpo.
Entre
las percepciones causadas por el cuerpo, la mayor parte dependen de los
nervios; pero hay también algunas que no dependen de ellos, y que se
llaman imaginaciones, como aquellas de que acabo de hablar, de las
cuales difieren, sin embargo, en que nuestra voluntad no interviene en
su formación, por lo cual no pueden ser incluidas entre las acciones
del alma, y proceden únicamente de que, diversamente agitados los
espíritus y encontrando las huellas de diversas impresiones que han
precedido en el cerebro, toman curso fortuitamente por ciertos poros
más bien que por otros. Tales son las ilusiones de nuestros sueños y
también las divagaciones que solemos tener estando despiertos, cuando
nuestro pensamiento deambula despreocupado sin fijarse determinadamente
en nada. Ahora bien, aunque algunas de estas imaginaciones sean
pasiones del alma, tomando esta palabra en su más propio y más perfecto
significado, y aunque todas puedan ser así llamadas si se toman en un
sentido más general, no obstante, como no tienen una causa tan notable
y tan determinada como las percepciones que el alma recibe por medio de
los nervios, y parecen no ser sino la sombra y la pintura de aquellas,
para poder distinguirlas bien hay que considerar la diferencia que
existe entre estas otras.