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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra J Juicio de condenación


Diccionario de Psicología, letra J Juicio de condenación

Al.: Verurteilung o Urteilsverwerfung. Fr.: jugement de condamnation. Ing.: judgment of condemnation. It.: rifiuto da parte del giudizio; condamna. Por.: julgamento de condenação. Operación
o actitud mediante la cual el sujeto, aun cuando toma conciencia de un
deseo, se prohibe su realización, principalmente por razones morales o
de oportunidad. Freud ve en ello un modo de defensa más elaborado y más
adaptado que la represión. Daniel Lagache ha propuesto considerarlo
como un proceso de «desprendimiento» del yo, que actúa especialmente en
la cura analítica. En varias ocasiones se encuentra, en los escritos de
Freud, el término Verurteilung y el de Urteilsverwerfung, que él mismo consideró como sinónimos . Según
Freud, el juicio de condenación se incluiría dentro de una escala de
defensas, que iría desde la más elemental a la más elaborada: reflejo
de defensa mediante la huida (peligro externo), represión (peligro
interno), juicio de condenación . ¿Cómo puede
definirse este último en relación con la represión? Unas veces aparece
dotado de la misma finalidad que ésta: «[...] un buen método a adoptar
contra una moción pulsional». Otras veces se define como una
modificación afortunada de la represión: «El individuo, en el pasado,
sólo lograba reprimir la pulsión perturbadora, porque él mismo era
entonces débil e imperfectamente organizado. Ahora que es maduro y
fuerte, quizá llegará a dominar sin perjuicios lo que le es hostil». Es
este aspecto positivo del juicio de condenación el que subraya Freud en
las últimas páginas del Análisis de una fobia en un niño de cinco años (Analyse der Phobie eines fünfjährigen Knaben, 1909). Allí se
pregunta Freud acerca de los posibles efectos de la toma de conciencia
por el pequeño Hans de sus deseos edípicos, incestuosos y agresivos. Si
el análisis no ha precipitado a Hans en el camino de la satisfacción
inmediata de estos deseos, es porque «[...] reemplaza el proceso de la
represión, que es automático y excesivo, por un control mesurado e
intencional con la ayuda de las instancias psíquicas superiores. En una
palabra: reemplaza la represión por el juicio de condenación». Observemos,
a este respecto, que el juicio de condenación adquiere aquí sin duda, a
los ojos de Freud, tanto más valor cuanto que es correlativo, en esta
etapa de la vida de Hans, de la función estructurante de la prohibición del
incesto y de la entrada en el período de latencia. Sea como fuere, el
juicio de condenación sigue siendo para Freud una transformación de la
negación y continúa llevando la marca de la represión, a la que
substituye: «El juicio de condenación es el substitutivo intelectual de
la represión; su «no» es la marca de ésta, un certificado de origen
como, por así decirlo, un Made in Germany». En el
juicio de condenación se expresa eminentemente, según Freud, la
contradicción inherente a la función misma del juicio: ésta «[...]sólo
se ha vuelto posible por la creación del símbolo de la negación, que
confiere al pensamiento un primer grado de independencia respecto a las
consecuencias de la represión, y por tanto también respecto a la
compulsión del principio de placer»; pero, sobre todo cuando dice no,
el juicio cumple una función esencialmente defensiva: «[...] la
negación [es la] sucesora de la expulsión». Según Daniel Lagache,
mediante la referencia al juicio de condenación, se podría aclarar la
dificultad inherente a la concepción freudiana de la noción de defensa
y señalar mejor la distinción entre las compulsiones defensivas y los
mecanismos de desprendimiento, dentro de los cuales puede encontrar su
puesto el juicio de condenación. En el caso del pequeño Hans, la
esperanza de volverse mayor, expresada desde el principio por la idea
de que su pene, «con sus raíces en el cuerpo», aumentaría de tamaño,
constituye uno de los mecanismos concretos mediante los cuales el yo se
desprende del conflicto edípico y de la angustia de castración. De un
modo más general, Daniel Lagache ve en este proceso uno de los
resultados de la cura analítica: aplazamiento de la satisfacción,
modificación de las metas y de los objetos, consideración de las
posibilidades que ofrece la realidad al sujeto y de los diferentes
valores implicados, compatibilidad con el conjunto de las exigencias
del sujeto.