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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra E Estado hipnoide


Diccionario de Psicología, letra E Estado hipnoide

Al.: hypnoider Zustand. Fr.: état hypnoïde. Ing.: hypnoid state. It.: stato ipnoide. Por.: estado hipnóide. Término
Introducido por J. Breuer: estado de conciencia análogo al que produce
la hipnosis; durante él los contenidos de conciencia que aparecen
apenas entran, o no entran en absoluto, en ligazón asociativa con el
resto de la vida mental; la consecuencia sería la formación de grupos
de asociaciones separadas. Breuer ve en el estado hipnoide, que
Introduce una escisión (Spaltung) dentro de la vida psíquica, el
fenómeno constitutivo de la histeria. El término «estado hipnoide» se
sigue relacionando con el nombre de J. Breuer, pero éste citó como su
precursor a P. J. Moebius. La relación entre hipnosis e histeria, y más
especialmente la similitud entre los fenómenos producidos por la
hipnosis y ciertos síntomas histéricos, fue lo que condujo a Breuer a
propugnar la noción de estado hipnoide: los acontecimientos ocurridos
durante el estado de hipnosis (por ejemplo, una orden del hipnotizador)
conservan una autonomía; son capaces de resurgir en forma aislada, ya
sea durante una segunda hipnosis, ya sea en estado de vigilia, en forma
de actos aparentemente aberrantes, excluidos del comportamiento actual
del individuo. La hipnosis y sus efectos ofrecen una especie de modelo
experimental de lo que, en el comportamiento del histérico, aparece
como básicamente ajeno a las motivaciones del sujeto. Los estados
hipnoides serían, en el origen de la histeria, los equivalentes
naturales de los estados producidos artificialmente por la hipnosis.
«[El estado hipnoide] debe corresponder a un cierto vacío de la
conciencia, en el cual una representación que emerge no encuentra
resistencia alguna por parte de otras representaciones -estado en el
cual, por así decirlo, el campo está libre para la primera llegada».
ver nota(179) Los estados hipnoides poseen, según Breuer, dos
condiciones: un estado de ensueño (sueño diurno, estado crepuscular) y
la aparición de un afecto, desencadenándose la autohipnosis espontánea
cuando «[...] la emoción penetra en el ensueño habitual» . Ciertas
situaciones (enamoramiento, cuidados prestados a un enfermo querido)
favorecerían la unión de tales factores: «En virtud de la tranquilidad
exterior a que obliga, el papel de enfermera exige una concentración de
espíritu sobre un solo objeto, dirigir la atención a la respiración del
enfermo, es decir, se realizan las condiciones de muchos procedimientos
de hipnotismo. El estado crepuscular así creado se halla invadido por
sentimientos de angustia». Según Breuer, en último término, sólo uno de
ambos factores es capaz de producir estados hipnoides-, transformación
de un ensueño en autohipnosis sin intervención del afecto, o emoción
viva (susto) que paraliza el curso de las asociaciones. La Comunicación preliminar (Vorläufige Mitteilung, 1893),
obra de Breuer y Freud, plantea el problema en términos algo
diferentes: se trata menos de determinar el papel respectivo del estado
de ensueño y del afecto en la producción de estados hipnoides, que la
parte que corresponde al estado hipnoide y al afecto traumatizante en
el origen de la histeria: si el trauma puede provocar el estado
hipnoide o producirse durante éste, es capaz también, por sí solo, de
resultar patógeno. El valor patógeno del estado hipnoide estribaría en
que las representaciones que aparecen durante el mismo quedan excluidas
de la «circulación asociativa» y, por consiguiente, de toda
«elaboración asociativa». Forman así un «grupo psíquico separado»,
cargado de afecto, que, si bien no entra en conexión con el conjunto de
los contenidos de conciencia, es capaz de unirse a otros grupos
formados en estados análogos. Así se constituye una escisión dentro de
la vida mental, singularmente manifiesta en los casos de desdoblamiento
de la personalidad, que ilustran la disociación del psiquismo en
consciente e inconsciente. Breuer consideró el estado hipnoide como la
condición fundamental de la histeria. Freud indicó desde un principio
lo que, a su juicio, ofrecía de positivo esta teoría (especialmente en
comparación con la de Janet) para explicar la existencia, en el
paciente histérico, de una «[...] escisión de la conciencia con
formación de grupos psíquicos se parados». Allí donde, según él, invoca
Janet « una debilidad innata de la capacidad de síntesis psíquica y un
estrechamiento del "campo de conciencia(180)"», Breuer tiene el mérito
de mostrar que la escisión de la conciencia (carácter fundamental de la
histeria) encuentra una explicación genética a partir de estos momentos
privilegiados que son los estados hipnoides. Pero Freud no tarda en
limitar el alcance de las concepciones de Breuer, creando el concepto
de histeria de defensa. Finalmente, condenará retrospectivamente y de
un modo radical la concepción de Breuer: «La hipótesis de estados
hipnoides proviene enteramente de la iniciativa de Breuer. Yo considero
el uso de este término como superfluo y equívoco, ya que interrumpe la
continuidad del problema referente a la naturaleza del proceso
psicológico que interviene en la formación de los síntomas histéricos».