Comentario sobre la neurosis obsesiva y "Frankie", 1965
Versión escrita de las observaciones efectuadas el curso del
debate que tuno lugar en el 24° Congreso Psicoanalítico
Internacional, Ámsterdam, julio de 1965
Tomado de Internacional Journal of Psicho-Analysis, vol. 47
(1966), donde se hallará un resumen del trabajo debatido y
otros comentarios.
En el debate hice dos comentarios separados, uno vinculado con la
naturaleza de la neurosis obsesiva y el otro con el caso que se
discute.
Con referencia a la teoría de la neurosis obsesiva, traté de formular
un concepto acerca del funcionamiento intelectual escindido, que a
mi juicio constituye un rasgo esencial de un caso cabal de neurosis
obsesiva. Los conflictos pertenecientes a la personalidad se han
localizado en este caso en un ámbito intelectual escindido. Como
consecuencia de dicha-escisión, los empeños y actividades del
neurótico obsesivo jamás pueden llevar a ningún resultado. Lo
mejor que puede pasar es que, por un tiempo, el obsesivo
establezca una suerte de orden en lugar de la idea de la confusión.
Esta es una alternancia interminable, y debe contrastársela con la
tentativa universal de los seres humanos por ordenar las cosas de
modo tal de experienciar algún tipo de. estructuración de su
personalidad o de la sociedad como defensa frente a la experiencia
del caos. Aquí sí hay posibilidades de obtener algún resultado, ya
que la tarea no se emprende en el área escindida de la
personalidad.
En lo que respecta al caso que se discute, limité mis observaciones
al estudio del inicio del tratamiento de Frankie, tal como fue
comunicado con toda fidelidad de detalle por la analista de niños
que lo atendió.
Como preámbulo a mis observaciones, recordé que si podemos
hoy discutir en detalle este caso, debemos agradecérselo al informe
de la analista, y en verdad la descripción de este tratamiento ha
sido bien utilizada durante más de una década en la enseñanza de
la técnica psicoanalítica. Procuré mirar con ojos críticos su manejo
en la primera entrevista:
Frankie comenzó su primera sesión construyendo un hospital que
se dividía en un "departamento de señoras", un "departamento de
bebés" y un "departamento de hombres". En el vestíbulo, había un
chico solitario de 4 años, sentado totalmente solo en una silla
situada en posición elevada.
Los pormenores ulteriores de este juego mostraron que ése era el
sitio donde nacían los niños, y según nos informa la analista de
Frankie, el juego se repitió en su análisis durante muchas semanas.
Manifestó que esto "trasuntaba la intensidad de la furia del chico
contra su madre y su hermana". Sin duda alguna, el material
justificaba esta presunción y las interpretaciones consecuentes. El
detalle que yo escogí para discutir es que al principio el chico
estuviese "sentado totalmente solo en una silla situada en posición
elevada". Pensé que podía dársele a este detalle la máxima
significación posible, dado que fue lo que el niño llevó al análisis a
la edad de 5 años y medio. En una atmósfera en la que había
madres y bebés, si bien separó a los recién nacidos de sus madres,
estaba presente la idea de que las madres (y también los padres) se
preocupaban como seres humanos por los bebés. Esto se aplica al
sostén del bebé en el útero por parte de la madre, y, en general, a
los cuidados posnatales que le prodiga. Evidentemente, Frankie
quería dejar en claro que, desde su punto de vista, él estaba
sentado en una silla situada en una posición elevada; en otros
términos, era sostenido por una cosa, por un artefacto o como
quieran llamarlo. Esta cosa es una función escindida de la madre,
que no forma parte de la actitud de ésta. Llamé la atención sobre el
hecho de que este detalle pudiera tener gran significación en este
caso, siendo posiblemente, más que ninguna otra cosa, lo que el
chico quería transmitir a su analista. Hay material que viene en
apoyo de esta idea, ya que la analista escribe que
El nacimiento de Frankie había sido planeado, el embarazo
transcurrió sin sobresaltos y ella (la madre) se sentía feliz y
contenta en espera de que llegara su primer bebé. El parto fue
normal, el niño nació sano, no obstante lo cual desde el primer
momento que ella lo tuvo entre sus brazos, se sintió enajenada
respecto de él. El llanto del pequeño le produjo el sentimiento de lo
siniestro. Muy distintos fueron sus sentimientos respecto de su
segunda hija.
En un examen ulterior de esto, hay lugar para pensar que en la
primera relación de la madre con su niño interfirieron rasgos
inconscientes derivados de la relación que ella tenía con su
hermano. Sugerí que el caso en su conjunto podría describirse
tomando como centro este detalle, incluyendo asimismo la fobia
básica a los ascensores. Nada puede hacer un niño si es sostenido
por una función escindida, salvo pensar si la mecánica del asunto
funciona bien o mal. Habrá una alternancia de estados de elación
(o algún equivalente) y otros en que sentirá que se lo deja caer; por
cierto, la descripción del posterior análisis de este paciente cuando
era un hombre joven no contradice esta idea. Fui más allá aún, y
sostuve que si bien en estos análisis se había hecho un muy buen
trabajo, la cura de este hombre no sobrevendría si no se atendía a
ese primer detalle de su análisis a los 5 años y medio, y si no se
llegaba, dentro del encuadre de la transferencia, a su
desvalimiento al verse cuidado por una función materna escindida
en lugar de serlo por una madre.
Este comentario se funda en la teoría de la relación materno-filial
que tiene en cuenta la existencia de un estadio de dependencia
absoluta, o sea, un estadio anterior a aquel en que el bebé ha
discernido a la madre como algo separado de los pormenores de
los cuidados que ella le provee (1).
En la historia de todo bebé, tiene que llegar un momento en el cual,
desde su punto de vista, surge la idea de un reconocimiento de la
madre que provee. Como es natural, si hay una escisión ambiental,
o sea, si las necesidades propias de la crianza son atendidas por
una madre y por algún artificio mecánico, la tarea inherente al
bebé de reconocer que los detalles de su cuidado son expresión del
amor de una persona no sólo se vuelve más difícil, sino de hecho
imposible. De un modo u otro, el analista tiene en la transferencia
la pesadísima tarea de corregir la escisión ambiental que; en la
etiología del caso, tornó imposible la síntesis para el bebé.
Admito que al criticar así estos dos análisis, estoy tratando de usar
de manera efectiva el riquísimo material proporcionado por los
dos analistas, con la intención de formular una ,sugerencia que
pudiera ser constructiva, ya sea en este caso o en otro similar..
Notas:
(1) Winnicott, "The Theory of the Parent-Infant Relationship" (1960), en The Maturational Processes
and the Facilitating Environment, Londres, Hogarth Press; Nueva York, International Universities
Press, 1965.
Donald Winnicott, 1896-1971