Teoría
Una
de las cosas que motiva a los seres humanos es la tendencia a
satisfacer necesidades biológicas de supervivencia, lo cual Allport
llama funcionamiento oportunista. Señala que este funcionamiento se
caracteriza por su reactividad, orientación al pasado y por supuesto,
tiene una connotación biológica.
Pero Allport creía
que el funcionamiento oportunista era algo relativamente poco
importante para entender la mayoría de los comportamientos humanos. La
mayoría de los comportamientos humanos, decía, están motivados por algo
bastante diferente -- funcionamiento como forma expresiva del self --
lo cual llamó funcionamiento propio ?proprium- La mayoría de las cosas
que hacemos en la vida es…¡una cuestión de ser lo que somos! El
funcionamiento propio se caracteriza por su tendencia a la actividad,
su orientación al futuro y que es psicológico.
La
palabra latina proprium es la base del término que Allport escogió
después de revisar cientos de definiciones para llamar de una forma más
científica a ese concepto popular pero esencial conocido como Self. De
todas formas, para bien o para mal, el nuevo término nunca llegó a
calar.
Para acercarnos de una forma más intuitiva a
lo que se ha llamado funcionamiento proprium, piense en la última vez
que quiso actuar de una determinada forma o ser de una manera concreta
porque verdaderamente sentía que estos actos serían una expresión
directa de aquello más importante de usted mismo. Recuerde, por
ejemplo, la última vez que usted hizo algo para expresar su sí mismo;
aquella vez donde se dijo “¡esto es lo que realmente soy!”. Hacer
aquellas cosas que son coherentes con lo que somos; esto es
funcionamiento propium (En este sentido, y con fines prácticos, podemos
perfectamente utilizar el término como “propio”. N.T.)
El Propium
Ya
que Allport puso tanto énfasis en el Self o Proprium, tenía que ser lo
más preciso posible con su definición. Lo hizo desde dos direcciones,
fenomenológica y funcionalmente.
Primero, desde una
perspectiva fenomenológica, sería el Self como algo que se experimenta,
que se siente. Allport sugirió que el Self está compuesto por aquellos
aspectos de la experiencia que percibimos como esenciales (algo opuesto
a lo incidental o accidental), cálido (o “querido”, opuesto a
emocionalmente frío) y central (como opuesto a periférico).
Su
definición funcional se convirtió en una teoría del desarrollo por sí
misma. El Self tiene 7 funciones, las cuales tienen a surgir en ciertos
momentos de la vida:
Sensación del cuerpo
Identidad propia
Autoestima
Extensión de uno mismo
Auto imagen
Adaptación racional
Esfuerzo o lucha propia (Propriate)
La
Sensación corporal se desarrolla en los primeros dos años de vida.
Tenemos un cuerpo, sentimos su cercanía y su calidez. Tiene sus propios
límites que nos alertan de su existencia a través del dolor y la
injuria, el tacto o el movimiento. Allport hacía gala de una
demostración en este aspecto del Self:
imaginemos
que escupimos dentro de un vaso y…¡luego nos lo bebemos! ¿Qué pasa;
¿dónde está el problema? ¡Desde luego es la misma cosa que nos tragamos
todos los días! Pero, por supuesto ha salido de dentro de nuestro
cuerpo y se ha vuelto algo extraño, y por tanto, ajeno a nosotros.
La
Identidad Propia (del Self; de uno mismo) también se desarrolla en los
primeros dos años de vida. Hay un momento en nuestra vida donde nos
consideramos como entes continuos; como poseedores de un pasado, un
presente y un futuro. Nos vemos como entes individuales, separados y
diferenciados de los demás.
¡Fíjense que incluso
hasta tenemos un nombre! ¿Serás la misma persona cuando te levantes
mañana? Claro que sí. Desde luego, asumimos esta cuestión.
La
Autoestima se desarrolla entre los dos y los cuatro años de edad.
También llega un momento donde nos reconocemos como seres valiosos para
otros y para nosotros mismos. Esta circunstancia está íntimamente
ligada al desarrollo continuo de nuestras competencias. Para Allport,
¡esto es realmente el estadio Anal!
La Extensión de
uno mismo (extensión del Self) se desarrolla entre los cuatro y seis
años de edad. Algunas cosas, personas y eventos a nuestro alrededor
también pasan a ser centrales y cálidos; esenciales para nuestra
existencia. ¡”Mío” es algo muy cercano a “Mi” (“yo”) Algunas personas
se definen a sí mismas en virtud de sus padres, esposas o hijos; de su
clan, pandilla, comunidad, institución o nación. Otros hallan su
identidad en una actividad: soy un psicólogo, un estudiante o un
obrero. Algunos en un lugar: mi casa, mi ciudad. ¿Por qué cuando mi
hijo hace algo malo, me siento culpable? Si alguien raya mi coche, ¿por
qué siento como si me lo hubieran hecho a mí?
La
Auto imagen (imagen de uno mismo) también se desarrolla entre los
cuatro y seis años. Este sería “el reflejo de mí”; aquel que los demás
ven. Esta sería
la impresión que proyecto en los
demás, mi “tipo”, mi estima social o estatus, incluyendo mi identidad
sexual. Es el principio de la conciencia; del Yo
Ideal y de la “persona”.
La
Adaptación racional se aprende predominantemente entre los seis y doce
años. El niño empieza a desarrollar sus habilidades para lidiar con los
problemas de la vida de forma racional y efectiva. Este concepto sería
un análogo a la “industria” o “industriosidad” de Erickson.
El
Esfuerzo o Lucha propia usualmente no empieza hasta después de los doce
años. Sería la expresión de mi Self en términos de metas, ideales,
planes, vocaciones, demandas, sentido de dirección o de propósito. La
culminación de la lucha propia sería, según Allport, la habilidad de
decir que soy el propietario de mi vida; el dueño y operador.
(¡No
podemos evitar la observación de que los períodos evolutivos que usa
Allport son muy cercanos a los periodos de desarrollo que utiliza Freud
en sus estadios! Pero, es importante que precisemos que el esquema de
Allport no es una teoría de estadios evolutivos; es sólo una
descripción de la forma en que las personas generalmente se
desarrollan.)
Rasgos o Disposiciones
Ahora
bien, como el Proprium se desarrolla de esta forma, entonces también
desarrollaremos rasgos personales o disposiciones personales. Al
principio, Allport usó el término rasgos, pero se dio cuenta que las
personas entendían el concepto como cuando alguien describe a otra
persona o cuando concluimos la personalidad en virtud de unos tests de
personalidad, en vez de considerarlo aquellas características únicas,
individuales de la persona. Finalmente, cambió el concepto por
disposiciones.
Una disposición personal se define
como “una estructura neuropsicológica generalizada (peculiar del
individuo), con la capacidad de interpretar y manejar muchos estímulos
funcionalmente equivalentes, y de iniciar y guiar formas consistentes
(equivalentes) con un comportamiento adaptativo y estilístico”.
Una
disposición personal produce equivalencias en función y significado
entre varias percepciones, creencias, sentimientos y acciones que no
son necesariamente equivalentes al mundo natural o a la mente de
cualquier otro. Una persona con la disposición personal “miedo al
comunismo” puede incluir rusos, liberales, profesores, huelguistas,
activistas sociales, ecologistas, feministas y así sucesivamente. Esta
persona “metería a todos dentro del mismo saco” y respondería a
cualquiera de ellos con un grupo de comportamientos que expresen su
miedo: haciendo discursos, escribiendo cartas de denuncia, votando,
armándose, volviéndose rabioso, etc.
Otra forma de
decirlo sería que las disposiciones son concretas, fácilmente
reconocibles y consistentes en nuestro comportamiento.
Allport
defiende que los rasgos son esencialmente únicos de cada persona. El
“miedo al comunismo” de una persona no es igual al de otro. Y
verdaderamente no podemos esperar creer que el conocimiento de otras
personas nos van a ayudar a comprender a la primera. Por esta razón,
Allport defiende con fortaleza lo que él llama métodos ideográficos
(métodos que se focalizan en el estudio de un solo individuo a través
de entrevistas, análisis de las cartas o diarios, y demás. Actualmente
conocemos este método como cualitativo.
Aún así,
Allport reconoce que dentro de cualquier cultura particular, existen
rasgos comunes o disposiciones; unas que son parte de esa cultura y que
cualquiera reconocería y nombraría. En nuestra cultura, diferenciamos
con frecuencia a los introvertidos de los extravertidos o entre los
liberales y los conservadores, y todos sabemos (burdamente) a qué nos
referimos. Pero otra cultura podría no reconocerlo. Por ejemplo, ¿qué
significaría liberal y conservador en la Edad Media?
El
autor defiende también que algunos rasgos están mucho más atados al
proprium (el propio yo de cada uno) que otros. Los rasgos centrales son
la piedra angular de tu personalidad. Cuando describimos a alguien, con
frecuencia usaremos palabras que se referirán a los siguientes rasgos
centrales: listo, tonto, salvaje, tímido, chismoso…Gordon ha observado
que la mayoría de las personas tienen entre cinco y diez de estos
rasgos.
También existen los llamados rasgos
secundarios, aquellos que no son tan obvios o tan generales, o tan
consistentes. Las preferencias, las actitudes, los rasgos
situacionales, son todos secundarios. Por ejemplo, “él se pone rabioso
cuando intentas hacerle cosquillas”; “aquella tiene unas preferencias
sexuales muy inusuales”; o “a este no se le puede llevar a
restaurantes”.
Pero además están también los rasgos
cardinales. Estos son aquellos rasgos que tienen algunas personas que
prácticamente definen sus vidas. Aquel que, por ejemplo, pasa toda su
vida buscando fama o fortuna, o sexo, es una de esas. Con frecuencia,
usamos personajes históricos específicos para nombrar estos rasgos
cardinales: Scrooge (el avariento típico -- personaje del libro de
Dickens de “Una Historia de Navidad” N.T.); Juana de Arco (heroica y
sacrificada);
Madre Teresa (servicio religioso);
Marqués de Sade (sadismo); Maquiavelo (maquiavélico, crueldad política)
y demás. Relativamente pocas personas desarrollan un rasgo cardinal y
si lo hacen, es en un período bastante tardío en la vida.
Madurez psicológica
Si
posees proprium bien desarrollado y un rico y adaptativo grupo de
disposiciones, has logrado una madurez psicológica, término de Allport
para la salud mental. Establece siete características:
Extensiones del Self específicas y duraderas como el compromiso.
Técnicas de relacionarse cálidamente, orientadas a la dependencia de los demás (confianza, empatía, sinceridad, tolerancia…)
Seguridad emocional y aceptación propia.
Hábitos encaminados hacia una percepción realista (contrario a defensividad)
Centramiento en los problemas y desarrollo de habilidades centradas en la solución de problemas.
Objetivación del Self o lo que es lo mismo, desarrollar la introspección; reírse de uno mismo, etc.
Una
filosofía unificada de la vida, que incluya una particular orientación
hacia la valoración; sentimientos religiosos diferenciados y una
conciencia personal.
Autonomía funcional
Allport
no creía en mirar al pasado como forma de entender el presente de una
persona. Esta creencia tiene su mayor evidencia en el concepto de
autonomía funcional: tus motivos actuales son independientes
(autónomos) de sus orígenes. No importa, por ejemplo, por qué quisiste
convertirte en médico o por qué desarrollaste esa predilección por las
aceitunas o por el sexo picante; la cuestión es que ¡ésa es la manera
de ser que tienes ahora!
La autonomía funcional se
presenta de dos formas: la primera es la autonomía funcional
perseverante. Se refiere esencialmente a los hábitos (conductas que ya
no sirven para sus propósitos originales, pero que aún se mantienen)
Por ejemplo, podrías haber empezado a fumar como símbolo de la rebeldía
adolescente, pero ahora no puedes dejarlo ¡porque sencillamente no
puedes abandonarlo! Los rituales sociales tipo “Jesús o salud” cuando
alguien estornuda tuvo su razón en un tiempo (¡durante la plaga, e
estornudo era de lejos, un signo más serio de lo que es hoy en día!),
pero aún continúa actualmente porque tiene que ver con una forma de
educación.
La autonomía funcional apropiada es algo
más dirigida al self que los hábitos. Los valores constituyen el
ejemplo más común. Quizás te castigaron por ser egoísta cuando pequeño.
Esta acción, de ninguna manera te detractó de ser un gran generoso
actualmente; más bien, ¡se convirtió en un valor para ti!
Es
probable que puedas observar ahora que la idea de autonomía funcional
de Allport pueda haberse derivado de la frustración de éste con Freud
(o con los conductistas) Por supuesto que esto podría interpretarse
como una creencia defensiva por parte de Allport.
La
idea de autonomía funcional (valores) llevó a Allport y a sus
seguidores Vernon y Lindzey a desarrollar una categoría de valores ( en
un libro llamado A Study of Values (Un estudio de Valores), 1960, y a
una Prueba de valores (test):
El Teórico -- un científico, por ejemplo, valora la verdad.
El Económico -- un negociante valoraría la utilidad.
El Estético -- un artista naturalmente valora la belleza.
El Social -- una enfermera podría tener un fuerte amor por las personas.
El Político -- un político valoraría el poder.
El Religioso -- un monje o una monja probablemente valora la unidad.
Por
supuesto que la mayoría de nosotros tenemos varios de estos valores de
una forma más moderada e incluso valoraríamos algunos de éstos más bien
como negativos. Hay pruebas más modernas que se usan para ayudar a los
niños a que encuentren su perfil de carrera que tienen dimensiones
similares.
Conclusiones
Allport es
uno de esos teóricos que estaban tan en lo cierto en tantas cosas, que
sus ideas simplemente han pasado a ser parte del espíritu humano a
través de los tiempos. Su teoría es una de las primeras teorías
humanistas que influiría a tantos otros como Kelly, Maslow y Rogers. Un
aspecto desafortunado de su teoría es su uso original de la palabra
rasgo, lo que condujo a que muchos conductistas orientados a la
situación redujeran su verdadero significado, haciéndoles más abiertos.
Pero, esto siempre ha sido una debilidad de la psicología en general y
en la personalidad en particular: la ignorancia del pasado y las
teorías e investigaciones de los demás. (Podríamos añadir aquí, que los
rasgos de personalidad también van acompañados de improntas no solo
biológicas, sino de educación, con lo que es importante tomar en cuenta
todos los factores constituyentes de la persona. N.T.)
Referencias
Los
libros más significativos de Allport son Pattern and Growth in
Personality (1965), The Person in Psychology (1968), and The Nature of
Prejudice (1954).
Era escritor muy bueno y ninguno de estos libros son demasiado técnicos.