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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra E Escena originaria


Diccionario de Psicología, letra E Escena originaria

Al.: Urszene. Fr.: scéne originaire. Ing.: primal scene. It.: scena originaria o primaria. Por.: cena primitiva u originária o protocena. Escena
de relación sexual entre los padres, observada o supuesta basándose en
ciertos indicios y fantaseada por el niño. Éste la interpreta
generalmente como un acto de violencia por parte del padre. La palabra Urszenen (escenas
originarias) aparece en un manuscrito de Freud del año 1897, para
indicar ciertas experiencias infantiles traumatizantes organizadas en
guiones, en escenas (véase: Fantasía), sin que entonces se trate especialmente del coito parental. En La interpretación de los sueños (Die Traurndeutung, 1900),
aunque no se encuentre la noción de escena originaria, Freud subraya la
importancia de la observación del coito parental como generador de
angustia: «Ya he explicado esta angustia indicando que se trata de una
excitación sexual que [el niño] no es capaz de controlar mediante la
comprensión y que sin duda es apartada porque los padres están
implicados en ella». La experiencia analítica conducirá a Freud a
conceder una importancia creciente a la escena en que el niño se ve
asistir a las relaciones sexuales de sus padres: es « [...] un elemento
que raras veces falta en el conjunto de los fantasmas inconscientes que
se pueden descubrir en todas las neurosis y probablemente en todos los
niños». Forma parte de lo que Freud denomina las fantasías originarias (Urphantasien). En la Historia de una neurosis infantil (Aus der Geschichte einer infantilen Neurose, 1918)
se describe la observación del coito parental con el nombre de «escena
originaria». Basándose en este caso, Freud pone de relieve diferentes
elementos: el coito es interpretado por el niño como una agresión del
padre dentro de una relación sadomasoquista; provoca una excitación
sexual en el niño al mismo tiempo que proporciona una base a la
angustia de castración; es interpretado como coito anal en el marco de
una teoría sexual infantil. Añadamos que, según Ruth Mack Brunswick,
«[...] la comprensión que el niño tiene del coito parental y el interés
que le despierta se apoyan en sus propias experiencias corporales
preedípicas con su madre y en los deseos que de ellas resultan».
¿Debemos ver en la escena originaria el recuerdo de un acontecimiento
efectivamente vivido por el sujeto o un puro fantasma? Este problema,
que fue objeto de una discusión de Freud con Jung y consigo mismo, es
repetidamente tratado en la Historia de una neurosis infantil. Las respuestas que da Freud, por distintas que puedan parecer, se sitúan entre dos límites: en la primera redacción de la Historia de una neurosis infantil (1914), en la que Freud intenta demostrar la realidad de la escena originaria, subraya ya que sólo posteriormente (nachträglich) es comprendida e interpretada por el niño; y a la inversa, cuando acentúa lo que hay en ella de fantasías retroactivas (Zurückphantasieren), sostiene
que lo real ha proporcionado por lo menos los indicios (ruido, coito
animal, etc.). Más allá de la discusión acerca de la parte que
corresponde a lo real y a lo fantasmático en la escena originaria, lo
que Freud parece considerar y desear mantener, especialmente contra las
tesis de Jung, es la idea de que esta escena pertenece al pasado
(ontogenético o filogenético) del individuo y constituye un
acontecimiento que puede ser del orden del mito, pero que está ya allí,
antes de toda significación aportada posteriormente.