LA EPISTEMOLOGÍA DENTRO DE LA FILOSOFÍA
“Lo espantoso de morir es desaparecer sin haber comprendido”
Jean Rostand
La palabra filosofía se estructura con dos voces griegas: philós (amor) y sophía (sabiduría), por lo que, etimológicamente, la filosofía es el amor a la sabiduría .
En
la antigüedad, cuando aún las ciencias no estaban integradas de manera
independiente, tal como las conocemos hoy, la filosofía comprendía
todos los saberes existentes.
Conforme los diferentes
campos del saber crecieron, se fueron constituyendo en disciplinas con
objetos de estudio propios, principios propios, métodos propios, etc.,
hasta definirse como actualmente se nos presentan.
La
filosofía, por su parte, no fue ya más el concentrado general del saber
existente y cedió el tratamiento de realidades particulares a cada
ciencia, dejando para sí el estudio de la totalidad de los seres, en
cuanto que se ocupa de estudiar los principios del ser.
De la filosofía existen diversas definiciones:
• Ciencia de los principios (Husserl).
• Ciencia de todas las cosas por sus causas últimas (Ortega y Gasset).
• Conjunto científico de las cosas, por las causas primeras, en cuanto se refieren al orden natural (Jacques Maritain).
• Investigación de las relaciones objetivas entre lo contingente y lo absoluto (Cuesta).
•
O bien, una definición que aparece en los diccionarios: Conjunto
integrado de consideraciones y reflexiones generales sobre los
principios fundamentales del conocimiento, pensamiento y acción
humanos.
Al margen de una definición a nuestro gusto,
la filosofía constituye una tendencia hacia la concepción unificada de
los diversos aspectos del mundo y de la vida, a una síntesis de la
explicación racional del universo.
Los problemas derivados de esa pretensión se concentran en tres categorías:
• El ser , de cuyo estudio se ocupa la ontología.
• El valor , del cual se encarga la axiología.
• El conocer , categoría que constituye el objeto de estudio de la gnoseología o de la epistemología.
Hay quienes consideran que los términos epistemología y gnoseología
son sinónimos, aunque existe una mayoría de autores que reserva el uso
del segundo para designar a la teoría general del conocimiento,
mientras que el de epistemología lo emplean para referirse a la teoría
del conocimiento científico o también teoría de las ciencias.
Puntualizaré aún más: los términos “ epistemología ” y “teoría del conocimiento” , son más empleados por autores alemanes e italianos mientras que el término “gnoseología” lo utilizan con mayor frecuencia autores franceses. Durante los años más recientes, la epistemología es conocida también como “filosofía de la ciencia”.
Tal es la ubicación de la teoría del conocimiento dentro de ese gran contexto que es la filosofía.
LA EPISTEMOLOGÍA, TEORÍA DEL CONOCIMIENTO
La palabra epistemología se estructura con dos voces griegas: episteme, “conocimiento” y logos, “teoría”. Se encarga del problema correspondiente a la relación sujeto-objeto .
Entendiendo que el sujeto es el ser cognoscente y el objeto todo
aquello sobre lo que el sujeto realiza su actividad cognitiva .
El problema del conocer ha
sido abordado desde hace ya varios siglos, aunque es a partir del siglo
XIX en el que se advierte un mayor interés en el desarrollo de la
epistemología. Como consecuencia de que este interés ha alcanzado
proporciones mayúsculas en los últimos años, ha aparecido una gran
cantidad de discursos científicos en torno las posiciones
epistemológicas. De tal manera que intentar una clasificación de las
mismas con un criterio incluyente es una tarea sumamente ardua. Por tal
motivo, únicamente intentaré esbozar un pequeño resumen en torno a la
cuestión que nos ocupa.
• El dato más remoto
corresponde al sofista Georgias quien cuestionó la posibilidad del
conocimiento objetivo. Fue contemporáneo de Protágoras, con quien
compartió el presupuesto fundamental del relativismo : vivimos en un mundo de opiniones, siendo la verdad para cada uno de nosotros aquello que nos persuade como tal.
Las tres tesis de Georgias son las siguientes:
• Nada existe.
• Si algo existiera, sería incognoscible.
• Si fuera conocible, sería incomunicable.
•
Platón y Aristóteles, en oposición a los sofistas, sostuvieron que
existía un mundo de formas naturales y eternas, las ideas, sobre las
que es absolutamente posible tener conocimiento exacto y cierto. Todo
conocimiento se deriva de la experiencia. " El conocimiento real es idéntico a su objeto ".
•
Tratando de conciliar métodos racionales con la fe, Tomás de Aquino,
entre otros ayudó a restablecer la confianza en la razón y la
experiencia, pues con el paso del tiempo había decaído el interés por
el conocimiento racional.
• Para los racionalistas Descartes, Spinoza y Leibniz, es el razonamiento deductivo la fuente y prueba del conocimiento.
• En cambio, para Francis Bacon y John Locke, ambos empiristas, es la percepción de los sentidos tal fuente y prueba.
Se ha intentado clasificar al conocimiento a partir de, por lo menos, tres posiciones:
• Por su posibilidad.
• Por su origen y
• Por su esencia.
En un cuadro que he elaborado y que presento a continuación se expone tal criterio.
POR LA POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO
BREVE DESCRIPCIÓN
DOGMATISMO
Parte
de la certeza absoluta de la realidad relacional sujeto-objeto, por lo
que para el dogmatismo el problema (como tal) del conocimiento es
inexistente, ya que éste es una realidad.
ESCEPTICISMO
O
puesto al dogmatismo, niega la posibilidad de un contacto entre el
sujeto y el objeto, debido a que todo conocimiento está determinado por
aspectos exteriores al sujeto y por los órganos de conocimiento del
propio sujeto. Por ello, no es posible la existencia de verdad alguna.
SUBJETIVISMO
T
ampoco acepta la existencia de ninguna verdad universal, pero en cambio
si acepta la existencia de una verdad individual, dependiente de
factores internos del sujeto que conoce y juzga.
RELATIVISMO
C
oincidente con el subjetivismo, afirma que no existe ninguna verdad
absoluta, pues toda verdad es relativa y dependiente de factores externos.
PRAGMATISMO
T
ambién niega la posibilidad del conocimiento, pero recuperando el
concepto de verdad, que hace a un lado el escepticismo. Lo verdadero,
para el pragmatismo, es lo útil.
CRITICISMO
Como
puede verse, tanto el subjetivismo, como el relativismo y el
pragmatismo constituyen derivaciones o modalidades del escepticismo,
cuya antítesis es el ya mencionado dogmatismo. El criticismo es una
tercera posición que, como el dogmatismo, acepta la posibilidad del
conocimiento, pero examinando cuidadosamente todas las implicaciones
del mismo. No acepta nada que no pase por la reflexión y la crítica.
Por eso, se le ha definido como el justo medio entre el dogmatismo y el
escepticismo.
POR EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
BREVE DESCRIPCIÓN
RACIONALISMO
E stablece que la razón es la fuente principal del conocimiento, y éste sólo es válido cuando es necesario y universal.
EMPIRISMO
Desarrollado
en Inglaterra, niega la existencia de fundamentos científicos
independientes de la experiencia como principio del conocimiento. Por
ello, establece que la experiencia sensible es el
origen único del conocimiento humano científicamente válido. Esta
afirmación se deriva de una concepción básica del empirismo y que es la
existencia de dos fuentes de ideas: la sensación y la reflexión .
La sensación proviene directamente del objeto que se conoce y cuyo
impacto se manifiesta en los cambios del sujeto. La reflexión consiste
en tener conciencia de que algo nos ocurre internamente. De tal manera
que lo objetivo radica en las sensaciones y la reflexión debe
considerarse como auténticamente subjetiva. Apreciado así el asunto,
las ideas derivan de las sensaciones primarias, y a la conocida
afirmación cartesiana pienso, luego existo , se le opone otra: s oy capaz de pensar porque existo. El empirismo presupone una ruptura entre el sujeto y el objeto, y algunos de sus principios más conocidos son estos:
· Principio de generalización :
En circunstancias y condiciones similares, la relación observada entre
determinados factores, es extensiva a otros factores del mismo tipo.
· Principio de simplificación mecánica : Todo objeto complejo es susceptible de ser conocido a partir de cada una de sus partes.
· Principio de realidad: Todos los hechos quedan fuera e independientes de la conciencia
· Principio de posibilidad : Todos los fenómenos reales poseen la condición de suceder o ser pensados.
· Principio de causalidad: Todo efecto procede de una causa.
INTELECTUALISMO
De
manera análoga al criticismo, pretende mediar entre las posiciones
antagónicas del racionalismo y del empirismo. El intelectualismo
considera que tanto el pensamiento como la experiencia, contribuyen
decisivamente en la producción del conocimiento.
APRIORISMO
Es otro intento por mediar los criterios racionalistas y empiristas, sólo que el apriorismo concibe la existencia de elementos a priori ,
que no dependen de la experiencia. Estos elementos no son contenidos,
como los considera el racionalismo, sino formas del conocimiento.
Afirma que los factores a priori son como recipientes vacíos que son llenados con contenidos concretos, por medio de la experiencia.
POR LA ESENCIA DEL CONOCIMIENTO
BREVE DESCRIPCIÓN
OBJETIVISMO
A
firma que en la relación del par sujeto-objeto, el primero es
determinado por el segundo. Por lo tanto, al tomar y reproducir las
propiedades del objeto, el sujeto es regido por su complemento, el
objeto.
SUBJETIVISMO
Su
i dea central es la de que el sujeto determina al objeto a través de su
conciencia, dependiendo del propio sujeto la verdad del conocimiento.
Una
posición dialéctica , en cambio, implica la necesaria aceptación de la
existencia de una relación entre el sujeto y el objeto. Pero resulta
fundamental hacer hincapié en la diferencia entre el elemental
interaccionismo simbólico y la dialéctica. Para el primero, sólo es
relevante lo vivido, mientras que para la dialéctica resulta importante
el hecho concreto, pero sin soslayar el papel creador del sujeto,
procurando que estos dos elementos interactúen permanentemente. Para la
dialéctica, los problemas del mundo tienen su base en la contradicción,
de ahí que el análisis comparativo de categorías opuestas sea la
técnica fundamental de la dialéctica.
REALISMO
P
ara el existen cosas reales que no dependen de la conciencia. Es decir,
las cosas son tal y como las percibimos, y sus características existen
como cualidades objetivas, al margen de nuestra conciencia. Por lo
anterior, esta doctrina afirma que el ser existe de manera
independiente en relación al espíritu que lo percibe. Así, de manera
externa a la mente, existe una realidad, debiéndose buscar a la verdad
en la relación entendimiento (aquello que hace posible el conocimiento) y cosa
(objeto del conocimiento). Tiene una gran semejanza con el empirismo,
pues su principio fundamental consiste en que sólo es posible conocer
los hechos de la realidad, partiendo de la intuición sensible del
objeto y del contacto directo con la naturaleza.
IDEALISMO
O
puesto al realismo, niega la existencia de cosas reales independientes
de la conciencia del sujeto. Afirma que todos los seres que no sean
sujetos de experiencia, necesariamente son objetos ideales en el
sentido de que su existencia se remite a ser percibidos. Esta corriente
de pensamiento se apoya en la formula de Berkeley que establece que
«ser = ser percibido». En conclusión, puede decirse que el idealismo
reduce la realidad al ser y el ser al pensamiento.
FENOMENALISMO
Sus
seguidores lo consideran como el punto intermedio entre el realismo y
el idealismo, supone que no conocemos las cosas como son en realidad,
sino como nos parece que son. No niega la existencia de cosas reales,
pero sí la posibilidad de saber qué son esas cosas. Podemos aspirar
únicamente a saber que las cosas son , pero no lo que son .
Cuestiones
también de especial atención para los estudiosos de este campo son: el
problema de las especies del conocimiento, que ha originado el estudio
de la razón y de la intuición y el problema del criterio de la verdad,
cuya preocupación central es la certeza de verdad o falsedad de los
juicios.
Otros esquemas
1. El materialismo y la dialéctica.
Acerca del materialismo existe la idea generalizada de que se trata de
una doctrina reciente, acaso porque se le asocia directamente con la
imagen de Carlos Marx. En realidad, la primera doctrina materialista en
la historia es el atomismo griego. Éste, concebido por Demócrito,
considera que el universo es una combinación de átomos de diferentes
formas, indivisibles, y de cuya asociación puramente mecánica y
fortui-ta surge la naturaleza material.
Conviene dejar establecido que, en sentido estricto, es René Descartes
quien realizó una valiosa actividad de reordenación conceptual que le
dio dimensión al materialis-mo genuinamente moderno.
Descartes parte de la “duda metódica” en su búsqueda de una estructura
de pensa-miento cuyas bases no descansen en supuestos indemostrados. En
ese afán por descubrir la verdad, de todo debe dudar, excepto de su
propia duda, de su pensa-miento: si estoy pensando, infiero que existo
(“Pienso, luego existo”).
Admite un dualismo de realidades: una realidad es material, corpórea
(“res extensa”) y la otra es espiritual, pensante o racional (“res
cogitans”), es decir, dos realidades absolutamente diferentes. De tal
manera que serán materialistas todas las tenden-cias que se apoyen en
la primera realidad, y espiritualistas las que se basen en la segunda
de la dicotomía.
Durante el siglo XVIII se fortalece una posición mecanicista del
materialismo, sobre todo con las figuras de Holbach y de La Mattrie,
para quienes el alma, el espíritu y la mente únicamente son funciones
corporales y todo proceso tiene su explicación por su causalidad y no
por su finalidad.
En franca oposición a esta apreciación mecanicista, el siglo XIX ve
nacer una nueva y doble orientación del materialismo, basada ésta en el
pensamiento de Carlos Marx y que cobran forma en el materialismo
dialéctico y el materialismo histórico.
El materialismo establece que el conocimiento corresponde a un ser de
naturaleza ma-terial y que es, además, exterior e independiente de la
conciencia. Manifiesta, así, una clara identificación con el realismo
epistemológico cuando afirma que todo enunciado de conocimiento siempre
tiene su referente en ser o cuerpo material.
Por otra parte, aunque al término dialéctica le han asignado diversos
significados a lo largo de la historia, la contradicción es el sentido
más subrayado en todas sus con-cepciones, asumiendo que la definición
de algo implica necesariamente la definición de lo contrario:
bueno-malo, día-noche, etc.
Es Hegel quien logra hacer coincidir lógica y ontológicamente a los
binomios reali-dad-razón y sujeto-objeto. Para él, la realidad es una
oposición de contrarios, produc-to de una razón. La contradicción es el
motor del devenir de la razón o la idea, y siempre que algo deviene, lo
hace en otro distinto de lo que es esencialmente en sí, objeto,
constituyendo un puente para ese en sí, sea también un para sí, sujeto.
El objeto es construido por el sujeto cuando éste lo conoce. “El objeto
sólo existe en tanto que pensado distinto de mí.”
La dialéctica establece que existe una sucesión inalterable en el
continuo fluir de contradicciones y aunque a Hegel comúnmente se le
atribuyen los tres momentos clásicos de la dialéctica,
tesis-antítesis-síntesis, fue Fichte quien utilizó originalmente esas
expresiones.
Marx, por su parte, estructuró una dialéctica invirtiendo la concepción
hegeliana, es decir, no en torno a la idea, sino a la materia,
recalcando que el objetivo central de la dialéctica no es únicamente
teorizar acerca de la realidad, sino transformarla revolu-cionariamente.
La dialéctica se sustenta básicamente en las leyes que Engels
estableció en su ma-terialismo dialéctico. Con este término, utilizado
inicialmente por el ruso Georgi Ple-janov, se conoce a una doctrina del
conocimiento concebida con el propósito de ne-gar y superar la
correspondiente al materialismo mecanicista. Para ello, el
materia-lismo dialéctico establece, fundamentalmente, que la materia se
desarrolla, pues, dialécticamente, ya que considera a los fenómenos
naturales como procesos.
Estos procesos se sujetan a tres principios básicos:
1. Ley del paso de la cantidad a la cualidad, según la cual en la
naturaleza operan cambios, pero de manera global. En otras palabras: a
una sucesión de modificacio-nes cuantitativas en la naturaleza, siguen
naturales mutaciones cualitativas. Aquí se advierte la diferencia
esencial entre el pensamiento de Engels y el de Hegel, pues para éste
“los cambios son manifestaciones del espíritu”, mientras que para el
prime-ro “los cambios son manifestaciones de la materia”. Tal es, en
concreto, la inversión de los conceptos del idealismo hegeliano en
relación al materialismo dialéctico.
Engels afirma que el movimiento es la forma de la existencia de la
materia, y no duda en agregar que el pensamiento y la conciencia son
producto del cerebro. Categórico, concluye en que el hombre es un mero
producto de la naturaleza.
He citado en líneas anteriores a Engels sin desconocer, en modo alguno,
las aporta-ciones de Marx. Lo que sucede es que fue precisamente Engels
quien realizó el pri-mer desarrollo teórico del materialismo dialéctico.
2. Ley de la interpenetración de los contrarios u opuestos. Engels
opina que todo está lleno de contradicciones y consecuencias de
carácter objetivo. Es decir, contra-dicciones y consecuencias que no
dependen del sujeto, porque se dan fuera de él. Existe, así, una
constante dinamicidad en la naturaleza debido a esa continua lucha
entre los opuestos, produciéndose, a partir de esa dinamicidad, cambios
que se tra-ducen en evolución, misma que impacta tanto a lo social,
como a lo natural.
3. Ley de la negación de la negación. Por medio de una serie de
negaciones, de-ntro del dinamismo de las contradicciones, se propician
nuevas integraciones de los fenómenos. Esto nos recuerda la conocida
sucesión de los momentos de la dialéctica hegeliana:
En relación a esta última ley, existe una fuerte discusión acerca de su
inaplicabilidad a las mismas tres leyes del materialismo dialéctico. Es
decir que todo está sujeto al proceso dialéctico, excepto los propios
principios de la dialéctica. Y es que, de acep-tarse esta conclusión,
tendría que aceptarse también que la base de los principios de la
dialéctica se sustenta en una especie de dogma.
2. La epistemología genética
James Mark Baldwin (1861-1934), en la primera década del siglo XX, al
elaborar la primera epistemología genética, analizó como modos
genéticos del desarrollo mental a la memoria, la sensibilidad, la
imaginación, el simbolismo, el lenguaje, la compren-sión, el
razonamiento, el juicio, etc.
Sin embargo, el concepto de epistemología genética se asocia casi
automáticamente con el nombre de Jean Piaget (1896-1980), debido a los
grandes avances que esta teoría ha tenido a partir de sus ideas. Piaget
la define como “el estudio del conoci-miento como una construcción
continua analizando su evolución desde los niveles más elementales
hasta los estadios superiores, llegando finalmente al conocimiento
científico”.
Piaget enfatiza su interés en el estudio de los mecanismos de la
inteligencia, de la percepción, etc., como recurso para su explicación
causal.
Al igual que Baldwin, Piaget concibe la existencia de varios estadios
del desarrollo cognoscitivo, con características específicas que
obedecen a una serie de mecanis-mos de adaptación, mismos que, por
medio de la actividad, permiten alcanzar nue-vos equilibrios,
explicándose así dicho desarrollo.
En contraposición a los empiristas e innatistas, afirma que el
conocimiento, en sus orígenes no proviene de los objetos ni del sujeto
en sí, sino de interacciones entre ambos y establece que ningún
organismo es capaz de ofrecer una respuesta a un estímulo, si no posee
un grado de sensibilidad específico para responder. Este grado de
sensibilidad se construye por medio del aprendizaje y Piaget lo
denomina nivel de competencia.
Aspectos muy importantes que aborda esta teoría son, entre otros:
§ La estructuración del conocimiento.
§ La coherencia interna del conocimiento.
§ La búsqueda de una validación genérica del conocimiento.
§ Las condiciones de generación del conocimiento.
Piaget identifica tres elementos en el acto de conocer: el sujeto, el
objeto y la estruc-tura. Establece que progreso de los conocimientos no
se debe ni a factores heredita-rios, ni al acopio de experiencias
empíricas, sino a partir de un conflicto que surge entre la imagen del
objeto y el objeto mismo. Ante el desajuste producido por el
con-flicto, el sujeto buscará lo que Piaget llama equilibración,
resultado de una autorregu-lación.
Sin embargo, no se trata de equiparar al equilibrio con una balanza
estática, inmóvil, sino entenderlo como actividad que realiza el sujeto
para compensar las perturbacio-nes que recibe del exterior. Existen
tres formas de alcanzar el equilibrio:
1. Por un proceso de reacomodación entre los elementos de la estructura.
2. Por integración de nuevos subconjuntos sucesivos.
3. Por reestructuraciones interna y transformación radical, un verdadero paso cualitativo.
El sujeto y el objeto constituyen una unidad indisoluble de naturaleza dialéctica, que al interactuar, dan origen a hechos.
Piaget concibe a la estructura cognitiva como una internalización de
acciones y ope-raciones realizadas por el sujeto al interrelacionarse
con el medio.
Consideró también, de manera primaria, la importancia de explicar cómo
un sujeto pasa de un conocimiento simple a uno más complejo.
En este aspecto, vale la pena citar que Brodzinsky y Siegel, entre
otros autores, aún considerando que la propuesta de Piaget constituye
hoy por hoy la alternativa más completa para explicar el desarrollo
cognitivo, estiman que no se trata específica-mente de una teoría del
desarrollo cognitivo, sino más bien de una teoría del desarro-llo
psicológico.
Tal afirmación ha propiciado que los críticos de Piaget propongan
algunos enfoques distintos, entre los cuales puede citarse aquel en el
que centralmente se considera la manera diferente como cada sujeto
aborda la realidad que lo circunda. Esta nueva modalidad psicológica es
conocida como teoría de los estilos cognitivos, totalmen-te relacionada
con las diferencias individuales.
Algunas cuestiones de oposición permanente hacia la epistemología genética son las siguientes:
§ La afirmación en el sentido de que el desarrollo madurativo finaliza
a la edad de 15 años, y a partir de esa edad, solo podrán adquirirse
conocimientos desde un pun-to de vista cuantitativo, pero nunca
cualitativo.
§ La escasa importancia que esta teoría concede al factor
socio-cultural, elemento que, en sus últimas obras, el propio Piaget
reconoce no haber considerado suficien-temente.
Sin embargo, y al margen de cualquier crítica, la obra de Piaget no
únicamente es tras-cendente, sino además muy voluminosa, ya que
incursionó en diversas áreas del saber humano: psicología,
epistemología, sociología, lógica, filosofía, educación, etc., y aunque
él mismo nunca se consideró pedagogo, es indudable el gran valor y la
influencia de su pensamiento en la fundamentación del ejercicio
educativo en nuestros días.
Finalmente, no son pocos los que consideran que todos los problemas
epistemológi-cos podrían formularse de modo que obtuviéramos respuestas
precisas por medio de trabajo experimental, gracias al andamiaje
investigativo proporcionado por la episte-mología genética, teoría que,
aseguran, intenta dar una explicación del desarrollo del conocimiento
científico en general.
En todo caso, me parece que vale considerar que la epistemología
genética no es, en modo alguno, la cosmovisión de un sujeto. Porque una
cosmovisión no constituye un conocimiento científico. Acaso sí, un
conjunto de principios que determinan su conducta.
Tal vez, el desarrollo de la ciencia, más tarde o más temprano, puede
propiciar la convergencia de diversas cosmovisiones, lo que se
traduciría en una realidad más integrada. La ciencia cumpliría, así,
una función colateral a la que le es propia.