Carta a Josef Breuer
29.6.92
Estimado amigo:
La
satisfacción con que le alcancé a usted despreocupadamente mis pocas
páginas ha dejado sitio al malestar que se suele anudar a unos
permanentes quebraderos de cabeza. Me martiriza el problema de
averiguar cómo se figuraría como superficie nuestra doctrina de la
histeria, que es algo tan corpóreo. La cuestión principal es, sin duda,
si comenzamos describiéndola históricamente, si empezamos con todos los
historiales clínicos o los dos mejores, o si más bien lo hacemos
dogmáticamente, con las teorías que hemos excogitado con miras a la
explicación
.
Me inclino por este último partido, y articularía el material así:
1. Nuestras teorías:
a. La tesis de la constancia de la suma de excitación.
b. La teoría del recuerdo.
c. La tesis de que los contenidos de estados de conciencia diferentes no son asociados unos con otros.
2. La génesis de los síntomas histéricos permanentes:
sueño, autohipnosis, afecto, y consecuencia del trauma absoluto. Los
tres primeros factores están referidos a la predisposición, el último a
la etiología.« Los síntomas permanentes corresponderían a un mecanismo
normal; son desplazamientos de sumas de excitación
que en parte siguen caminos anormales (alteración interior) y no han
sido soltadas.
Fundamento
del desplazamiento: intento de reacción; fundamento de la permanencia:
tesis c del aislamiento para la asociación. Comparación con la
hipnosis.
Tema colateral: Sobre el modo del desplazamiento: localización de los síntomas histéricos permanentes.
3. El ataque histérico: De igual modo, un intento de reacción por el camino del recordar, etc.
4. La génesis de los estigmas histéricos: bastante oscura, algunos índicios.
5. La fórmula patológica de la histeria: histeria
de predisposición y accidental. La serie por mí propuesta. La magnitud
de la suma de excitación, concepto del trauma, el estado de conciencia
segunda .
Nota «III»
En
las páginas anteriores debimos mencionar como un hecho de observación
que los recuerdos ocultos tras fenómenos histéricos están ausentes de
la memoria asequible de los enfermos, mientras que en la hipnosis se
los puede evocar con vividez alucinatoria.
Mencionamos,
además, que una serie de esos recuerdos se refieren a sucesos
sobrevenidos en estados peculiares, como cataplejía por terror,
ensoñaciones, autohipnosis, etc., cuyo contenido no mantiene comercio
asociativo con la conciencia normal. Por eso ya nos resultaba imposible
elucidar la condición para el advenimiento de fenómenos histéricos sin
entrar a examinar aquel supuesto que intenta establecer las
características de la predisposición histérica, a saber, que en la
histeria se llega con facilidad a la disociación temporaria del
contenido de conciencia y a la separación de ciertos complejos
de representación que no mantienen comercio asociativo. Hemos de buscar
entonces la predisposición histérica en el hecho de que tales estados
se presenten de manera espontánea (por causas internas) o bien sean
fácilmente provocados por influjos exteriores, y en relación con esto
es dable suponer una serie en la cual la participación de ambos
factores sea variable.
A estos estados los llamamos «hipnoides » y señalamos que
lo esencial de ellos es que su contenido está bloqueado, en mayor o
menor medida, del restante contenido de conciencia, vale decir, privado
de su tramitación asociativa
tal y como, entre sueño y vigilia, modelo este de estados diferentes, no nos inclinamos a asociar, sino que sólo lo hacemos en el interior de cada uno de ellos
En
personas predispuestas [a la histeria], cualquier afecto podría
ocasionar una escisión así, y de ese modo la impresión recibida en el
afecto devendría un trauma aunque no fuera idónea para ello. Además, la
impresión misma podría producir ese afecto. En su forma plenamente
desarrollada, estos estados hipnoides, que son asociables entre sí,
constituyen la consabida condition seconde, etc., de
los historiales clínicos. Rudimentos de esta disposición serían
reconocibles dondequiera, y en virtud de traumas idóneos se
desarrollarían también en personas no predispuestas. En particular, la
vida sexual se prestaría para formar el contenido [de
tales traumas], por la fuerte oposición en que está con el resto de la
persona y por el carácter no reaccionable de sus representaciones.
Se
comprende que nuestra terapia consista en cancelar los efectos de las
representaciones no abreaccionadas haciendo que dentro del sonambulismo
se reviva, abreaccione y co-rrija el trauma, o trayéndolo a la
conciencia normal dentro de una hipnosis más ligera.