Seminario 17: Clase 13, Conversaciones en los escalones del Panteón, 13 de Mayo de 1970

(Como el  seminario no se realizó debido al cierre de la Facultad de Derecho a causa de la fecha, Lacan respondió a varias preguntas que le fueron hechas «en las gradas del Panteón».  Esta es la transcripción de las respuestas de Lacan; las preguntas no han podido ser transcriptas por las dificultades de la grabación en la calle.)

X:— …….

LACAN:—  Usted sabe, yo me cago en la dialéctica de Hegel… Además me di cuenta en estos días, que no era para nada explícito, ni estaba ligado a las modificaciones del discurso de Hegel, lo que yo había precisado muy  bien y más aún de lo que lo hice ahora, pues, en cierta  forma yo sólo doy  las cosas como se me van ocurriendo, y para mí ya estaba supuestamente establecido con seguridad, pero en definitiva no es lo mismo que volver a controlar en mi texto como pasa siempre, como usted sabe, en Noviembre de 1962, cuando empecé en Santa Ana mi seminario sobre la Angustia desde el segundo seminario yo puntualicé de una manera muy precisa en lo que a eso concierne -es idéntico a  lo que desarrollo actualmente sobre el tema del discurso del Amo– que se diferencia de la posición del Amo y del esclavo, tal como es instaurada en la «Fenomenología del Espíritu», que es el punto de partida, el punto real del que partió Kojeve por ejemplo. Kojeve partió de ahí, mientras que hay una parte anterior al advenimiento de la posición del Amo y del esclavo. Está toda la parte de (1), al principio, de la  percepción sensible que ha sido en suma, eludida siempre por Kojeve. Pero finalmente no es en eso que pongo el acento. Yo pongo el acento de una forma muy precisa -y si eso les interesa, yo podría retomar los términos- desde aquel momento es visible, se distingue desde donde en definitiva lo que estoy desarrollando actualmente bajo el título del discurso del Amo, explica la forma cómo abordé la Angustia. Esto no deja de tener una cierta importancia porque recientemente va a salir publicado en alguna parte en un par de días- alguien cuyas intenciones no quiero calificar, ha hecho un informe para denunciar que en mi enseñanza yo dejo en un segundo plano, que relego, si quieren, al afecto. Se equivoca diciendo que yo descuido al afecto, como si el comportamiento de todos no fuera ya suficiente para afectarme. Justamente sobre el afecto, ese año, a propósito de la angustia, todo estaba articulado alrededor de que la angustia es el afecto central y es alrededor del cual todo se ordena.  En consecuencia, al contrario, a partir de eso, ya lo ve… cuando yo digo… yo no dato las cosas desde mi seminario sobre la angustia, si pude introducir la angustia como afecto fundamental en aquel momento, es porque a pesar de todo desde hace mucho tiempo yo no descuido al afecto. Simplemente, cuando yo digo que he dado toda su importancia en el determinismo de la Verneinung, a lo que Freud dice expresamente sobre que lo reprimido no es el afecto, sino ese famoso representante que yo traduzco «representante de la representación» y que otros -lo que por otra parte no es en balde- se obstinan en llamar «representante representativo» que no quiere decir en absoluto la misma cosa, dado que en un caso, el representante no es la representación y en el otro el representante no es más que una representación entre otras. Son dos traducciones del término radicalmente opuestas.

Voy a decir lo que siempre he dicho y es que el afecto por efecto de la represión es efectivamente desplazado, no identificado, no localizado en sus raíces:—  se sustrae, y eso es lo que constituye lo esencial de la represión. No que el afecto sea suprimido, sino que sea desplazado, irreconocible…

Intervención:—  ……

LACAN:—  Si, es eso, como si el pensamiento existencial fuera en sí una garantía de regreso al afecto!. Intervención:—

….relaciones entre Ud. y Kierkegaard.

LACAN:—  No se imagina, mi amigo, hasta qué punto me atribuyen parentescos! Es suficiente que yo hable de alguien para que sea considerado como su descendiente! Es el vértigo universitario tipo, eso! Intervención…. … condenado el vértigo universitario…
…………………..

 LACAN:—   Bueno, dejemos eso. Y por qué, en efecto, no habría hablado yo de Kierkegaard más que de cualquier otra cosa. Está claro que si yo acentúo tanto la economía -puesto que se trata de economía del goce- si acentúo tanto la angustia, no es evidentemente para descuidar que en un momento dado históricamante -y eso es un poco lo que yo pensaba exponerles esta mañana- hubo alguien que representó el surgimiento, el advenimiento, no de la angustia sino del concepto de la angustia, como por otra parte él mismo lo ha titulado expresamente.

El ha escrito:—  «El concepto de la angustia». No es en vano que históricamente, ese concepto surgiese en un momento dado. 

Intervención:— … lo que yo quería, es esa comparación que Usted hace…

LACAN:—   Hay muchas cosas… Ayer recibí un libro -no está por ahí por casualidad?- un libro de un tal Michel de Dieguez -«Science et néscience»-, que salió en la biblioteca «Idées», publicado por Galimard, pues bien, habla de mí! La mitad del libro se titula… imagínense que como tenía que preparar mi cosa para Uds. hoy, porque a pesar de todo a último momento uno siempre tiene… lo que yo quiero decirles no está nunca a punto hasta último momento.

Resumiendo, todo lo que yo les digo lo escribo generalmente entre las cinco y las once de la mañana.  Abreviando, no he tenido tiempo, en definitiva, para orientarme en ese gran barullo donde me inserta, no solamente a partir de Kierkegaard, sino también de Occam y de Georgias, si quieren…-todo está allí- también grandes párrafos de lo que yo digo -lo que es bastante excepcional porque están citados lo que de por sí es correcto -se llama, les apuesto lo que quieran! «Lacan y el psicoanálisis trascendental».  Léanlo. Me resulta bastante abrumador, debo decir, porque yo no me creía tan trascendental. Pero nunca se sabe muy bien. Hubo ya un tipo que dijo a propósito de los libros que trataban sobre él:—   «Ah, qué de ideas tenemos, mi amigo! Qué de ideas!. Bueno, a otra cosa…

Intervención:—  Piensa Usted que las ideas que le da el psicoanálisis sobre los enfermos le aportan algo que no puede ser hallado … (escritura en griego)

LACAN:—   Es precisamente porque lo pienso por lo que me preocupo tanto desde hace dieciocho o diecinueve años. Porque no veo, qué me destinaría expresamente a agregar mi nombre a la lista de filósofos, lo que algunas personas se permitan hacer respecto a mí pero que no me parece completamente justificado. Es todo.

Intervención:—  ¿Podría usted retomar lo que comenzó a decir a propósito de Hegel? 

LACAN:—  ¡Ah!, pero ciertamente no voy a hacer aquí mi seminario de esta mañana. No estoy aquí para eso. Yo aprovecho la ocasión para saber un poco de lo que algunos de ustedes podrían tener para decirme. Eso no se produce fácilmente cuando estamos en un aula y quizás pueda producirse aquí esta mañana.  Intervención:—  Usted dijo que en el psicoanálisis, uno no se confrontaba con el Otro porque dado que la asociación libre no es coherente, no es el Otro. Entonces el Otro, en el tesoro de los significantes, podría comprender cosas no coherentes. Los significantes no son forzosamente coherentes……………………

LACAN:—  ¿Pero es seguro que yo he dicho lo que usted me atribuye?Yo he dicho que uno no se confrontaba con el Otro? Yo no creo en lo más mínimo haber dicho eso. No, me asombraría mucho que lo haya dicho. Si lo he dicho es por error, pero me asombraría de todas formas haber cometido esta torpeza.

Intervención…

LACAN.- Hace un momento me han hecho una pregunta, me acaban de preguntar si yo creía que las cosas que digo no están motivadas más que en razón de una experiencia precisa que es la experiencia analítica, a lo cual he contestado que sí. Que si no fuera por eso, yo no me consideraría en absoluto… con el derecho ni sobre todo con las ganas de prolongar el discurso filosófico mucho más allá del momento en que ha fenecido completamente.

Intervención…

LACAN:—  Es lo que yo trato en todo momento de demostrarles recordándoles, en todo caso en la medida en que puedo hacerlo para aquellos que no tienen idea de la experiencia analítica, recordándoles que es a pesar de todo eso hacia lo que yo apunto y que es de ahí de donde yo parto. Por otra parte es discurso no tendría ese aspecto filosóficamente tan problemático, a saber lo que ha recordado hace un rato el señor que habló primero, pues él lo traducía en términos sofísticos y yo no creo que sea así, aún si la  persona que yo evocaba hace un rato, Michel de Dieguez, me inserta verdaderamente como un todo ligado al centro de lo que puede ser actualmente no sé bien que salida, rotura o apertura del discurso filosófico, la forma en que él me sitúa no esta mal, está hecha en una forma extremadamente simpatizante y más que cálida. Pero debo decir que en un primer abordaje -tal vez modificaré lo que digo- en un primer abordaje, al leerlo, me dije:—  de todas maneras, qué singular Entstellung, qué singular desplazamiento de todo lo que yo puedo decir, al ponerme en este linaje!.

Intervención:—  Usted esquiva el sentido, usted está siempre al margen de lo que dice…

LACAN:—   Es justamente por eso que ni discurso es un discurso analítico, porque la estructura del discurso analítico es  ser así. Yo coincido con eso, digamos, todo  lo que puedo, por no atreverme a decir que me identifico estrictamente o que yo consigo eso. Actualmente no se puede sostener de otra manera.

Al respecto, de vez en cuando, yo abro algunas cosas  por una especie de escrúpulo.  Ayer leí un artículo bastante pasmoso en una revista, que jamás había abierto por razones personales, y que se llama «El Inconsciente». En el último número un tal Cornelius Castoriadis, hace ni más, ni menos, que una especie  de interrogación sobre mi discurso, tomado según dice  en referencia a la ciencia:—  qué es lo que dice?.  Dice exactamente lo que yo me canso de repetir, que ese discurso está referido muy precisamente a la ciencia, que esta referencia es justamente la referencia del discurso analítico mismo con respecto al discurso de la ciencia, y que, lo que él denuncia como dificultad esencial, a saber lo que usted acaba de decir, esta necesidad de desplazamiento que no cesa nunca, es justamente la condición del discurso analítico. Es en eso, si se puede decir, que está condicionado yo no diría ni siquiera complementado- condicionado por el discurso de la ciencia, es justamente en que el discurso de la ciencia no deja ningún lugar a la angustia. Es muy llamativo y yo pensaba insistir sobre  eso esta mañana ante ustedes. Bueno, no quiero anticipar todo lo que voy a decir dentro de ocho días, pero en fin, ya verán que se trata de eso.

Intervención:—  Me parece que usted ha hablado de la angustia de una manera muy…

LACAN:—  Si… Es sobre lo que yo insistí cuando abordé este afecto justamente, es que este afecto se distingue entre todos, porque se dice como siendo sin objeto, vea todo lo que ha sido escrito sobre la angustia, siempre se insiste sobre eso:—  el miedo es en referencia a un objeto, si puede decirse que este objeto está formado. La angustia es supuestamente sin objeto. Es evidente que si yo he articulado eso hace ocho años y si todavía sigo estando acá para explicarles cosas, es precisamente porque pienso que había otras cosas que explicar. Que actualmente yo haya designado ese objeto con el término «plus-de-gozar» prueba que había que construir algo antes de que yo pudiera nombrarlo así. Pero es justamente el … no puedo decir el nombre porque precisamente no es un nombre. Es esto también lo que trataré de explicarles:—  «el plus-de-gozar» justamente, lo que hay que ver es que no es nombrable aunque aproximativamente sea nombrado así. Es traducible, es por eso que fue traducido con los términos de «plus-valía» porque no puede ser abordado de otra manera. Pero en fin, este objeto sin el cual la angustia no está es justamente a lo que, a  lo largo de los años  le he ido dando cada vez más forma, lo que naturalmente ha dado a muchos charlatanes la oportunidad de precipitarse y hacer comentarios àpresurados sobre lo que yo podía tener que decir sobre el término del objeto a. ¿Qué otra cosa?

Intervención….

LACAN:—   Los pequeños esquemas que yo les he dado este año en el pizarrón, mis asuntos de cuatro patas no son de fácil utilización. Pero en fin, los hitos esenciales están. En definitiva, en la articulación que yo dibujo así del discurso universitario, poniendo  arriba y a la izquierda S2, S1 abajo, el a ocupa el lupanar ¿de qué?. El lugar digamos del explotado por el discurso universitario -es fácil reconocerlo- del estudiante. Que el estudiante esté justamente afectado con esta notación a es lo importante, y es centrando un poco el pensamiento, la reflexión sobre eso, que se puede explicar muchas cosas, fenómenos singulares que suceden actualmente a través del mundo. Por supuesto hay que distinguir, en una polarización completamente radical, la emergencia de su radicalidad que es posible y que se produce, está probado, y además la forma como a continuación se ha de algún modo obstruido, taponado, atemperado, mantenido -eso puede durar mucho tiempo-  la función de la Universidad. Ella tiene una función muy precisa que en cada momento tiene relación con la etapa en que está el discurso del Amo, a saber, su elucidación. Ese discurso ha sido durante mucho tiempo un discurso enmascarado. Se hará cada vez  menos enmascarado  simplemente por su necesidad interna. ¿Para qué ha servido la Universidad?  Eso se juzga según cada etapa. Es en razón misma de la denegación cada vez más extrema del discurso del Amo que el discurso de la Universidad se ve manifestado aunque no por ello quebrantado ni  disuelto por el momento simplemente encuentra una extraña dificultad. Esta dificultad lo que se manifiesta y que se pesca a nivel de la estrecha relación que hay entre la posición del estudiante en el discurso universitario de una manera más o menos enmascarada, pero identificada con ese objeto a. Qué está encargado de producir el objeto a? Justamente el S, lo que viene a continuación, a la derecha y abajo. Es ahí donde está la dificultad porque de lo que se encarga es de producir un sujeto, ¿sujeto de qué? Que ese sujeto esté siempre dividido y que sea cada vez menos tolerable que esta reducción se limite a producir enseñantes, es lo que ha sido sacado a la luz por la evolución de las cosas en la época actual. Pero esto requiere, por supuesto, un estudio bastante menos improvisado que el que se está dando de hecho. Lo que se produce, que se llama «crisis de la Universidad», es inscribible en esta fórmula porque ella existe, se plantea, se ubica en un nivel completamente radical. No es posible limitarse a este estado de cosas. es únicamente por la relación giratoria, revolucionaria -como yo digo en un sentido tal vez un poco diferente al habitual- es en referencia a las otras cuatro posiciones del discurso que puede ser referido lo que sucede actualmente en la Universidad.

Intervención……

LACAN:—   .del proletario, cuando he hablado yo del proletario?  Sí, por supuesto, a nivel del discurso del Amo está muy claro.  Con qué tiene que ver el discurso del Amo en su origen?  Con, lo que de entrada no se especifica  como el proletario, que es en primer lugar el esclavo y  de ahí volvemos a caer en el término «hegeliano», pero yo sabrayé que el esclavo era al principio el saber. La evolución del discurso del Amo y precisamente acá la filosofía llevó la delantera, ha sido constituir un saber de Amo sustrayéndolo al saber del esclavo si puedo decir, se ha decantado. La ciencia tal como ha surgido, nacido, actualmente consiste propiamente en esta transmutación de la función -estamos siempre próximos a tropezar en algún momento con un tema de arcaísmo-, ustedes saben hasta qué punto yo incito a la prudencia con respecto a eso, sea como fuese, hay ciertamente una duplicidad en el Saber que resulta de la oposición entre lo que es el «saber-hacer» (2) y lo que es

(escritura en griego)

propiamente hablando la

(escritura en griego)

se ha constituido por una depuración de esa interrogación del saber de la que el discurso filosófico muestra frecuentemente que el filósofo hace referencia. No es por nada que él interpela al esclavo y que demuestra que sabe, que sabe lo que no sabe por otra parte, ya que no lo reconoce que lo sabe más que porque se le hacen las preguntas adecuadas. Es por esta vía que se ha  producido este desplazamiento que hace que actualmente nuestro discurso científico esté del lado del Amo, que lo represente como tal.  Eso es lo que no se puede desconocer.  

Intervención…

LACAN:—   Escuchen, sólo puede estar en el lugar donde debe estar arriba y a la derecha, en el lugar del gran Otro. Y justamente allí no pesa más el Saber. El proletario es justamente lo que ha sido, no solamente explotado, sino despojado de su función de Saber. Sobre la pretendida liberación del esclavo hay  que ver que ha tenido otros correlatos, que no es solamente progresiva sino que lo es a costa de un despojo. Si hay algo, que me parece -porque no me aventuraría al respecto, iré con prudencia- pero algo cuyo acento me sorprende en lo que llaman la temática maoísta, es esta idea de la referencia al saber del manual. Es algo sobre lo cual yo no pretendo en absoluto tener conocimientos suficientes, pero señalo simplemente un nota que me ha llamado la atención en función de los esquemas que les he dado. Es que esta reacentuación del Saber, si quieren del explotado me parece algo profundamente motivado en la estructura.  Se trata en efecto de saber si no se trata de algo -para mí es así como se plantea la cuestión- totalmente imaginado.

En un mundo donde ha emergido de una manera que existe positivamente -es lo que importa marcarles-..que es una presencia en el mundo, no del pensamiento de la ciencia, sino de la ciencia de algún modo objetivada por esta especie de presencia, aquí mismo en el espacio que ocupamos, de esas cosas completamente forjadas por la ciencia que son simplemente esas pequeñas ondas hertzianas y otras que ocupan el mismo espacio donde estamos actualmente. ¿Es que en un mundo donde ha tenido lugar esta emergencia, el saber-hacer a nivel de manual puede influir todavía lo bastante para ser un factor subversivo? Esta es la pregunta que se plantea. Bueno, me voy.