Tratamientos del Síndrome de Burnout
Actualmente
se considera el Síndrome de Burnout como una enfermedad profesional. Es
responsabilidad compartida, individual, colegial e institucional la
tarea de mejorar las condiciones de trabajo del personal docente para
realizar la tarea clínica a un nivel óptimo de calidad y de eficiencia.
Debido al elevado número de consecuencias, tanto
personales y familiares como sociales y laborales que producen el
Síndrome de Burnout el estudio de su tratamiento o prevención es un
aspecto fundamental en la literatura científica sobre el tema. Los
resultados de investigación centradas en la intervención suelen ser
“imprecisos, ambiguos y bastante contradictorios” según Lorente (1982).
Sin embargo, proliferan los estudios centrados en las estrategias de
afrontamiento que a nivel individual o grupal puedan ejercer los
profesores a la hora de enfrentarse al Síndrome de Burnout. Este tipo
de entrenamiento se realiza normalmente en talleres con profesores que
se reconocen como afectados por el Síndrome (tratamiento) o en
profesionales que, sin haber vivenciado los efectos del Síndrome,
deciden por propia iniciativa aprender mecanismos que le permitan
afrontar adecuadamente los efectos del síndrome. Tradicionalmente, se
agrupan las técnicas utilizadas en tres categorías: individuales,
grupales y organizacionales.
Estrategias de intervención individuales
Bajo
el nombre de técnicas paliativas se encuentran aquellas que se centran
en reducir la experiencia emocional del síndrome causado por diversos
factores que se tienen en cuenta actuando sobre ellos. Las más
utilizadas en el ámbito educativo son las de corte cognitivo-conductual
aunque también encontramos técnicas psicodinámicas y las centradas en
el ejercicio físico. Las técnicas conductuales se centran en enseñar a
desconectar del trabajo y separar la vida personal y familiar de la
laboral, utilizando técnicas para mejorar la ejecución del trabajo
intentando llegar a la mayor efectividad en el mínimo tiempo posible.
Algunos autores proponen entrenamientos basados en la retirada de la
atención, programas de refuerzos, time out, control de contingencia,
auto reforzamiento y evitación o la utilización de contingencia
adecuada, análisis de tareas, reforzamiento progresivo y control de
problemas en clases.
Dentro de las técnicas
psicológicas de orientación cognitivo-conductual, la desensibilización
sistemática, ha sido una de las técnicas mas utilizadas junto al
counseling y el asesoramiento técnico, el entrenamiento en asertividad,
la relajación, práctica de simulación con técnicas de aprendizajes de
destreza sociales para la formación de profesores de secundaria,
habilidades relacionales y comunicacionales, habilidades de doping,
trabajo en equipo y reconstrucción de pensamiento e ideas sobre la
enseñanza y los programas de evitación y afrontamiento ante la
depresión.
Estrategias de intervención grupal
Centradas
principalmente en la búsqueda de apoyo social, ya sea a nivel familiar,
amigos o compañeros, los grupos de apoyo, la escucha el apoyo técnico y
emocional influyen en gran medida, en la prevención y tratamiento del
Burnout. De esta forma, exponer los problemas de un profesor a un grupo
de compañeros de profesión resultaba una experiencia reconfortante, se
sentían comprendidos, intercambiaban opiniones y se daban consejos. Los
docentes observaban que su problema lo tenían también otras personas,
incrementándose el compañerismo y la fuerza suficiente para afrontar
situaciones y enfrentarse a los problemas diarios en el aula. Las
estrategias de intervención grupal no dejan de ser las mismas técnicas
presentadas en el apartado anterior, solo que aplicadas en grupos a un
conjunto de profesores.
Esta forma de trabajo adopta
el formato de pequeños seminarios ofertados principalmente por las
propias instituciones educativas. Su problema fundamental es que se
tratan de actuaciones puntuales en las que no se suele hacer un
seguimiento al profesor ni hablar de aspectos específicos que afecten
de forma individual al docente. Tan solo, se suelen enseñar técnicas
como la relajación, resolución de problemas, debates en grupo sobre los
principales problemas, entre otros.
Estrategias organizacionales.
Bajo
esta denominación se encuentran todas aquellas estrategias que desde la
administración educativa se pueden desarrollar para paliar algunas de
las fuentes de estrés. Son medidas generales cuya implantación
minimizaría los efectos del Burnout y actuaría como prevención del
mismo. Una de ellas es aumentar la formación de los profesionales. Es
evidente que si un profesor antes de incorporarse a su función docente
tuviera una formación adecuada sobre estrategias y comportamientos que
le puedan ayudar a enfrentarse con la multitud de problemáticas que
puede sobrevenir en un día normal de trabajo, su respuesta ante
situaciones problemáticas o generadoras del síndrome aumentaría. Los
métodos de selección han sido otras de las propuestas a realizar por la
administración; de esta forma se propone introducir profundos cambios
en la selección y formación del profesorado.
Son
variadas las acciones que se pueden emplear para reducir el nivel de
los efectos del Síndrome de Burnout en las organizaciones. A
continuación se indican las que se consideran más importantes:
•
Requerir de un especialista en análisis de las condiciones de trabajo
para identificar los síntomas del síndrome y producir los cambios
correspondientes.
• Realizar controles médicos anuales para detectar patologías relacionadas con el síndrome.
• Capacitar al personal en el afrontamiento del síndrome.
•
Verificar que el volumen de trabajo que se debe desarrollar es
compatible con las habilidades y capacidades de los recursos humanos
con que cuenta la organización.
• Tener en cuenta al
diseñar los puestos de trabajo, que los mismos puedan brindar el
estímulo y las posibilidades a los trabajadores para que utilicen sus
habilidades.
• Definir claramente las misiones y funciones de cada puesto de trabajo y comunicárselas a los trabajadores.
• Dar oportunidad a los trabajadores de participar en las decisiones y acciones que afectan a sus trabajos.
•
Mejorar las comunicaciones reduciendo las incertidumbres sobre el
futuro de los trabajadores en los diferentes puestos de trabajo.
•
Proveer de oportunidades, para que haya interacción social entre los
trabajadores y puedan volcar sus inquietudes sobre los trabajos que se
están desarrollando.
• Establecer las prioridades de los diferentes niveles organizacionales.
• Concienciar los peligros de la sobreestimulación o subestimulación laboral y la incidencia sobre la salud.
•
Capacitar al personal de dirección para que conozca como ejercer un
liderazgo resonante para el logro de un mejor aprovechamiento de la
inteligencia emocional.
Toda persona que desarrolle
tareas dentro de una organización debe conocer los aspectos básicos
para protegerse de sufrir los efectos de la presencia del Síndrome de
Burnout entre los cuales se indican los siguientes:
• Tomar conciencia de los medios que dispone para protegerse de los riesgos que encierra su trabajo.
• Capacitarse e informarse sobre los peligros de la presencia del Síndrome de Burnout.
• Mejorar sus relaciones interpersonales.
• Evitar mezclar los factores personales y los laborales.
• Manejar y organizar adecuadamente su tiempo libre.
• Modificar su conducta emocional laboral.
• Detectar, reducir y suprimir los diferentes tipos de generadores del Síndrome de Burnout.
• Ser realista.
• Tomar lápiz y papel y escribir los motivos de las preocupaciones.
• Escribir varias alternativas para la solución de su problema.
• Analizar las ventajas e inconvenientes de cada solución y ordenarlas de mejor a peor.
• Intentar llevar a cabo la más factible y satisfactoria.
• Definir las prioridades.
• Desacelerar sus actividades.
• Organizar lógicamente su tiempo.
• Desarrollar estrategias de enfrentamiento del Síndrome de Burnout.
• Cambiar su comportamiento en el trabajo.
• Modificar su estilo de vida.
• Realizar una actividad física adecuada con su edad.
• Mantener una dieta equilibrada.
• Controlar las adiciones (eliminar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, de café y el consumo de pastillas, etc.)
Practicar técnicas de relajación y respiración.