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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra I Incorporación


Diccionario de Psicología, letra I Incorporación

s. f. (fr. incorporation; ingl. incorporation; al. Einverleibung). Modo
de relación con el objeto que tiende a hacerlo penetrar en uno, residir
en uno, al menos fantasmáticamente. La incorporación debe ponerse en
relación en primer lugar con lo que Freud describe como satisfacción
oral. Sin embargo, no se limita al placer de la succión, sino que más
bien tiende a la absorción total del objeto. Como esta no iría sin
destrucción, la incorporación está ligada a fantasmas sádicos de
aniquilación. Esto es en todo caso lo que desarrollan K. Abraham y M.
Klein. La incorporación no es una actividad puramente oral; la
respiración, la visión, la audición pueden efectivamente funcionar
según este modelo. Por otra parte, la incorporación es sin duda un
modelo corporal de la introyección, un proceso totalmente esencial para
la constitución del yo mismo, en tanto este se forma distinguiéndose
del exterior y haciendo penetrar en él lo que es bueno.

Incorporación

Al.: Einverleibung. Fr.: incorporation. Ing.: incorporation. It.: incorporazione. Por.: incorporação. Proceso
en virtud del cual el sujeto, de un modo más o menos fantasmático,
introduce y guarda un objeto dentro de su cuerpo. La incorporación
constituye un fin pulsional y un modo de relación de objeto
característico de la fase oral; si bien guarda una relación
privilegiada con la actividad bucal y la Ingestión de alimento, también
puede vivirse en relación con otras zonas erógenas y otras funciones.
Constituye el prototipo corporal de la Introyección y de la
identificación. Al elaborar la noción de fase oral (1915) Freud
introduce el término «incorporación», que hace recaer el acento en la
relación con el objeto, mientras que anteriormente, sobre todo en la
primera edición de los Tres ensayos sobre la teoría sexual (Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, 1905),
Freud describía la actividad oral bajo el aspecto relativamente
limitado del placer de la succión. En la incorporación se imbrican
varios fines pulsionales. Freud, en 1915, dentro de lo que entonces era
su teoría de las pulsiones (oposición entre pulsiones sexuales y
pulsiones del yo o de autoconservación) subraya que las dos actividades
(sexual y alimentaria) se encuentran allí íntimamente mezcladas. Dentro
de la última teoría de las pulsiones (oposición entre pulsiones de vida
y pulsiones de muerte) se pondrá en evidencia sobre todo la unión de la
libido y la agresividad: «En la fase de organización oral de la libido,
el dominio amoroso sobre el objeto coincide todavía con el
aniquilamiento de éste». Esta concepción será desarrollada por Abraham
y ulteriormente por M. Klein (véase: Fase
oral-sádica). De hecho, en la incorporación se hallan presentes tres
significaciones: darse un placer haciendo penetrar un objeto dentro de
sí; destruir este objeto; asimilarse las cualidades de este objeto
conservándolo dentro de sí. Este último aspecto es el que hace de la
incorporación la idea matriz de la introyección y de la identificación.
La incorporación no se limita a la actividad oral propiamente dicha ni
a la fase oral, aun cuando la oralidad constituye el modelo de toda
incorporación. En efecto, otras zonas erógenas y otras funciones pueden
ser su soporte (incorporación por la piel, la respiración, la visión,
la audición). Asimismo existe una incorporación anal, en la medida que
la cavidad rectal es asimilada a una boca, y una incorporación genital,
manifestada especialmente en el fantasma de retención del pene dentro
del cuerpo. Abraham, y más tarde M. Klein, han señalado que el proceso
de incorporación o el canibalismo pueden ser también parciales, es
decir, referirse a objetos parciales.

Incorporación

Alemán: Enverleibung. Francés: Incorporation. Inglés: Incorporation. Término
introducido por Sigmund Freud en 1915 para designar el proceso mediante
el cual el sujeto hace entrar fantasmáticamente un objeto en el
interior de su cuerpo. Cercano al término introyección introducido por
Sandor Ferenczi en 1909, la incorporación se relaciona con la envoltura
corporal. Se apunta al interior del cuerpo, con tres objetivos:
procurarse placer mediante la penetración del objeto en uno mismo,
destruir al objeto, asimilar las cualidades del objeto. Melanie Klein y
su escuela retomaron frecuentemente el término incorporación.