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Estudio del psicoanálisis y psicología

Psicología Experimental: APRENDIZAJE Y COMUNICACIÓN ENTRE PERROS (CANIS FAMILIARIS) Y HUMANOS. RESULTADOS PRELIMINARES



Psicología Experimental: APRENDIZAJE Y COMUNICACIÓN ENTRE PERROS (CANIS FAMILIARIS) Y HUMANOS. RESULTADOS PRELIMINARES

Bentosela, Mariana; López Seal, María Florencia; Bianco, Gustavo
Laboratorio de Psicología Experimental y Aplicada (PSEA) del
Instituto de Investigaciones Médicas Dr. A. Lanari CONICET. Argentina

RESUMEN
Los perros domésticos (Canis Familiaris) han mostrado tener
una serie de habilidades cognitivas que le permiten responder
en forma exitosa a diferentes señales dadas por humanos. Específicamente,
son capaces de detectar y responder a señales
tales como la dirección de la mirada y de la cabeza del humano
y gestos como el señalamiento. Las evidencias muestran
que esta capacidad es mayor a la que tienen otros cánidos y a
la de especies estrechamente emparentadas genéticamente
al hombre, pero que no convivieron con él, como los primates.
Esta habilidad parece ser, en gran medida, producto del proceso
de domesticación realizado desde hace unos 15.000 años.
El objetivo de este trabajo es estudiar cómo los procesos de
aprendizaje modulan esta capacidad comunicativa interespecífica.
El Experimento 1 evalúa el efecto del reforzamiento diferencial
y la extinción sobre la respuesta de mirada del perro
hacia un humano desconocido. El Experimento 2 estudia el
efecto del reforzamiento diferencial y la omisión sobre la respuesta
de mirada del perro hacia un humano desconocido. Los
resultados preliminares sugieren cambios de esa respuesta en
función de las contingencias de reforzamiento. Se enfatiza la
importancia de integrar los estudios etológicos con los de la
psicología experimental para poder llegar a una comprensión
más abarcativa de este peculiar fenómeno.
Palabras claves: Aprendizaje Comunicación interespecífica Perros

El origen evolutivo del perro se remonta hacia aproximadamente
100.000 años atrás, desde su antecesor común con el
lobo (Canis lupus). Sin embargo, los cambios morfológicos
más sustanciales se produjeron hace 10.000 y 15.000 años
atrás (Vila, Savolainen, Maldonado, Amorim, Rice, Honeycutt,
Crandall, Lundeberg & Wayne; 1997). El proceso de transformación
desde su ancestro requirió un ajuste de los caninos a
las características sociales de su nicho ecológico interespecífico,
es decir, al contacto y la interacción social con los hombres
(Hare, Brown, Williamson & Tomasello, 2002). En las especies
sociales como el perro, la comunicación, como capacidad cognitiva,
cobra una dimensión sumamente relevante para la vida
cotidiana de los animales. Los perros domésticos (Canis Familiaris)
mostraron tener una serie de habilidades cognitivas que
le permiten responder en forma exitosa a diferentes señales
dadas por humanos. Por ejemplo, en una prueba de "elección
de objeto" donde se esconde comida en un recipiente opaco y
el animal, que no tuvo acceso visual al lugar dónde se guardó
el alimento, debe elegir entre dos recipientes. Los perros lo
resuelven rápidamente si el experimentador les da una clave
comunicativa, por ejemplo, mirar el lugar correcto, señalarlo o
tocarlo, comparado con grupos a los cuales no se les da señal
ninguna (Hare & Tomasello, 1999; Agnetta, Hare & Tomasello,
2000; Soporani, Miklosi, Topal & Csanyi, 2001).
Además, diversas evidencias indican que los perros son capaces
de detectar el foco de la atención de los humanos a través de
la observación de la dirección de la mirada de su dueño. Por
ejemplo, Call, Braûer, Kaminski & Tomasello (2003) mostraron
que si el experimentador deja un trozo de comida al alcance
del animal pero le prohíbe tomarla, haciendo algún ademán o
diciendo simplemente "no", luego los perros comen menos
cantidad de alimento, se acercan al mismo de modo más indirecto
y se sientan con más frecuencia cuando el experimentador
fija su vista en ellos, que cuando mira hacia otro lado, está
de espaldas o deja la habitación.
Si bien algunos autores consideran que esta capacidad de los
perros domésticos es producto del proceso de domesticación y
relativamente independiente del aprendizaje (Miklosi, Polgardi,
Topal & Csanyi, 1998; 2000; Miklosi, Kubinyi, Topal, Gacsi, Viranyl
& Csanyi, 2003), es posible pensar que ambos procesos no son
excluyentes, sino que están profundamente intrincados en la
conducta comunicacional. La capacidad para comprender y
producir claves sociales probablemente sea un producto del
proceso de domesticación. Sin embargo, durante la ontogenia
los animales aprenden patrones específicos en la relación con
sus dueños. Dentro de este contexto, la dirección de la mirada
del humano podría entenderse como un estímulo discriminativo
frente al cual los perros aprenden que es más probable que
al emitir un determinado comportamiento (seguir una orden,
pedir comida, etc) obtenga el objeto de su interés (refuerzo).
De igual modo, es más probable que en ausencia de estas
claves discriminativas, el perro evite ser castigado por ciertas
acciones (por ejemplo, robar comida o no seguir una orden).
Siguiendo este razonamiento, es posible pensar que la mirada
del perro hacia el humano es pasible de ser modificada por las
consecuencias ambientales que esa respuesta conlleve, es
decir, por las contingencias de reforzamiento. El objetivo de los
siguientes experimentos es estudiar si el reforzamiento positivo,
la extinción y la omisión modifican la respuesta comunicativa
de mirar al humano.

EXPERIMENTO 1:
Efecto del reforzamiento diferencial y la extinción sobre la
mirada de perros hacia un humano desconocido
Sujetos: se utilizaron perros domésticos, adultos, de ambos
sexos y diferentes razas.
Aparatos: El experimento se realiza en un área al aire libre
donde el perro es atado con una correa larga de 7 mts. La comida
se coloca sobre la pared a una altura que el perro pueda
verla pero no pueda alcanzarla por su propio medio. Se utiliza
como reforzador trozos de hígado seco. El experimentador es
una persona desconocida para el perro. Las sesiones son video
grabadas para evaluar los cambios en el comportamiento
y realizar confiabilidad entre observaciones.
Procedimientos: Antes de comenzar las sesiones se realiza
una habituación de 5 minutos en la que el experimentador
activamente se acerca al perro para acariciarlo, jugar y darle 3
unidades de alimento. El objetivo es que el animal se habitúe al
lugar, al experimentador y conozca donde se coloca la comida.
Línea de Base: Inmediatamente después de la habituación se
realiza la línea de base. El experimentador permanece parado,
sin moverse, a 50 cm de la comida con la cabeza y la mirada
orientada en dirección al perro. Independientemente de la conducta
del animal, el experimentador entregará un refuerzo
cada 30" hasta completar 4 refuerzos.
Adquisición: Se realizan 3 sesiones con un ITI de 2 minutos.
Cada sesión dura 2 minutos. Se realiza reforzamiento diferencial
de la "mirada"con un programa de razón fija exigiendo una
duración de la respuesta de 2". Extinción: El experimentador
permanece en la misma posición que en las sesiones anteriores,
pero no entrega refuerzo en ningún momento. Se realizarán
3 sesiones de extinción de 2 minutos con un ITI de 2 minutos.

EXPERIMENTO 2:
Efecto del reforzamiento diferencial y la omisión sobre la
mirada de perros hacia un humano desconocido
Todo el procedimiento es idéntico al experimento 1 excepto
que no se realiza una fase de extinción, sino de omisión.
Omisión: Se realizan 3 sesiones con un ITI de 2 minutos.
Cada sesión dura 2 minutos. Cada vez que el animal dirija su
mirada al experimentador no se le entregará refuerzo. El refuerzo
se le dará cada vez que el perro oriente su mirada fuera
del experimentador. Una vez que la respuesta sea continua el
mismo se dará cada 2 segundos.
La variable dependiente en ambos experimentos es la frecuencia
y duración de la mirada del perro hacia el humano. Los
datos se analizan con ANOVAs.

RESULTADOS Y CONCLUSIONES:
Los resultados preliminares sugieren que las contingencias de
reforzamiento modifican la respuesta de la mirada de los perros
hacia un humano desconocido. Estos datos dan apoyo
empírico a la idea de que el aprendizaje puede modular las
capacidades comunicativas interespecíficas de los perros.
Sería posible concluir que la capacidad comunicacional, propia
de la especie y producto del proceso de domesticación, se
hará efectiva durante la ontogenia a través de procesos de
condicionamiento operante y será modulada por las características
peculiares de la relación que cada perro establezca
con sus dueños. Esta relación llevará a la selección de las
señales más exitosas para la mutua comprensión. En ese sentido
consideramos que un enfoque eto-psicológico es el más
apropiado para una comprensión más clara de este fascinante
fenómeno.

BIBLIOGRAFÍA
Agnetta, B.; Hare, B. y Tomasello, M. (2000). Cues to food location that
domestic dogs (Canis familiaris) of different ages do and do not use. Animal
Cognition, 3, 107-112.
Call, J.; Braûer, J.; Kaminski, J. y Tomasello, M. (2003). Domestic Dogs (Canis
familiaris) Are Sensitive to the Attentional State of Humans. Journal of
Comparative Psychology, 117 (3), 257-263.
Hare, B. y Tomasello, M. (1999). Domestic dogs (Canis familiaris) use human
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Psychology, 113, 1-5.
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Miklosi, A.; Polgardi, R.; Topal, J. y Csanyi, V. (2000). Intentional behaviour
in dog-human communication: an experimental analysis of ‘showing’ behaviour
in the dog. Animal Cognition, 3, 159-166.
Miklosi, A.; Kubinyi, E.; Topal, J.; Gacsi, M.; Viranyl, Z. y Csanyi, V. (2003). A
simple reason for a big difference: wolves do not look back at humans but
dogs do. Current Biology, 13, 763-767.
Miklosi, A.; Polgardi, R.; Topal, J. y Csanyi, V. (1998). Use of experimentergiven
cues in dogs. Animal Cognition, 1, 113-121.
Miklosi, A.; Topal, J. y Csanyi, V. (2004). Comparative social cognition: What
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Soproni, K.; Miklosi, A.; Topal, J. y Csanyi, V. (2001). Comprehension of human
communicative signs in pet dogs. Journal of Comparative Psychology, 115,
122-126.
Vila, C.; Savolainen, P.; Maldonado, J. E.; Amorim, I. R.; Rice, J. E.; Honeycutt,
R. L.; Crandall, K. A.; Lundeberg, J. y Wayne, R. K. (1997). Multiple and
Ancient Origins of the Domestic Dog. Science, 276, 1687-1689.

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