Obras de Winnicott: Las bases de la salud mental (1951)

Las bases de la salud mental 1951

Artículo de fondo publicado en el British Medical Journal el 16 de junio de 1951

Aun siendo una prolongación del trabajo corriente en materia de salud pública, la higiene mental va más allá que ésta, por cuanto altera el tipo de personas que componen el mundo. Resulta significativo que el informe de la segunda sesión del Comité de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ( 1 ) se ocupe principalmente del manejo de la infancia y la niñez, dando por sentado algo que los médicos quizá no habrían aceptado cincuenta años atrás: las bases de la salud mental del adulto se echan en su infancia y niñez y, por supuesto, en su adolescencia.

La introducción al informe comienza con la siguiente enunciación: «El principio individual más importante a largo plazo para el futuro trabajo de la OMS en el fomento de la salud mental, contrapuesto al tratamiento de los trastornos psiquiátricos, es alentar la incorporación al trabajo de salud pública de todo lo conducente a promover tanto la salud física como la salud mental de la comunidad». A continuación, el informe examina los servicios de maternidad, el manejo del bebé y el niño en edad preescolar, la dependencia de éste respecto de su madre, la salud escolar en sus aspectos más amplios y los problemas emocionales derivados de la discapacidad física y el aislamiento de los niños afectados por enfermedades infecciosas, como la lepra y la tuberculosis. El Comité reconoce que el asistente de salud mental en formación tiene más por hacer que por aprender. Afronta «un problema emocional a causa de la naturaleza misma del tema, con total independencia de cualquier dificultad intelectual para comprender los hechos. Su primer impacto emocional es mucho mayor que el provocado por la sala de disección o el quirófano».

La publicación de este informe va acompañada de la edición de una monografía de la OMS ( 2 ) sobre el cuidado materno y la salud mental escrita por el doctor John Bowlby, asesor de salud mental de la OMS, como aporte al programa de las Naciones Unidas para el bienestar de los niños sin hogar . En su trabajo en la Clínica Tavistock, el doctor Bowlby ya ha demostrado que reconoce la necesidad de presentar los conceptos psicológicos de manera tal que induzcan al asistente científico con formación profesional a adoptar el enfoque estadístico. Podemos decir desde ya que su informe posee interés y valor notables. Las investigaciones que dan resultados bien definidos son pocas y muy espaciadas, en comparación con la magnitud alcanzada en todo el mundo por la práctica de la psicoterapia individual; quizás haya algunos aspectos de la psicología que no pueden arrojar resultados utilizables por el investigador estadístico.

El éxito de la monografía se debe en parte al tema elegido: el efecto que provoca en el desarrollo emocional de los bebés y niños la separación del hogar y, específicamente, de la madre. Como dice el doctor Bowlby, esas criaturas «no son pizarrones de los que se puede borrar el pasado con un plumero o esponja, sino seres humanos que llevan consigo sus experiencias previas y cuya conducta actual se ve profundamente afectada por los sucesos pretéritos». Bowlby logra demostrar, citando cifras convincentes, cómo la separación puede aumentar la tendencia a desarrollar una personalidad psicopática. Ha descubierto que casi todos cuantos han trabajado en este campo llegaron a la misma conclusión: «Se cree que el requisito esencial para la salud mental es que el bebé y el niño de corta edad experimenten una relación cálida, íntima y continua con la madre (o su sustituta permanente), que proporcione a ambos satisfacción y goce». Esto no es una novedad: es lo que sienten las madres y padres, y lo que han descubierto quienes trabajan con niños. Lo novedoso de este informe es su intento de traducir la idea en cifras.

Hay tres fuentes principales de información: los estudios que parten de la observación directa de los bebés y niños de corta edad; los estudios basados en la investigación de las historias tempranas de personas enfermas; los estudios de seguimiento de grupos de niños deprivados, clasificados en varias categorías. El resultado más importante de estas investigaciones en especial cuando hayan sido confirmadas y ampliadas- será quizá servir la lección para la profesión médica, incluidos los administradores. Por fuerza, a los especialistas en salud física siempre les será difícil tener presente el hecho de que la salud mental es más importante. ¡Es tan fácil perturbar el desarrollo emocional!…

Tal vez sea encantador tener en una sala de hospital a un niño internado que ha olvidado a su madre y ha llegado a una etapa en que traba amistad con el primero que venga, pero está comprobado que un niño, sobre todo si es de corta edad, no puede olvidar a un padre sin que su personalidad resulte dañada. Por suerte, hoy en día se tiende a permitir la visita diaria a los niños internados en salas u hospitales pediátricos. Reconocemos que esta política ocasiona grandes inconvenientes a las enfermeras, pero aun el pequeño volumen de trabajo, meticulosamente controlado, que Bowlby puede presentar con referencia a este aspecto limitado del tema indica hasta qué punto vale la pena tomarse esta molestia adicional.

El efecto que provoque en el niño la separación de su madre dependerá, por supuesto, del grado de deprivación y la edad del niño. Saltaba a la vista la necesidad de reformar los métodos de cuidado de los bebés criados en una institución desde sus primeros días de vida. En nuestro país, la opinión pública respaldó con firmeza a la Comisión Curtis y la siguiente Ley de Menores de 1948. Está ganando creciente aceptación la idea de que en lo posible no se debe apartar a ningún niño del cuidado de su madre. Esta enunciación simple no debe ser empañada por el hecho secundario de que una minoría de padres sean personas enfermas desde el punto de vista psiquiátrico y, por ende, nocivas para sus hijos. Sería una larga tarea enseñar a los padres y madres del mundo a ser buenos padres, sobre todo porque la mayoría de ellos ya lo saben… y sus conocimientos al respecto son mucho mejores que los que nosotros podríamos impartirles jamás.

Resulta, pues, apropiado que la OMS emprenda su estudio de la salud mental por el polo opuesto, donde la enseñanza puede dar resultados. Se llega así a dos conclusiones importantes:

1) la crianza impersonal de los niños tiende a producir personalidades insatisfactorias y aun caracteres antisociales activos;

2) cuando existe algo parecido a una buena relación entre el bebé o niño en desarrollo y sus padres, se debe respetar la continuidad de esta relación y no interrumpirla nunca sin motivos justificados. Bowlby compara la aceptación de estos hechos con la de ciertas realidades de la pediatría en su faz física (p. ej., la importancia de las vitaminas en la prevención del escorbuto y el raquitismo). La aceptación del principio señalado por las estadísticas de Bowlby podría derivar en una reducción de las tendencias antisociales -y del sufrimiento que se esconde tras ellas- exactamente del mismo modo en que la vitamina D ha disminuido el porcentaje de casos de raquitismo. Tal resultado constituiría un gran logro de la medicina preventiva aun sin tener en cuenta los aspectos más profundos del desarrollo emociona, tales como la riqueza de la personalidad, la fuerza del carácter y la capacidad de alcanzar una autoexpresión plena, libre y madura.

(1) WHO Technical Reports Series, n° 31, Ginebra, 1951.

(2) Maternal Care and Mental Health, Ginebra, 1951.

Donald Winnicott, 1896-1971