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Estudio del psicoanálisis y psicología

Biografía Meynert Theodor (1833-1892)


Biografía Meynert Theodor (1833-1892)

 

Meynert Theodor (1833-1892) Psiquiatra alemán

Este maestro de la psiquiatría vienesa, amante de la música, del arte
plástico y la literatura, era, lo mismo que Hermann Nothnagel, un
alumno de Karl Rokitanski (1804-1878). Desde 1873, y hasta su muerte,
ocupó el cargo de médico jefe del hospital psiquiátrico de la ciudad.
Personaje de carácter difícil y ambivalente, era conocido por sus
cóleras apasionadas, y sin duda esta actitud tuvo que ver con el
interés que suscitó en él la amentia, es decir, la
confusión mental. Gran anatomista del cerebro, se inspiró en el modelo
herbartiano para diferenciar la corteza superior, que consideraba una
instancia socializada, de la corteza inferior, de naturaleza primitiva
o arcaica. Siguiendo a Willhelm Griesinger (1817-1869), esta
descripción le permitió formular la hipótesis de un yo primario y un yo
secundario, que sería retomada por Freud en 1895 en su "Proyecto de
psicología" y después por los fundadores de la Ego Psychology. Según
Meynert, el yo primario es la parte genéticamente primera e
inconsciente de la vida mental, que se manifiesta en el momento en que
el niño toma conciencia de la separación entre su cuerpo y el ambiente.
El yo secundario es el instrumento para el dominio de la percepción.
Con la intención de reducir todos los fenómenos psicológicos a un
sustrato orgánico, Meynert terminó por elaborar una verdadera
"mitología cerebral". En consecuencia, adoptó el punto de vista del
nihilismo terapéutico, desdeñando los tratamientos del alma y
renunciando a curar a los alienados que estaban a su cargo. Sigmund
Freud fue su alumno en 1883. Pasó cinco meses en su clínica
psiquiátrica, y ése fue el único momento de su vida en el que tuvo la
oportunidad de observar a varias decenas de enfermos mentales
hospitalizados: "Hay una gran diferencia -escribió Albrecht
Hirschmüller- entre la manera en que Freud abordaba los casos
estrictamente neurológicos y los casos psiquiátricos en el sentido
moderno de la palabra. En lo que concierne a los primeros, demostró ser
un clínico perspicaz [...] pero no llegó a abordar a los enfermos
gravemente psicóticos desde un punto de vista psicológico." Gracias a
Meynert y al apoyo de Nottmagel y Ernst von Brücke, Freud obtuvo el
puesto anhelado de Privatdozent en septiembre de
1885. No obstante, las relaciones entre los dos hombres eran
conflictivas. Freud no creía en el modelo neuroanatómico de Meynert;
además, no le gustaba ese hombre colérico, que a sus ojos carecía de
autoridad. En París, en el invierno de 1885-1886, conoció a Jean Martin
Charcot, el maestro que buscaba. Después de ese viaje a Francia, Freud
entró en la controversia entre Viena y París a propósito de la hipnosis
y de la naturaleza de la histeria masculina: en adelante, su oposición
a Meynert se fue haciendo cada vez más violenta. Charcot distinguía una
forma clásica de histeria masculina, determinada por la herencia, y una
forma "postraumática", en la cual la herencia no desempeñaba ningún
papel. Consideraba los síntomas de la forma postraumática (en
particular las parálisis) como trastornos funcionales, sin sustrato
hereditario ni lesión orgánica. Como prueba, Charcot recurría al
hipnotismo: las parálisis traumáticas presentaban según él una
sintomatología idéntica a la de las parálisis producidas bajo hipnosis.
La escuela francesa y la escuela vienesa rechazaban esta enseñanza,
para atenerse a la concepción clásica de la histeria masculina,
organicista y hereditarista. En este contexto, el 15 de octubre de 1886
Freud dio su famosa conferencia (no publicada) sobre la histeria
masculina, en la Sociedad de Médicos de Viena, en presencia de Meynert
y Heinrich von Bamberger (1822-1888) exponiendo ante los profesionales
vieneses las tesis de Charcot, a las cuales él acababa de adherir. En
su entusiasmo, le atribuyó al maestro de la Salpêtrière la paternidad
de la noción de histeria masculina, que en Viena ya era conocida. La
consecuencia fue un formidable enredo. A la controversia sobre la
histeria masculina se sumó otra, acerca del hipnotismo. Meynert no sólo
rechazaba las tesis de Charcot, sino que consideraba el hipnotismo como
una "psicosis producida experimentalmente", y condenaba los métodos
terapéuticos basados en la sugestión. A su juicio, el sujeto en estado
de hipnosis se convertía en una criatura degenerada, sin razón ni
voluntad. La crítica de Meynert a la escuela francesa (desde Charcot
hasta Hippolyte Bernheim) prenunció la que haría más tarde el propio
Freud, al renunciar a la hipnosis. En 1932, Maria Dorer fue la primera
en demostrar el papel de Meynert en la génesis de algunos conceptos
Freudianos. Había sido en parte siguiéndolo a él como Freud tomó
conocimiento de los modelos elaborados por Johann Friedrich Herbart,
uno de los fundadores de la psicología moderna. En La interpretación de los sueños Freud
narra que en 1892 su viejo maestro, poco antes de morir, le había
confiado en secreto que él mismo era un caso de histeria masculina. De
modo que había mentido durante toda la vida, siempre atormentado por
sus síntomas y su sufrimiento. Así nació la leyenda, retomada por
Ernest Jones y la historiografía Freudiana oficial, de que Meynert y
los médicos vieneses habían negado la existencia de la histeria
masculina, y de que Freud había sido el único capaz de demostrar su
mecanismo. En 1968 Henri F. Ellenberger restableció la verdad, poniendo
en duda la "confidencia" de Meynert, y restituyendo la complejidad de
un debate a través del cual Freud había podido construir una nueva
definición de la histeria. Inspirándose en la biografía de Jones,
Jean-Paul Sartre (1905-1980) hizo de Meynert, en su Scénario Freud, un
admirable personaje de médico romántico, excéntrico, alcohólico y
neurótico, obsesionado por la mala fe y atravesado por los síntomas de
esa enfermedad histérica cuya naturaleza funcional se había empeñado
tanto en desconocer.