Lo que nos diferencia de los animales es la capacidad de pensar y utilizar el lenguaje para comunicarnos con los individuos de nuestra especie. Esta capacidad, por su complejidad, ha dado lugar a numerosos estudios. La explicación de nuestro comportamiento o actuación como un simple mecanismo de respuesta a partir de una estimulación es insuficiente.
Los individuos de la especie humana somos capaces de solucionar problemas (en mayor o menor grado), razonar, recordar experiencias, etc. Estas capacidades han sido estudiadas por lo psicólogos cognitivos en lo que denominan funciones o procesos cognitivos básicos al referirse a la atención, la percepción y la memoria, y procesos cognitivos superiores o complejos al explicar el pensamiento.
1.1 sensación y percepción
Introducción
Aunque es difícil separar la sensación de la percepción en la experiencia diaria, algunos psicólogos hablan de ambas como si fueran dos procesos claramente distintos. La distinción viene de los primeros filósofos que decían que no hay nada en el entendimiento que no haya pasado previamente por los sentidos. Por eso distinguían dos fases en el impacto que producían los estímulos sobre el organismo. En una primera fase, los estímulos caen sobre los órganos de los sentidos-ojo, oído y tacto- y las estimulaciones son reenviadas, a lo largo de rutas neuronales específicas, hasta los centros del Orebro. En una segunda fase, y una vez que están dentro, son interpretados sobre la base de la experiencia, y se emite la respuesta apropiada. Los estímulos son primeramente sentidos y luego interpretados. A la primera fase se la llama sensación y a la segunda percepción.