RENÉ DESCARTES
Tratado de LAS PASIONES DEL ALMA (1649)
PRIMERA PARTE
DE LAS PASIONES EN GENERAL Y ACCIDENTALMENTE DE TODA LA NATURALEZA DEL HOMBRE
Art. 7. Breve explicación de las partes del cuerpo y de alguna de sus funciones.
Para
hacer esto más inteligible, explicaré aquí en pocas palabras la manera
como está compuesta la máquina de nuestro cuerpo. No hay nadie ya que
no sepa que hay en nosotros un corazón, un cerebro, un estómago,
músculos, nervios, arterias, venas y cosas semejantes; se sabe también
que los alimentos que comemos descienden al estómago y a las tripas,
donde su jugo, yendo al hígado y a todas las venas, se mezcla con la
sangre que éstas contienen, aumentando así la cantidad de la misma. Los
que han oído hablar de medicina, por poco que sea, saben además cómo
está constituido el corazón y cómo toda la sangre de las venas puede
fácilmente circular de la vena cava al lado derecho del corazón, y de
aquí pasar al pulmón por el vaso que se llama vena arterial, tomar
luego del pulmón al lado izquierdo del corazón por el vaso llamado
arteria venosa, y pasar finalmente de aquí a la gran arteria, cuyas
ramificaciones se extienden por todo el cuerpo. Y todos los que no
están enteramente ciegos por la autoridad de los antiguos y que han
querido abrir los ojos para examinar la opinión de Hervaeus sobre la
circulación de la sangre, están convencidos de que todas las venas y
las arterias del cuerpo son como arroyos por donde corre la sangre
continua y rápidamente, saliendo de la cavidad derecha del corazón por
la vena arterial, cuyas ramificaciones se distribuyen por todo el
pulmón y se unen a las de la arteria venosa, por la cual pasa del
pulmón al lado izquierdo del corazón; de aquí va luego a la gran
arteria, cuyas ramificaciones, esparcidas por todo el resto del cuerpo,
se unen a las ramificaciones de la vena que llevan la misma sangre a la
cavidad derecha del corazón; de suerte que estas dos cavidades son como
esclusas por cada una de las cuales pasa toda la sangre a cada vuelta
que ésta da en el cuerpo. Se sabe también que todos los movimientos de
los miembros dependen de los músculos, y que éstos músculos están
opuestos unos a otros, de tal suerte que cuando uno de ellos se
contrae, tira hacia sí la parte del cuerpo a que va unido, lo cual hace
distenderse al mismo tiempo el músculo opuesto; luego, si este último
se contrae, hace que el otro se distienda y atraiga hacia sí la parte a
que ambos están unidos. Se sabe, asimismo, que todos estos movimientos
de los músculos, lo mismo que todos los sentidos, dependen de los
nervios, que son como unas cuerdecitas o como unos tubitos que salen,
todos, del cerebro, y contienen, como éste, cierto aire o viento muy
sutil que se llama los espíritus animales.