Diccionario de Psicología, letra G Grupo analítico de reflexión
El Grupo Analítico de Reflexión se presenta como un espacio para
dilucidar y conceptualizar los procesos inconscientes que se juegan en
los grupos, en su atravesamiento institucional. Se crean condiciones
que hacen posible la observación y experimentación de conductas
vinculadas a la pertenencia a grupos en instituciones. La función del
coordinador consiste en interpretar los dinamismos grupales que irán
surgiendo. En ciertos casos lo acompaña un observador no participante
que integra el equipo de coordinación, cuya tarea será devolver al
grupo, en los momentos finales de la sesión, una síntesis de su
observación. "El foco está puesto en lo que el agrupamiento produce en
los agrupantes, más que en lo que éstos llevan al grupo en función de
su experiencia individual". (M. Bernard).
Origen e historia del término Recurriendo
a los antecedentes del Grupo Analítico de Reflexión, encontramos una
vertiente en Estados Unidos, en los desarrollos de los Laboratorios
Nacionales de Entrenamiento, que surgen en la década del 40'. Dice
Kenneth Benne, al respecto: "Si se lograba que los miembros de un grupo
se enfrentaran de manera más o menos objetiva con los datos acerca de
su propia conducta y con sus efectos, y que participaran despojados de
defensas en la reflexión de esos datos, podrían llegar a aprender cosas
muy significativas sobre ellos mismos, sobre las respuestas de los
demás y sobre la conducta y evolución del grupo en general". Otros
tipos de talleres fueron los llamados Grupos de Entrenamiento de
Habilidades Básicas (Basic Skills Training Grotips) o Grupos BST, cuyo
objetivo era ofrecer un espacio para el aprendizaje y conceptos
inherentes al agente de cambio, para después trasladarlas a sus
estructuras organizacionales o comunitarias. Luego los Training Groups
(Grupos T) pusieron el acento en los sucesos interpersonales que tenían
lugar entre los integrantes. "El lenguaje de interpretación usado para
el esclarecimiento de los hechos se volvió más psicoanalítico y menos
sociológico". (K. Benne). En Argentina, un antecedente importante es el
de los Grupos Operativos que surgen con Pichon Rivière, en la década
del 50', definidos como grupos centrados en la tarea. El objetivo era
la elaboración de las ansiedades generadas en el trabajo con pacientes
psiquiátricos y la elaboración de los conflictos surgidos en el ámbito
asistencial. Relata A. Dellarossa que por esa época "un conjunto de
psicoanalistas de Buenos Aires había realizado una experiencia con los
médicos residentes de Psiquiatría del Instituto Borda, consistente en
formar con ellos grupos especiales que se denominaron Grupos de
Reflexión. El objetivo de la formación de estos grupos era que
permitieran elaborar las tensiones que se generaban en la labor con los
pacientes psiquiátricos y en las distintas actividades con los
profesores y coordinadores de la institución asistencial. Dos de los
coordinadores de esos grupos, M. Bernard y F. Ulloa, que integraban
también la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Psicología
y Psicoterapia de Grupo, propusieron la aplicación de un programa
similar para el Curso de Formación sistemática en la Coordinación de
grupos en general y Grupos terapéuticos en particular. Esta experiencia
formativa fue retomada entonces por G. Ferschtut, N. Helman y A.
Dellarossa. El objetivo fue "permitir la elaboración de las tensiones
engendradas por todas las actividades del curso, y por lo tanto no
debía esperarse que los Grupos de Reflexión cumpliesen funciones
terapéuticas". El material de las reuniones no debía ser divulgado por
los coordinadores, para ofrecer a sus integrantes el mayor grado de
libertad. Estos grupos no tenían un fin evaluativo. En este contexto,
el trabajo en equipo con A. Dellarossa comienza con la fundación del
Instituto de Técnicas Grupales de la AAPPG , donde se desarrollaron los
Grupos de Reflexión con un objetivo formativo a partir de 1972.
últimamente en Francia, el grupo del C.E.F.F.R.A.P., que integran entre
otros D. Anzieu, R. Kads, J. Missénard, surgen los Grupos de
diagnóstico que forman parte de los seminarios de Formación en tanto
tienden hacia un diagnóstico de la percepción de los fenómenos de
grupo. Desde hace varios años, el Grupo de Reflexión constituye uno de
los pilares de la Formación , en el Instituto de Psicoanálisis de las
Configuraciones Vinculares de la Asociación Argentina de Psicología y
Psicoterapia de Grupo. El objetivo es el trabajo con la subjetividad
del analista inserto en una configuración vincular.
Desarrollo desde la perspectiva vinvular En
un Grupo de Reflexión no hay un tema prefijado. El tema lo va
construyendo el grupo mismo. La ausencia de una situación estructurada
se constituirá en el motor a través del cual el grupo se irá creando a
sí mismo. Sus integrantes son sujetos y objetos de la experiencia de
estar insertos en una configuración vincular y esto les permite captar
las vicisitudes por las que atraviesa la pertenencia a un grupo. El
encuadre da lugar a un espacio poco definido que promueve la regresión.
Las distintas intervenciones del coordinador desde su función
interpretante, dan lugar a un análisis del desarrollo grupal y a la
elaboración de las tensiones que resultan del agrupamiento. Es decir
que el coordinador centra su interpretación en los dinamismos
vinculares que se desarrollan en el grupo. Si en algún momento surgen
elementos de la historia personal, éstos serán entendidos a la luz de
lo que está sucediendo en el grupo. Esto implica que no hay temas que
resulten no pertinentes, para este instrumento. El objetivo-tarea del
Grupo de Reflexión es aprehender el funcionamiento vincular. Es
inherente a estas situaciones la movilización de fantasías relacionadas
con la construcción y reconstrucción de la propia identidad. Se
inscriben así fantasías vinculadas con los orígenes. La articulación de
los polos de fusión y discriminación que se pone en juego en la
pertenencia institucional muestra un despliegue de la fantasmática
originaria que, al presentar un carácter universal (ver "Fantasías
Originarias"), se constituye fácilmente en un organizador grupal. L.
Edelman y D. Kordon diferencian distintos tipos de Grupos de Reflexión:
-Grupos cuyos miembros comparten una tarea en un ámbito físico o
institucional formalizado. -Grupos cuyos miembros comparten una
problemática determinada. -Grupos cuyos miembros comparten una
problemática y abordan una tarea común en función de ella,
habitualmente a partir de una crisis social. -Grupos que permiten el
entrenamiento e investigación de la grupalidad en sí misma (grupos de
formación). En la constitución de un Grupo Analítico de Reflexión
confluyen la demanda de los participantes y el deseo del coordinador.
En la demanda de los participantes podemos detectar, más allá del
objetivo consciente que los reúne, una demanda de reconocimiento de un
lugar en el grupo, (el "contrato narcisista", en Piera Aulagnier) y al
mismo tiempo los conflictos frente a las exigencias que implica la
vincularidad. El coordinador, a través de su deseo, es instituyente del
grupo. Ocupará un lugar peculiar, distinto, según pertenezca a la
Institución o sea externo a la misma, lugar que también deberá ser
objeto de análisis. El Grupo Analítico de Reflexión ofrece la
posibilidad de observar el interjuego de los dinamismos tanto en lo que
hace al dispositivo analítico en sí como al lugar que ocupa ese grupo
en el contexto y en el imaginario de la institución o comunidad en
donde está inscripto. La pertenencia a un sistema social, a través de
las instituciones que lo conforman, estructurantes pero también a veces
alienantes, implica necesariamente un cierto grado de renuncia, un
borramiento de una parte de sí mismo. Se manifiesta una tendencia a
buscar un ilusorio estado a-conflictivo. En ciertos casos, este
"borramiento" resulta excesivo, en tanto se pierde la capacidad no sólo
de sostener las propias ideas, sino hasta de reconocer o registrar
ciertas situaciones de malestar. La sensación de malestar puede
volverse un ingrediente "natural" de la tarea, y deja de ser registrada
como tal, como modo de negar conflictos en una pertenencia que a veces
resulta imprescindible sostener. Esto tiene que ver con la identidad de
pertenencia. En efecto, en las instituciones quedan depositados los
aspectos más indiferenciados de sus integrantes, a modo de un encuadre
mudo que irrumpe en situaciones de crisis. Sin embargo, las cuestiones
vinculadas a la pertenencia grupal e institucional pueden trabajarse
antes de que surjan situaciones catastróficas. En ese sentido, el Grupo
de Reflexión es un dispositivo especialmente indicado para el trabajo
analítico en los grupos inscriptos en forma relativamente estable en
una institución, donde las vicisitudes de la pertenencia revisten una
especial importancia (grupos de formación, equipos que comparten una
actividad o un trabajo en las más variadas instituciones). La
posibilidad de que lo implícito institucional se vuelva explícito en el
grupo, puede dar lugar a la resignificación de situaciones conflictivas
"naturalizadas" al servicio de no alterar la pertenencia. Esto
constituye una verdadera "puesta en crisis", una "desnaturalización",
que lleva a trabajar el entrecruzamiento de los distintos planos de la
trama institucional que se juegan en la pertenencia a un grupo. Puede
tener el efecto de cese de una continuidad nociva, alienada, poniendo
en juego la posibilidad de un resquicio, de una interrogación. A su
vez, da lugar a la recuperación en el espacio simbólico de los
elementos no simbolizados o desimbolizados que se encuentran sumergidos
o enquistados. Estos "restos" no metabolizados, si quedan enquistados
pueden resultar "tóxicos" y actuar como elementos potencialmente
destructivos. Pero su toxicidad no depende de su contenido sino
justamente del hecho de quedar escindidos" (Roussillon). El Grupo
Analítico de Reflexión permite revisar los efectos de una pertenencia
grupal e institucional a veces cercana al polo de la alienación,
enfrentando ese cambio dentro de un marco de contención representado
por el grupo. Este puede constituirse entonces en una red de sostén virtual que
dará lugar a una pertenencia más autónoma, a modo de un efecto
aparentemente paradójico ligante-desligante: sentirse perteneciente
para poder individualizarse.
Efectos positivos de la pertenencia Esta
red de sostén virtual implica no necesitar tener el grupo siempre
presente para sentirse perteneciente a él. Es una modalidad de
pertenencia que da lugar al surgimiento y la aceptación de diferencias,
pero que también favorece el reconocimiento de los vínculos y su
carácter permanentemente estructurante. En la Formación en
Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares, el Grupo de Reflexión
da lugar al trabajo con la subjetividad del analista y le permite
captar las vicisitudes de estar inserto en una de ellas: el grupo.
"...el objetivo formativo de los métodos de grupo es una meta
individual para una mejor realización de las propias potencialidades"
(D. Anzieu). El trabajo con Grupos de Reflexión en las Instituciones,
favorece el despliegue de la potencialidad vincular y el sostenimiento
de un lugar subjetivo para sus integrantes.
Problemáticas conexas En
la medida en que el Grupo Analítico de Reflexión constituye un
dispositivo para la formación y también para el saneamiento y la
prevención institucional, podemos inferir la amplitud de su aplicación.
El trabajo con la pertenencia es un tema de gran envergadura en las
instituciones. "No es fácil medir la funcionalidad de este polo
fusional de los vínculos, cuando ayuda a la tarea que el conjunto se ha
propuesto y cuando la obstaculiza" (M.Bernard). Son a diferenciar los
momentos o las situaciones en que la fusión es estructurante de
aquellos en que se vuelve alienante. Algunos ejemplos de ámbitos de
aplicación de este instrumento: El trabajo en los grupos de formación,
en donde se trabaja con la subjetividad del analista, permitiéndole
aprehender los fenómenos inconscientes que se juegan en una
Configuración Vincular. El trabajo con residentes hospitalarios: el
Grupo Analítico de Reflexión permite crear una red de sostén desde
donde se vaya desplegando la identidad profesional a través del
análisis de las cuestiones relativas a la pertenencia institucional. El
trabajo para los grupos expuestos a experiencias traumáticas: el
trabajo con la vincularidad facilita enfrentar situaciones críticas. El
Grupo Analítico de Reflexión permite desplegar el clima interno
imperante en el ámbito laboral, evitando el enquistamiento nocivo de
situaciones conflictivas. Se han hecho interesantes experiencias en
escuelas, con púberes y con adolescentes, destrabando complejas
situaciones vinculares, caracterizadas por la violencia. Otras
experiencias, en el ámbito de la Psicología del Deporte, facilitan la
comprensión de los vínculos intra-equipo y también del lugar que un
equipo ocupa dentro de la Institución que representa.