Noticias Psi: Dilemas Bioéticos, fortalezas y limitaciones en el ejercicio profesional de las psicoterapias virtuales

Fuente: Intersecciones Psi. Revista Electrónica de la Facultad de Psicología – UBA – AÑO 10 – NÚMERO 34 – MARZO 2020

Noticias Psi: Dilemas Bioéticos, fortalezas y limitaciones en el ejercicio profesional de las psicoterapias virtuales

Autor: MARÍA LAURA COLOMBERO
Fuente: Intersecciones Psi. Revista Electrónica de la Facultad de Psicología – UBA – AÑO 10 – NÚMERO 34 – MARZO 2020

El trabajo aborda los dilemas bioéticos que se presentan en el uso de psicoterapias virtuales, entendiendo a éstas como intervenciones de ayuda psicológica sustentadas en internet, cuya proximidad es artificial o a distancia. El objetivo es poner en discusión los niveles de problematicidad bioética -bajo, medio y alto- que conlleva el uso de este tipo de dispositivo, como así también sus fortalezas, limitaciones y desafíos y sistematizar los referenciales éticos mínimos a tener en cuenta en su uso.

La metodología utilizada es de carácter cualitativo y el método hermenéutico crítico aplicado a casuística existente. Entre las principales conclusiones se observa el crecimiento exponencial de esta práctica que, ante la falta de parámetros, formaciones específicas y regulaciones, coloca en la figura del profesional de la psicología, la responsabilidad de analizar y evaluar las situaciones para delinear un proceder responsable y ético. Siendo que el éxito o fracaso de estos formatos de trabajo, dependerá de la correcta identificación de los pacientes que podrían beneficiarse, tratando de garantizar cuestiones trascendentales como la seguridad, privacidad, la confidencialidad de su información personal, pero también el acceso a un servicio de salud mental, equitativo, igualitario y justo.

Los vertiginosos avances que han tenido durante las últimas décadas las tecnologías de la información y comunicación –en adelante TICs-, han suscitado una serie de interrogantes transversales a todas y cada una de las diferentes realidades profesionales alrededor del mundo. El impacto directo de dichas tecnologías y su omnipresencia en nuestras vidas, ha producido -y lo sigue haciendo- permanentes modificaciones en los modos y formas de relacionamientos, incluso al interior de las prácticas profesionales mismas.

En este sentido, muchas profesiones se han visto interpeladas tanto en lo concerniente a la divulgación del conocimiento mismo, como así también a la implementación de nuevas modalidades o formatos de praxis a partir de la red.

Estas portentosas novedades, -especialmente las del ámbito de la medicina-, son presentadas con euforia por los medios masivos de comunicación como hazañas de la innovación científica: “cuando Mehran Anvari toma su instrumento quirúrgico y realiza cortes en el cuerpo de una persona, no utiliza sus propias manos. De hecho, ni siquiera se encuentra en la misma sala. Opera a pacientes que están a 400km. de distancia” (BBC, 2014, s/p). Ahora bien, estos formatos de praxis que ha habilitado internet y todas sus plataformas y herramientas afines, también tiene una injerencia directa en la práctica profesional de la psicología. Aunque la psicoterapia a distancia se remonta a los tiempos de Freud, que trató a algunos de sus pacientes vía correspondencia, todavía es un terreno con tantos entusiastas como detractores. Hoy se puede recibir tratamiento psicológico vía Skype, podcast, chat con o sin webcam, mail, videoconferencia, whatsapp, hangouts y blogs, entre otros. Hay terapias individuales y grupales; hay portales especializados en anorexia y bulimia, control de la ira y adicciones y también programas de tratamiento para descargar y trabajar a solas en la computadora. Basta poner en el buscador terapias en línea o e-therapy para ver desplegadas cientos de páginas que ofrecen servicios de salud mental, e incluso un arsenal de propuestas de cursos y capacitaciones para profesionales.

La masificación que han tenido las prácticas psicoterapéuticas virtuales en el último tiempo ha sido de dimensiones insospechadas, no así la producción de investigaciones en torno a ello. Existen pocos estudios que abordan los dilemas bioéticos puestos en juego en estas modalidades de relacionamiento terapéutico y la mayoría de ellos son anglosajones. Razón por la cual, resulta de crucial importancia poner en discusión aquí, los niveles de problematicidad bioética que conlleva el uso de este tipo de dispositivo[i], como así también sus fortalezas, limitaciones y desafíos pensando siempre en ese Otro, destinatario de los servicios de salud mental.

DESARROLLO

Según Franco, Jiménez, Monardes& Soto Pérez (2010), los inicios en el empleo de las TICs en el ámbito de la salud podrían ubicarse en torno a 1960 a partir del envío de imágenes radiográficas. Pero específicamente en lo que respecta al área de la psicología clínica, el uso de TICs, se ubica en 1961 cuando Wittson, Affleck y Johnson emplearon la videoconferencia y posteriormente cuando Weizembaum en 1966 diseñó el programa ELIZA, y su aplicación DOCTOR, la cual simulaba respuestas no directivas de un terapeuta de orientación rogeriana. Baños, Botella y Perpiñá, (citado en Franco, et al., 2010).

Claro que, aunque ya hace más de medio siglo que la disciplina psicológica interactúa con la tecnología, es extraordinariamente sorprendente recorrer la última década de desarrollos en materia de comunicaciones y visualizar sus impactos en la incorporación de nuevos formatos de praxis.

Algunos autores expresan que las ciber-terapias, como intervenciones de ayuda psicológica sustentadas en internet se están transformando en un complemento y alternativa a la atención tradicional comenzando a demostrar eficacia; se constituirán en una estrategia que puede ser de gran ayuda en el ámbito de la psicología clínica, complementandose con intervenciones tradicionales y ajustándose mejor a ciertos tipos de usuarios como las poblaciones rurales, estigmatizadas o con problemas de acomodo a la atención tradicional en salud mental (De las Cuevas, et al., 2006; Hill, et al., 2006; Pelechano, 2007 en Franco, et al., 2010, p. 31).

Incluso, hay investigaciones que trabajan en torno a las psicoterapias virtuales como herramientas sustitutas de los sistemas colapsados de atención en la salud mental, bajando los costos y descomprimiendo el gran caudal de pacientes que están sujetos a un servicio deficitario, específicamente pacientes críticos, de alto riesgo en lista de espera (Kenter, Van Straten, Hobbel, Smit, Bosmans, Beekman&Cuijpers, 2013).

Existen entonces, casuísticas que nos llevan a pensar sobre la importancia que adquiere este dispositivo con respecto a los principios éticos de igualdad, justicia y equidad en el acceso a los servicios de salud, mencionados por la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO (2005). Sin embargo, como contrapartida, las psicoterapias virtuales presentan una serie de dilemas bioéticos vinculados con cuestiones trascendentales como la privacidad, confidencialidad, vulneración de identidad, consentimientos informados, efectos nocivos, etc.

En este sentido, Kotsopoulou, Melis, Koutsompou&Karasarlidou, (2015) trabajaron sobre la e-terapia y los dilemas éticos presentes en esta forma de asesoramiento terapéutico. Las autoras, afirman que cada servicio basado en la web se centra en la importancia del consentimiento informado, en particular en lo que se refiere a los límites de privacidad, excepciones a la confidencialidad y amenazas a la seguridad (Behnke, 2008 citado en Kotsopoulou et al., 2015).

Y si de agregar variables dilemáticas se trata, ManhalBaugus (2001), aporta la consideración de que la e-terapia se ha tratado bastante fragmentada por estados, legislaturas, gobiernos, organizaciones y los mismos profesionales y que existe la necesidad de trabajar para establecer pautas legales, éticas y prácticas en torno a la terapia global, sobre todo, para la protección de los clientes. Lo recapitulado, requiere que analicemos y sistematicemos los niveles de problematicidad bioética que adquiere este formato de relacionamiento en psicología cuya proximidad es indirecta y artificial o a distancia. De acuerdo a lo que plantea FrançaTarragó (2016), podemos identificar tres niveles que se dan en la praxis psicológica mediada por TICs: bajo, medio y alto.

Autor: psicopsi

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