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Estudio del psicoanálisis y psicología

Biografía Benedikt Moriz (1835-1920)


Biografía Benedikt Moriz (1835-1920)

 

Benedikt Moriz (1835-1920) Médico austríaco

El escritor Hermann Bahr (1863-1934) subrayó que "el vienés es un
hombre que detesta y desprecia a los otros vieneses, pero no puede
vivir fuera de Viena". Si bien esta frase se aplica a Sigmund Freud,
sin duda conviene mucho más a Moriz (o Moritz) Benedikt, cuyo destino
trágico conocemos gracias a la autobiografía publicada en 1906 y a los
trabajos del historiador Henri F. Ellenberger. Este médico proveniente
de una familia judía del Burgenland pasó su vida haciendo
descubrimientos sobre las enfermedades nerviosas y su tratamiento, sin
llegar jamás a ser reconocido como innovador. Fue de alguna manera un
pionero en las sombras, que vivió de decepción en decepción, y de
conversión en repudio, como muchos judíos vieneses de la época, siempre
en busca de identidad y atravesados por el "auto-odio judío". Benedikt
se identificó con todos los científicos malditos olvidados por la
ciencia oficial. No sólo siguió siendo un médico oscuro a pesar de su
talento, sino que además padeció la desdicha de tener el mismo apellido
que un periodista de la Neue Freie Press. Especialista
en histeria, practicante de la hipnosis y amigo de Jean Martin Charcot,
en 1864 sostuvo que la histeria era una enfermedad sin causas uterinas.
Cuatro años más tarde se interesó por la electroterapia, pero en 1891
dio una media vuelta y comenzó a luchar contra el hipnotismo.
Finalmente, fue uno de los primeros en hablar de histeria masculina.
Erna Lesky, historiadora de la medicina vienesa, explicó en 1965 las
razones de] fracaso reiterado de este terapeuta brillante, que no logró
afirmarse como un verdadero innovador: aunque había recibido una
formación sólida, no se resolvía a aceptar los hechos y siempre se
dejaba arrastrar por su loca imaginación. Además prefería la polémica
al trabajo lento de la razón, y no cesó de atacar a quienes consideraba
adversarios o falsos científicos: Richard von Krafft-Ebing o Wilhelm
Fliess. Hay que añadir que Benedikt siguió enfeudado a una concepción
de] psiquismo fundada en la conciencia. En la "Comunicación preliminar"
de 1893, después incorporada a los Estudios sobre la histeria, Freud y Josef Breuer lo citan como autor de observaciones sobre el tema publicadas "ocasionalmente". En La interpretación de los sueños Freud se refiere también a su obra Hipnotismo y sugestión, aparecida
en 1894. La contribución más interesante de Benedikt a la historia de
la psiquiatría dinámica fue un artículo de 1914 cuyo tema era lo que él
llamaba, en inglés, the second life, es decir, la
vida interior secreta de cada sujeto. Esta segunda vida (que por otra
parte era la expresión misma de su propio itinerario de médico vienés
atormentado por la inautenticidad de esa sociedad de fin de siglo) se
construía, según él, como un sistema de representaciones y rumiaciones
que el individuo conserva en su fuero interno, sin querer tenerlas en
cuenta. Más frecuente en la mujer, es dominante en los jugadores, los
excéntricos, los criminales, los neurasténicos. La primera preocupación
del terapeuta debe consistir en explorarla, pues ella oculta secretos
patógenos. Benedikt fue también uno de los primeros científicos en
descubrir las causas sexuales de la histeria. Antes de morir, solitario
y olvidado, se había vuelto hacia las ciencias ocultas, a pesar de
haberlas despreciado al principio de su carrera.