Noticias Psi – Pandemias, sistemas, caos y otras yerbas

Fuente: INTERSECCIONES PSI – Revista electrónica de la Facultad de Psicología. (AÑO 10 – NÚMERO 35 – JUNIO 2020) – MARTÍN WAINSTEIN

Pandemias, sistemas, caos y otras yerbas
Autor: MARTÍN WAINSTEIN

A Rolando García (1919-2012)
… “el hilo se ha perdido, el laberinto se ha perdido también.
Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto,
un secreto cosmos o un Dios azaroso
(que) nuestro deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo;
(que) nunca daremos con el hilo;
acaso lo encontraremos y lo perderemos en un “acto de fe”.
Borges, J. L., Los conjurados.

Sistemas

“Toda realidad social es precaria; todas las sociedades son construcciones que enfrentan el caos. La constante posibilidad del terror anómico se actualiza cada vez que las legitimaciones que obscurecen la precariedad están amenazadas o se desploman” [i].

Descripta desde las ciencias sociales o desde las ficciones borgeanas la realidad se muestra oscilando entre el orden, el sistema, y el caos, la incertidumbre. El orden define esa realidad aceptada y rutinaria de la vida cotidiana, el caos nos retrotrae a la imagen de un estado anterior a la ordenación del universo; psicológicamente nos sumerge en la estrechez de la angustia.

El virus ataca eso, la realidad de la vida cotidiana. Y aun la misma palabra que define su accionar, pandemia, no llega a crear el esquema dentro del cual describir la pérdida del espacio y el tiempo, esas categorías kantianas que nos permiten ordenarla.

Noticias Psi – Coronavirus: un enfoque psicosomático

Fuente: INTERSECCIONES PSI – Revista electrónica de la Facultad de Psicología. (AÑO 10 – NÚMERO 35 – JUNIO 2020)- JORGE C. ULNIK

Noty PSI: Coronavirus: Un enfoque psicosomático (J. C. Ulnik)

Coronavirus: un enfoque psicosomático
Autor: JORGE C. ULNIK

En este trabajo se plantea la aparición del Covid 19 como un hecho vital de toda la comunidad, articulado con el momento histórico y evolutivo de la misma. Se describen las alteraciones del tiempo y el espacio que ocasiona tanto el agente infeccioso como las medidas para evitarlo. Se comparan éstas últimas con una enfermedad auto-inmune en la cual, el “organismo” reacciona atacando lo propio -la población- como si fuera un extraño, el sospechoso. La cuarentena, aunque necesaria, termina funcionando como una especie de inflamación social, en exceso y antes de tiempo, que impide el intercambio entre sus miembros y su supervivencia económica.

El término “psicosomático” se presta a muchos malentendidos y es muy probable que el lector de este trabajo pueda pensar que es sinónimo de “psíquico” o “de causa psíquica”, y se pregunte cómo se puede tener un enfoque psicosomático de la enfermedad por COVID 19, siendo que se trata de una pandemia causada por la irrupción de un virus y encuadra perfectamente en especialidades como la infectología, porque es una enfermedad infecto-contagiosa, y la epidemiología, porque se propaga fácilmente por contagio en toda la población.

Suponiendo que se ponga el acento en las consecuencias psíquicas de la enfermedad y se justifique de ese modo su abordaje psicosomático, concluiríamos que los infectados, sus familiares y toda la sociedad tiene depresión, ansiedad y stress y que la cuarentena afecta la salud mental. Esto podría ser verdad y ser considerado por algunos como un enfoque psicosomático del problema, pero es una verdad de Perogrullo. Y aquí no podemos afirmar, como se hace con otras enfermedades, que son la depresión, la ansiedad y el stress los que causan la enfermedad.

Sin embargo, en medicina a menudo se confunde el mecanismo con la explicación. Podemos comprender y describir los mecanismos por los cuales el virus se propaga, o cómo entra en el organismo y se replica, afectándolo, pero a la hora de las explicaciones, cuando la gente se pregunta por qué está ocurriendo todo esto, los médicos confiesan su ignorancia y los religiosos, los paranoicos, los políticos y los filósofos empiezan a opinar.

Así, corren las versiones de una confabulación china para poner de rodillas a Estados Unidos y dominar la economía mundial, o las de un mensaje divino para que los humanos cambien y se vuelvan menos materialistas y más espirituales, o de una justicia natural, para que los animales vuelvan a sus hábitats originarios, o de una ecología universal que promueve la alarma por el cambio climático y le avisa a los hombres y mujeres que paren de alterar el equilibrio planetario.

Obviamente, ninguno de los anteriores es un verdadero enfoque psicosomático, al menos desde nuestro punto de vista.

Noticias Psi – El Psicólogo como Personal Esencial de Salud

La Facultad de Psicología (UBA) Pide que los Psicólogos sean Declarados Personal Esencial de Salud

Noti Psi- El Psicólogo como personal esencial de Salud – UBA

«Los psicólogos piden ser declarados esenciales durante la pandemia» es el titular del diario virtual PERFIL (1), «Piden que los psicólogos sean declarados personal esencial» escribe el Diario digital AMBITO (2), «Casi Cien días de coronavirus en Argentina: La Facultad de Psicología de la UBA piden que sean esenciales» es el título del artículo que publica el Diario digital CLARÍN (3). Como resultado de la publicación del Decano Jorge A. Biglieri el 7 de junio de 2020:

A la Comunidad de la Facultad de Psicología:

El miércoles 3 de junio, tal como lo informara al Consejo Directivo en su reunión informal del lunes 1, envié tres notas del mismo tenor al Presidente Alberto Fernández, al Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta solicitándoles se exceptúe del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio a la práctica de la Psicología.

Según lo establecido por la normativa vigente se adjuntó a la nota una propuesta de Protocolo para la atención en los consultorios y los consentimientos informados correspondientes elaborados por la Facultad.

Como parte de la fundamentación del pedido se adjuntó también el informe elaborado por el Observatorio de Psicología Social (OPSA) de la Facultad sobre los efectos psicológicos de la pandemia y el ASPO. En estos estudios, al igual que aquellos elaborados por centros de investigación y organismos de salud, relativos a las experiencias recientes de Asia, Europa y EEUU, se puede observar con claridad y a partir del análisis de datos objetivos la asociación entre distintos indicadores psicológicos y las medidas de aislamiento ocasionadas por la pandemia. La duración de la cuarentena se asocia con el aumento en el riesgo de padecer trastornos mentales y malestar psicológico de la población. Al igual que en otras experiencias, en nuestro país se han incrementado estos indicadores a medida que se fue prolongando el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Los resultados obtenidos por la investigación del OPSA son consistentes con la bibliografía internacional al respecto, que muestran el efecto negativo de las medidas de aislamiento social o cuarentenas sobre la salud mental de la población.

Las presentaciones mencionadas se suman a las realizadas en el mismo sentido por la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FEPRA) y por la Asociación de Unidades Académicas de Psicología (AUAPSI) el 22 de abril del corriente año de las que participó también nuestra Facultad y que no han tenido respuesta al día de la fecha. Las presentaciones de FEPRA y AUAPSI se realizaron a la Jefatura de Gabinete de Nación.

Las solicitudes que se mencionan tienen su origen en el Decreto 355 del poder Ejecutivo Nacional que en su artículo 2 establece que se exceptúa del ASPO a la “… atención médica y odontológica programada, de carácter preventivo y seguimiento de enfermedades crónicas, con sistema de turno previo” que permite la atención psicoterapéutica por parte de los psiquiatras pero no de los psicólogos.

Si bien se han podido adaptar ciertos tratamientos a la modalidad virtual o telefónica, esto no es posible en una gran cantidad de casos, es decir, que muchos pacientes han tenido que suspender sus tratamientos en medio de un contexto nocivo para la salud mental mientras otros no logran iniciarlo.

Hasta el momento vemos que las medidas tomadas tanto por el Gobierno Nacional como por los gobiernos de la provincia y la ciudad de Buenos Aires tienen un claro sesgo bio-médico entendiendo que la salud es solo física y desconociendo la definición de salud de la OMS que plantea, “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Este sesgo bio-médico produce una peligrosa subestimación de los efectos psicológicos y sociales del ASPO.

Vemos con preocupación que a medida que va aumentando la duración del ASPO en el AMBA se van exceptuando cada vez más oficios, profesiones y actividades comerciales como vendedores de calzado, también la práctica religiosa o salir a correr pero, sin embargo, la población no puede acceder a la consulta psicológica de modo presencial.

En momentos en que el riesgo psicológico producto del aislamiento va aumentando en nuestra sociedad, mantener a los psicólogos impedidos de ejercer su profesión de modo presencial en los casos que lo requieran es muy peligroso para la salud mental de nuestra población.

Esperamos que las Autoridades Nacionales, de Provincia de Buenos Aires y CABA reflexionen y hagan lugar a nuestra solicitud por la salud mental de nuestra sociedad.

Cuídense, quédense en casa.

Saludos cordiales.

Jorge A. Biglieri
Decano

ASPO y Práctica Psicológica – Información del Decano a la Comunidad Académica – 7 de Junio de 2020 (http://www.psi.uba.ar/extension/comunicaciones/boletines/general/2020/07062020.htm)

Fuentes:
1 – Diario PERFIL – Martes 23 Junio, 2020; https://www.perfil.com/noticias/sociedad/psicologos-piden-ser-declarados-trabajadores-esenciales-pandemia-coronavirus.phtml?rd=1
2 – Diario AMBITO – Miércoles 24 Junio 2020; https://www.ambito.com/informacion-general/piden-que-los-psicologos-sean-declarados-personal-esencial-n5112123
3 – Diario CLARIN – https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-argentina-facultad-psicologia-uba-pide-psicologos-personal-esencial-salud_0_S4yrOr0t_.html

Nota psi – ¿Qué te vino a decir el coronavirus? Basado en el video de Pilar Sordo

Pilar Sordo, es psicóloga, escritora y conferencista. Forma parte del cuadro de honor de las 21 personas más influyentes de su país, Chile

Nota Psi – ¿Qué te vino a decir el Coronavirus? Basado en el video de Pilar Sordo

María del Pilar Sordo Martínez

En este video la psicóloga, escritora y conferencista nos invita a reflexionar sobre una pregunta; Y que una vez que respondas esa pregunta te despojes de lo que dicen los medios, lo que dice el afuera y puedas volver a preguntarte ¿qué te vino a decir el CORONAVIRUS?.

Pilar nos cuenta que se vio en la incertidumbre cuando le hicieron esa pregunta y que la invitó a un proceso de «reflexión profunda», que tardó días en pensar una respuesta; que pasado el tiempo, podría ser otra la respuesta o no. Que dentro de esto común que nos pasa a todos; no a todos el virus tocó a la puerta de la misma manera:

«(…) este virus vino a tocar la puerta de la humanidad completa, pero no a todos le vino a decir lo mismo. Hay gente que le viene a decir cosas como muy dolorosas, como la pérdida del trabajo, como la muerte de algún ser querido, enfermedad de alguien, el susto de adquirir esa enfermedad. A otros les vendrá a decir que hay que salir a la calle a ayudar, a acompañar a enfermos si es que trabajan en el área de la salud, si trabaja en un banco en tratar de acompañar a la gente en los problemas económicos. Entonces creo que era un buen elemento para preguntarnos, para poder ver juntos ´¿qué me vino a decir a mí? Da la sensación a que uno se demora más en contestar, eso es lo que me pasó a mí (…) lo que vino a decir seguramente tendrá que ver con cosas por resolver y que en este ´detente´ del proceso nos hace mirar que el volumen de todo lo de afuera tendió a bajar en intensidad pero lo de adentro tendió a aumentar, de aquellas cosas que pareciera que naturalmente tenemos que resolver.»

«(…) ¿qué me vienen a decir? porque puede ser que me esté haciendo una invitación, puede ser que me esté haciendo un reclamo, puede ser que me esté mostrando un conflicto o puede ser que me esté enfrentando a mis oscuridades o miserias más profundas, puede ser que me esté enfrentando a un dolor o a una tremenda alegría, puede ser que me esté invitando a una reinvención, a hacerme preguntas sobre mis sueños, sobre las cosas que están pendientes (…)»

«Aquellas cosas que parece que tenemos que resolver» tomo esta frase y el atrevimiento de preguntar ¿hay algo que tengamos que resolver? ¿Nos vemos en la obligación de resolver algo? ¿ de hacer algo en este tiempo de aislamiento social? Recurro a una pregunta de Roxana Modernel, Directora de Analema Coaching, en su seminario de Programa de habilidades para el entorno laboral ´El Futuro del Trabajo´ (1), «¿qué pasa si no haces nada? ¿si no haces ningún un curso online, si no pintas la casa, etc?»

Pilar nos regala su punto de vista frente al contexto de la pandemia apuntando a esa herramienta que es propia del ser humano, la introspección, la posibilidad de pensarse en sus acciones y de quién viene siendo, quién quiere ser hoy y después del coronavirus.

«escuchar el mensaje que el virus trajo a la casa, a domicilio (…) que afectó a millones de seres humanos y que a todos nos diga algo diferente… a lo mejor nos podríamos adaptar en grupos? podríamos juntarnos con los que nos dio una oportunidad, a todos los que nos está mostrando un dolor, a todos los que nos hace resolver conflictos y a lo mejor se podría hacer una investigación estadística, pero da lo mismo. Yo creo que en lo profundo del ser humano, a todos y a cada uno de nosotros nos dijo algo diferente. Eso me parece tan potente, porque a demás es al mismo tiempo y quizás en un año más, vamos a decir otras cosas que ese virus nos vino a decir. Vamos a sacar otras conclusiones (…) cuando esto pase vamos a poner a prueba eso que dijimos que queríamos modificar (…) ¿No les parece mágico que este virus te deje un mensaje, un mensaje a tí distinto a mí, que te invite a aprender algo distinto a mí, que te haga reflexionar o no distinto a mí? Si el virus toca a tu puerta implícita o explícitamente qué te vino a decir? ¿Qué te vino a mostrar?»

Al escuchar a las personas de mi entorno y en sesiones de conversaciones individuales, declarar frases como «pasando la situación como se puede», con todas sus variantes y conectados con la incertidumbre, con la tristeza, la ansiedad, enojo, la falta o exceso de sueño, desórdenes en la alimentación, dolores corporales, vuelvo a conectar con eso que nos define como SERES HUMANOS.

Algo externo se nos impuso, algo del entorno apretó el botón de STOP y generó efectos (sean positivos o negativos, depende de cada persona, como sujeto único e irrepetible): en nuestro lenguaje, apareciendo una nueva forma de comunicación, cuando quiero dirigirme, acercarme a un otro (eso que nos define como seres sociables); cambios de hábitos, de hacer distinto a como veníamos haciendo dando un giro a la mirada que teníamos a principio de año de lo que queríamos alcanzar; un cambio en nuestras emociones, en nuestros estados de ánimo y en nuestro cuerpo. Como un reaprender a vernos o aprender a hacer en un contexto diferente, como un TODO.

Y, como conclusión, siguiendo a Pilar cuando dice «en este ´detente´ del proceso nos hace mirar que el volumen de todo lo de afuera tendió a bajar en intensidad pero lo de adentro tendió a aumentar», en mi escucha invito al otro (y me invito cada vez que lo digo) a pensar que la vida, el afuera puso pausa a algunas cosas, que el tiempo cronológico se percibe diferente ¿qué pasaría si pensas a este tiempo como un regalo? Sólo para vos ¿qué harías con este regalo? ¿Y si pudieras verlo como una oportunidad? Como una, única e irrepetible porque no habrá otra como esta. Habrá otras pero no ésta. ¿Qué harías? ¿Estoy solo cuando pienso en este regalo o con otros? ¿cómo me gustaría sentirme?

Dejo a continuación el video completo de Pilar Sordo «¿Qué te vino a decir a ti el coronavirus? «

Pilar Sordo

Marcela E. Maldonado
Marcela E. Maldonado

Administrador de Psicopsi

1 – PRIMER SEMINARIO ´Resolución de Problemas´ DEL Programa de habilidades para el entorno laboral ´El Futuro del Trabajo´ – WWW.ANALEMA.COM.AR

Noty Psi – Una mirada sobre los efectos subjetivos y el psicoanálisis frente a la pandemia

Una mirada sobre los efectos subjetivos y el psicoanálisis frente a la pandemia – Muñoz, Pablo

Autor: PABLO D. MUÑOZ

Fuente: Intersecciones Psi (Revista Electrónica de la Facultad de Psicología – UBA ) AÑO 10 – NÚMERO 35 – JUNIO 2020

En primer lugar, huelga subrayar a esta altura el carácter inédito a nivel mundial de este evento que afecta al planeta. La consecuencia inmediata es la incertidumbre que genera en cuanto a sus consecuencias globales y, por ende, mucho más aún sus consecuencias subjetivas, particulares. En cuanto a estas, si entendemos la subjetividad como el conjunto de hábitos, costumbres, creencias, prácticas, saberes, ideales y deseos que nos habitan, estamos asistiendo a una conmoción en este registro, que afecta la salud pública en general y la salud mental en especial, pues estadísticamente puede conjeturarse que será mucha más la gente afectada psicológicamente por los efectos de la pandemia y las medidas de confinamiento tomadas al respecto, que la que se verá directamente afectada por el virus.

En psicoanálisis, cuando nos referimos a lo subjetivo no apuntamos a un objeto o hecho en sí, sino a la lectura que alguien tiene sobre ese hecho (la pandemia actual en nuestro caso), lectura que se expresa por medio del lenguaje; de allí la consideración del efecto sujeto como marca nominal de la enunciación. La conclusión será relativa, es decir, estará afectada por el contexto de quien la interpreta y el universo de sus intereses. Por eso, cada persona, una por una, responderá ante esto de diversos modos. En este sentido, hay un límite para hacer afirmaciones universales al respecto.

No obstante, estamos observando respuestas singulares, que impiden la comparación de unos con otros, pero sobre la base de un elemento universal que nos comprende a todos. Los seres humanos somos hablantes y el lenguaje -como diría Lacan– es una estructura que nos modifica, altera nuestra naturaleza, condicionando todo lo que podría ser del orden del instinto y lo natural. Uno de los efectos fundamentales del lenguaje sobre los seres humanos es que nos hace seres sociales y culturales. Podría objetarse que hay animales que viven en sociedad (las hormigas, por ejemplo) pero cabe señalar que carecen de la dimensión cultural que implica el lenguaje, el significante. Para los hablantes cuentan ambas dimensiones. Hablamos a otros y cuando otro habla sentimos que nos habla, o nos buscamos en su discurso a ver qué lugar nos reserva. Necesitamos imperiosamente hablar a otros, con otros y de otros. Incluso cuando hablamos con nosotros mismos somos dos, el que habla y a quien se habla.

A casi 70 días de encierro y distanciamiento social, y con un crecimiento notable del número de contagios, es factible decir sin temor a errar que el sentimiento de incertidumbre y la angustia se han generalizado. Cuando las coordenadas cambian tan abrupta y radicalmente, el tiempo subjetivo de elaboración -variable de persona a persona- puede infinitizarse y, mientras tanto, el padecimiento incrementarse, pasando del miedo inicial -esperable-, a la inhibición, el impedimento y el embarazo: experiencia de la castración que puede derivar en una angustia desregulada, que exige una intervención directa.

La angustia es un afecto muy particular que se distingue de otros afectos porque constituye una respuesta ante una situación de pérdida de las referencias, de desorientación respecto de una realidad que cambió bruscamente. Cuando alguien se siente desamparado y desvalido, puede desencadenarse una angustia sin representación, ante la que pueden faltar los recursos para enfrentarla. Me refiero, no solo a recursos económicos, sino a recursos subjetivos. Las circunstancias que estamos transitando, en medio de una pandemia y de una cuarentena, implican una crisis de sentido donde a mucha gente se le ha desdibujado el horizonte, el futuro, hacia dónde iba y se proyectaba y quedó detenido entre lo que era antes de la pandemia y lo que iba ser. Este tiempo de suspensión, se vive como sinsentido y se traduce en angustia:

“la angustia, en esa relación tan extraordinariamente evanescente en la que se nos manifiesta, surge en cada ocasión cuando el sujeto se encuentra, aunque sea de forma insensible, despegado de su existencia […] En resumen, la angustia es correlativa del momento de suspensión del sujeto, en un tiempo en el que ya no sabe dónde está, hacia un tiempo en el que va a ser algo en lo que ya nunca podrá reconocerse”[1].

Esto lo estamos verificando hoy en la situación de encierro obligatorio. La angustia se está volviendo pandémica y si bien es cierto que la cuarentena es una medida epidemiológicamente correcta, es imperioso que sus efectos psíquicos sean tratados. Si la angustia es el único afecto que no engaña[2], es índice de que algo está mal. Y nadie soporta vivir mucho tiempo inmerso en la angustia, a punto que indefectiblemente derivará en algo peor si no se lo trata adecuadamente y a tiempo. Por eso, no deberían subestimarse sus efectos. Pues puede ser un factor causante de enfermedades, psicológicas u orgánicas, tales como depresión, hipocondría, ataques de pánico, síntomas corporales y desencadenamiento de enfermedades orgánicas que estaban “latentes”, pero también de nuevos conflictos vinculares e incluso accidentes domésticos. En un extremo, pasajes al acto pueden ser motivados por una intensa angustia sin tramitación.

El tratamiento psicoanalítico de la angustia entraña poder empezar a poner palabras esa angustia, mediatizándola con representaciones que permitan al sujeto reconstruir el entramado simbólico en el que sostener una realidad vivible y soportable aún en tiempos de pandemia. El lazo analítico, la transferencia, es el operador central en este tratamiento, pues hablar es considerar al otro, es discurso, es lazo social, y esto es lo que nos mantiene vivos y nos hace, fundamentalmente, humanos. Eso permitirá salir de ese tiempo de suspensión y sinsentido para que el deseo vuelva a ser una orientación para la acción que le permita proyectarse, imaginarse en un futuro menos incierto. Lacan decía: hay que dosificar la angustia. De ese modo, progresivamente, la angustia desorganizante, respuesta ante lo traumático, podrá ir transformándose en otra cosa. Una angustia “operativa” que reinstale el deseo y su causa, aplastada por el encierro, la soledad y la distancia de los lazos afectivos.

Hoy por hoy, en la actual situación, el “ciberanálisis” u otros tipos de “teleterapia” (terapia a distancia) son un recurso válido. Y lo estamos haciendo, muchos analistas estamos atendiendo por teléfono, redes sociales y aplicaciones digitales. Pero hay casos en que esto ya no alcanza. Cuando estos recursos tecnológicos no alcanzan para aliviar el sufrimiento psíquico de un paciente y su terapeuta evalúa que su salud en general se pone en riesgo, es necesario el tratamiento presencial. Por ello, es imperioso empezar a habilitar la atención psicológica en consultorios particulares de los pacientes que efectivamente lo necesiten, por supuesto respetando un estricto protocolo de seguridad, higiene y distanciamiento, que no ponga en riesgo la salud médica.

Se han hecho habituales recientemente una multiplicidad de recomendaciones y sugerencias de distinta índole y diverso origen, que son muy válidas, pero siempre y cuando se tenga presente que cuando ese recurso ya no alcanza, se debe recurrir a los profesionales que nos ocupamos de la salud mental. Gracias a la formación en la Universidad pública y gratuita, el psicoanálisis está instalado en nuestra sociedad como una respuesta a la mano de cualquiera para responder a su sufrimiento. Tanto a nivel privado como a nivel público: infinidad de psicólogos de planta de todo el país trabajando en servicios de salud mental y psicopatología, concurrentes y residentes, los colman atendiendo a todo y todos, en condiciones a veces difíciles, haciéndose cargo de la salud mental de la mayoría de la población, sobre todo de escasos recursos. Están en la primera línea y se los debemos agradecer, pues han sabido enfrentar situaciones críticas desde siempre. Y por eso, profesionalmente están capacitados para responder ante lo que nos toca vivir.

El uso frecuente de metáforas bélicas para calificar la actualidad me hizo recordar que Lacan decía que, si tomamos la dirección de la cura como una guerra, debemos ser absolutamente libres a la hora de intervenir, y que eso está supeditado a los fines, a dónde queremos llegar. Pues bien, hoy a lo que queremos llegar es a que cada paciente encuentre su modo de lidiar con los efectos subjetivos que esta situación le trae.[3] Estemos dispuestos al diálogo, a escuchar, a responder a las demandas, a modularlas cuando sean impracticables, a soportar la angustia del que nos llama con desesperación. Tenemos que estar dispuestos a adaptar nuestro marco teórico y nuestro dispositivo a la situación actual. Eso es lo que Lacan pregonaba cuando decía que el analista ha de unir su horizonte a la subjetividad de la época. Lo que este momento nos exige es responder. El contexto actual exige que seamos abiertos y renunciemos a dogmatismos. Como decía Lacan: “hagan como yo, no me imiten”.

[1] Lacan, J. (1956-57/1994). El Seminario. Libro 4: Las relaciones de objeto. Barcelona: Paidós, pág. 228.

[2] Lacan, J. (1962-63/2006). El Seminario. Libro 10: La angustia. Buenos Aires: Paidós.

[3] Un desarrollo al respecto se encuentra en la reciente publicación gratuita de la Revista Imago Agenda. Cf. Muñoz, P. (2020). Ciberanálisis. El dispositivo analítico en tiempos de coronavirus. En eBook: El deseo en cuarentena. El psicoanálisis después de la pandemia. Libro 1. Buenos Aires: Letra Viva, 2020, pp. 111-134. Link: https://letravivalibros.publica.la/library/publication/imago-agenda-libro-1-el-deseo-en-cuarentena-numero-especial-1588955862?require_login=1

Link: http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=818:efectos-subjetivos-psicologicos-pandemia&catid=9:perspectivas&Itemid=1

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Noty Psi: Aspectos psicosociales de las personas mayores en cuarentena

Aspectos psicosociales de las personas mayores en cuarentena. Intersecciones Psi

Aspectos Psicosociales de las personas mayores en cuarentena- Intersecciones Psi

Autores: RICARDO IACUB, CHRISTIAN ARIAS, ANA KASS, BÁRBARA HERRMANN, SOLANGE VAL, LUCIANA SLIPAKOFF, Y MARIANA GIL DE MUR

Fuente: Intersecciones Psi (Revista Electrónica de la Facultad de Psicología – UBA) AÑO 10 – NÚMERO 35 – JUNIO 2020

Las personas mayores han sido identificadas, en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio, debido al COVID 19, como uno de los grupos en riesgo. Razón que motivó desde la Cátedra de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la U.B.A, a indagar de qué modo, y en qué aspectos psicosociales, esta situación les afecta. De esta manera, se proyectó una encuesta en la que se investigaron aspectos anímicos, emocionales, conductuales, cognitivos, de apoyo social e instrumental, así como modos de enfrentar la pandemia. Para desde allí dar cuenta de la situación actual, de manera de poder diseñar abordajes que prioricen las necesidades, en este contexto tan particular y sin antecedentes.

El instrumento de recolección de datos es un cuestionario diseñado ad-hoc por especialistas en la temática. Fue administrado por alumnos e integrantes de la Cátedra, previa capacitación sobre su administración.

Se aplicó, de manera voluntaria, a personas mayores de 60 años que residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La entrevista fue administrada telefónicamente, previo consentimiento informado.

OBJETIVOS

  • Identificar posibles cambios de hábitos y rutinas de la vida cotidiana en las personas mayores a partir del inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio.
  • Conocer los estados de ánimo y preocupaciones que prevalecen en esta franja etaria durante el período de cuarentena.
  • Registrar los principales aspectos que favorecen y que dificultan atravesar esta situación.
  • Indagar si las personas mayores cuentan con redes de apoyo durante este período particular y sobre las formas de comunicación que establecieron.

CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA

La muestra quedó conformada por 758 personas mayores de 60 años, residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Compuesta por el 70.4% de mujeres y el 29.6% de varones.

El 67,9% tiene entre 60 y 74 años y el 32,1% tiene 75 años y más.

Los niveles educativos quedaron conformados por: hasta primaria completa 13,9%, secundaria incompleta 12,8%, secundaria completa- terciario- universitario incompleto 37%, y terciario- universitario completo y más 36,1%.

El 41,1% de las personas encuestadas vive sola, el 15,8% con una persona, el 25,6% con dos personas, el 10,7% con tres y el 7% con más de tres personas.

El 67,1% está jubilada y retirada, el 22,1% trabaja y el 10,8% está jubilada, retirada y trabaja.

Las variables que se tomaron para el análisis de los datos fueron: género, edad (60-74 años y 75 años y más), actividad (jubilado – pensionado; trabajador activo, y jubilado pensionado laboralmente activo) y nivel educativo.

Las categorías, en las que se incluyeron los códigos, fueron definidas de este modo:

  • Hábitos y rutinas de la vida cotidiana: se describen los cambios percibidos relativos a las actividades de la vida diaria, tales como dormir, alimentarse, tiempo acostado, limpieza e higiene, salidas, actividad sexual. A su vez, se indaga sobre los cambios en consumos, potencialmente problemáticos, tales como benzodiacepinas, alcohol, drogas y tabaco.
  • Aspectos emocionales y psicológicos: se investigan las emociones emergentes en este contexto particular, tales como ansiedad, tristeza, irritabilidad, miedo, las preocupaciones por el factor económico y temor a la muerte. Se indagan los niveles de aburrimiento y diversión alcanzados y los recursos psicológicos de afrontamiento.
  • Comunicación y compañía: se describen las formas de contacto que se produjeron durante la cuarentena, los mecanismos que se utilizaron, la efectividad de los intercambios afectivos e instrumentales, y los cambios y conflictos en función de la convivencia en cuarentena.
  • Actividades recreativas y de desarrollo personal: se refiere a las actividades físicas, culinarias, literarias y cognitivas que implementaron las personas mayores en este contexto de cuarentena. También se indaga sobre los aprendizajes adquiridos durante este período, tanto de actividades como de recursos internos.

Hábitos y rutinas de la vida cotidiana:

En términos generales se observan pocos cambios de hábitos en las personas mayores encuestadas, lo cual se asociaría al factor ajuste requerido ante el nuevo contexto. Este grupo etario, por estar mayormente jubilados, suelen estar más acostumbrados que otros a pasar más tiempo en sus casas.

En relación al cuidado de la calidad de vida y de las rutinas, los cambios fueron más relevantes en los niveles educativos medios y altos.

De acuerdo a los datos recabados en la encuesta en relación al modo de alimentarse y del sueño, más de la mitad de los encuestados no refieren que haya habido cambios a causa de la cuarentena. Alrededor del 40% manifiesta “pocos cambios” y sólo un porcentaje mínimo refiere “cambios importantes”.

Según el género como variable, hay más cambios en las mujeres que en los varones respecto de la alimentación, y más cambios en los varones respecto del sueño.

Según la edad, los menores de 75 años identificaron más cambios negativos sobre la forma de alimentación que los mayores de esa edad. Con respecto a las horas de sueño, se incrementaron más en los entrevistados mayores de 75 años.

Al consultar sobre el tiempo que pasan acostados (no necesariamente durmiendo) los encuestados con menor nivel de formación informaron que pasan más tiempo acostados y, según el género, son los varones quienes lo hacen más.

Respecto de los cuidados higiénicos y la limpieza del hogar, se observa un cambio más significativo en todos, ya que la cuarentena modificó la cotidianeidad, pero son los menores de 75 años quienes se preocupan más por dichos cuidados (63,9% a 48,1%). Y según el género tanto a varones como a mujeres la higiene les preocupa “mucho”.

La reorganización de los hábitos dentro del hogar fue más simple para las mujeres, ya que suelen tener allí más actividades que los varones; y fue más sencillo en los niveles educativos más altos en tanto encuentran más intereses para desarrollar, adaptándose mejor a la situación.

Respecto de las salidas, el 70% de los encuestados salió para comprar, el 48.2% para ir al banco, y el 26.2% para atenderse por salud, incluyendo en este código la salida para vacunarse, y solo el 15.5% no salió de la casa.

Según el género, son los varones quienes más salieron; sobre todo para ir al banco y para comprar. Son también los varones con menor nivel educativo quienes salieron más que las mujeres (71% a 31,7%) y a medida que aumentan los niveles educativos se equiparan los porcentajes de salidas.

Según la edad, los mayores de 75 años salen menos a comprar que los de 60 a 74, pero salen más a realizar pagos. Solo un 16,9% de los mayores de 75 no salieron nunca, mientras que los menores de 75 años solo un 4% no salió.

En relación con la sexualidad, más allá de que los cambios referidos tienen un índice bajo, son los varones, los menores de 75 años y los encuestados con mayor nivel educativo quienes más expresan diferencias en este aspecto.

Con relación al consumo de psicofármacos, tabaco y alcohol no se observan cambios con la cuarentena.

Aspectos emocionales y psicológicos:

Con relación a los aspectos emocionales y psicológicos se observa que la tristeza aparece mayoritariamente entre “un poco” (59,2%) y “nada” (32,7%). Las mujeres y los mayores de 75 años lo expresaron algo más (62% de las mujeres manifiestan sentirse algo tristes mientras que los varones sólo en el 51% de los casos)

La mayoría (60% de las personas encuestadas) encuentra cambios moderados con respecto a la ansiedad (definida por “nervios, preocupación y temor”), manifestándose más en las mujeres, aunque la diferencia no es significativa en relación a la población general. Los niveles educativos más altos y los mayores de 75 años cuentan con más recursos frente a esta emoción.

La preocupación por lo económico aparece destacado en los jubilados, especialmente en relación al bienestar de los seres queridos (10% lo refiere por el bienestar de los seres queridos como principal preocupación) y, en los que aún trabajan, dicha preocupación se expresa en términos personales (23,4% de las personas mayores que trabajan manifiestan esta preocupación mientras que en el resto de la muestra el porcentaje desciende a 16,2%).

Cuando se pregunta por el miedo (lo que implicaría un sucedáneo aumentado de las preguntas anteriores) las respuestas de “nada” (38,5%) y “poco” (51,2%) aumentan notoriamente, lo que indica un mayor control psicológico frente a la pandemia.

Observamos que los encuestados que presentan más ansiedad, también muestran miedo (las mujeres, las personas con niveles educativos más bajos y los más jóvenes), aunque en valores notoriamente menores.

Las respuestas que aluden a la irritabilidad y la dificultad en la concentración aparecen entre una mayoría que no percibe ningún cambio, y un porcentaje mediano que señala “un poco”. La irritabilidad aparece más entre los más jóvenes y en varones, y la dificultad en la concentración entre los niveles con mayor formación educativa, las mujeres y los más jóvenes.

El aburrimiento y el divertirse son consonantes, ya que la muestra encuestada parece mantener una vivencia positiva de “poco” o “nada” aburrimiento (45,5% y 40,5% respectivamente) y “poco” o “mucho” divertimento (73,3% y 20,7%). Las mujeres se divierten más que los varones (indican divertirse mucho un 22,8 % de las mujeres mientras los varones en un 15,7%), quienes encontrarían más divertimento en el salir; y en los niveles educativos más bajos aparece más el aburrimiento, ya que tendrían menos recursos para entretenerse en la casa.

Si relacionamos este apartado con las preguntas abiertas sobre facilitadores y aprendizajes se desprende que hubo un aprendizaje de un desarrollo emocional asociado con paciencia, tolerancia y altruismo.

Comunicación y compañía:

En términos generales, la gente se encuentra conforme con la comunicación que mantiene tanto con su familia como con compañeros y amigos, siendo las mujeres quienes expresan mayores niveles de conformidad.

Indagar sobre la comunicación y la conformidad respecto a la misma, son cuestiones que se imponen como centrales, dado que incluso al preguntar sobre aquellos aspectos que facilitan el atravesamiento de la cuarentena, la comunicación en términos de “mantenerse comunicados”, se presenta como un dato significativo. Un 20% de los encuestados identifican como facilitador el hecho de mantenerse comunicados con sus allegados, señalando el uso de herramientas tecnológicas como claros medios para lograr sus objetivos de intercambio social, con el sentimiento de bienestar que éste produce.

Un porcentaje significativo de personas mayores han logrado aprendizajes, no solo en el uso de las herramientas propiamente dichas, si no en la capacidad de desarrollar vías alternativas de comunicación para mantenerse conectados a otros, ya sea en el entorno familiar, como en el plano social. Tal es así, que un 18% de los encuestados identificó como principal aprendizaje el uso herramientas tecnológicas, ubicándose éste como el mayor aprendizaje señalado.

En línea con lo antedicho, al indagar sobre los cambios que perciben las personas mayores sobre el uso de internet y redes sociales, encontramos que el 37,4% de las personas encuestadas percibe cambios moderados en su acceso a estos medios y un 46,3% cambios altos. Quienes mayores niveles educativos alcanzaron manifiestan haber modificado más su acceso a estas tecnologías. Cabe destacar que el uso de internet, redes sociales y plataformas virtuales pueden darse con objetivos diferentes, ya sea para la comunicación propiamente dicha, así como también con fines de entretenimiento, de encuentro y otros objetivos en el plano educacional, como ser un curso virtual.

Si observamos los resultados obtenidos con relación a la percepción de compañías por parte de las personas mayores, encontramos que los medios de comunicación clásicos, como la radio y la tv, proveen compañía y son utilizados para recibir información sobre la pandemia. Las personas de menores niveles educativos son quienes más manifiestan sentir “mucha” compañía por estos medios.

En relación a los vínculos con las personas con quienes conviven las personas mayores, se han identificado niveles bajos de conflictividad. Un 73,3% manifiesta no haber notado cambios, un 24,3% refiere cambios moderados y sólo un 2,3% manifiesta cambios altos. La presencia de conflictos queda mayormente asociada a la población de entre 60 y 74 años, pero cabe destacar que en los mayores de 75 años encontramos un porcentaje significativamente mayor de personas que viven solas.

Otra pregunta destacada, a la hora de indagar sobre la comunicación y la compañía, se expresó en términos de: “a quién recurre en caso de necesitar ayuda”. Así se ha identificado que las personas mayores encuentran en el entorno familiar la principal fuente de apoyo (siendo los/as hijos/as quienes se ubican en primer lugar, luego la pareja y posteriormente otros vínculos familiares). Otro dato a destacar, que resulta un reflejo también de las redes de apoyo construidas por las personas mayores en la Ciudad de Buenos Aires, es la aparición de la figura del “encargado de edificio” como una fuente de apoyo válida. Un 2% de los encuestados lo identifican como principal figura a la cual recurren en caso de necesitar ayuda.

En línea con la importancia que las personas mayores le otorgan a la comunicación y la compañía en este período, se pudo identificar como una de las dificultades más relevantes el encierro y el sentimiento de soledad con la falta de contacto cercano (por ej.: abrazar), que no puede ser reemplazado por otras formas de contactos, siendo lo que más se extraña el estar con otros.

Actividades de desarrollo personal:

En este apartado se describen los diversos tipos de actividades que las personas mayores realizan, ya sean físicas, de estimulación cognitiva, recreativas o aquellas otras actividades significativas de desarrollo personal. En términos generales las puntuaciones indican que hubo pocos cambios en relación al período anterior a la cuarentena, lo cual representaría un dato positivo al reflejar que no se han abandonado las prácticas ya adquiridas y que, incluso, se han incorporado nuevas.

La mayoría de las personas mayores de 60 años se encuentran realizando actividad física en sus casas. Un 52,4% de las personas refiere realizar “un poco” y un 11,1% “mucha” actividad. En este punto no se evidencian diferencias significativas en relación al género o la edad de las personas pero sí en cuanto al nivel educativo alcanzado. Las personas de mayor nivel educativo son quienes más actividad física realizan.

Al indagar sobre la realización de actividades de estimulación cognitiva se observa que las personas mayores ejercitan estas funciones “un poco” en un 48,4% de los casos y “mucho” en un 17,7% mientras que el 33,9% restante no realiza este tipo de actividades. Esta tendencia sólo se ve afectada por el nivel educativo alcanzado por las personas. En el caso de quienes cuentan con menores niveles educativos, un 48,5% de las personas mayores que no realizan ninguna actividad de estimulación cognitiva mientras que, en los niveles educativos más altos, se observan porcentajes cercanos a la media general (50% realiza “un poco” de actividad y 20% “mucho”, tanto en los niveles medios como en los altos).

Se han identificado, también, otro tipo de actividades significativas de desarrollo personal ante la pregunta que indaga sobre los principales aprendizajes en la cuarentena. El 15% de los encuestados refirió dedicarse a las actividades culinarias, otro 15% mencionó actividades ligadas al desarrollo de la paciencia, la tolerancia, el altruismo (sobre todo en quienes no se encuentran trabajando actualmente), y un 8.4% refirió actividades creativas y reflexivas. Estos datos dan cuenta de la importancia del desarrollo de aspectos psicológicos internos como la calma, la creatividad, el buen humor, destacando cómo las personas mayores se apoyaron sobre éstos y, al mismo tiempo, los cultivaron.

Cabe señalar que los encuestados de bajo nivel educativo respondieron en un 37% no haber aprendido nada, con diferencias significativas frente a los otros niveles (24% nivel medio y 15,3% el nivel alto). Así como también, los mayores de 75 años son quienes más refieren no percibir aprendizajes en este período de tiempo.

Por otro lado, se destaca que el hecho de permanecer activos ha sido identificado como uno de los principales facilitadores para atravesar la cuarentena, siendo que un 20% de los encuestados lo ha referido.

Además, es posible identificar la importancia de estar en actividad en las respuestas sobre lo que las personas más extrañan, ocupando las salidas, tanto recreativas como paseos programados, el segundo lugar con un 29% de respuestas (el primer lugar, con un 47% de respuestas, se ubicó el contacto con los seres queridos). Son las personas mayores de 75 años quienes más extrañan las salidas (35,4% frente al 26,1% de las personas de entre 60 y 64 años).

Conclusiones generales

Esta encuesta muestra datos positivos con relación a los modos de vivenciar esta etapa, presentando pocos cambios de hábitos. El factor ajuste ante los nuevos contextos explica, en buena medida, por qué los hábitos no parecen haber cambiado notoriamente, más que nada en mujeres, personas más viejas, jubilados que no trabajan y aquellos que no son jubilados.

Existen factores que podrían explicar la mayor expresión emocional, tanto positiva como negativa, asociables con narrativas de género en esta generación.

Los niveles educativos aparecen como una de las variables de mayor peso en la determinación de los recursos emocionales, la satisfacción con la comunicación y el control de los hábitos saludables.

La edad se presenta como una variable más compleja en la que los niveles de ocupación laboral se entrecruzan fuertemente, y donde los más jóvenes cuentan con más actividades, aprendizajes, salidas pero con más preocupaciones que los de 75 años y más.

Es posible, a partir de los datos relevados, inferir una mejor regulación emocional que permite una moderación en las emociones negativas. Aun cuando se presente un aumento en la ansiedad, disminuye la intensidad cuando la pregunta aborda los miedos o los pensamientos recurrentes sobre la muerte.

Se destaca, entre los facilitadores para atravesar la cuarentena, un fuerte apoyo en recursos internos como la tolerancia, la paciencia, mantener el buen humor, tener capacidad de adaptación, mantener la calma y ser creativos. Todo esto indicaría un control secundario, es decir la capacidad de postergar lo que no se puede realizar o realizarlo a través de otros o simplemente modificar el deseo, cuando no se encuentra la posibilidad de efectivizarlo.

Estas observaciones podrían explicarse por la teoría propuesta por Heckhausen y Schulz`s (1995) sobre el intento de control personal, en el que se diferencian: «el primario, referido a los intentos de lograr efectos en el ambiente inmediato a través de la influencia directa sobre el mundo externo; y el secundario, focalizado en el sí mismo, que busca modificar aquellos intereses que no estén al alcance de la influencia directa sobre el ambiente inmediato». El primero de ellos es más importante hasta la mediana edad; mientras que el secundario tiene un incremento más tardío, que se evidencia en la vejez. Este cambio se corresponde con una pérdida del control directo y un progresivo incremento de la atención a los procesos emocionales, lo cual explica el desarrollo en este aspecto que se puede encontrar en este tiempo de adversidad.

Por otro lado, sería posible asociarlo con el efecto de positividad (Carstensen & Mikels, 2005) definido como «el cambio de la selección de la información negativa hacia la positiva que se produce en la edad avanzada» que implicaría la «priorización de las gratificaciones emocionales actuales llevando a que los adultos mayores sean más sensibles a la información positiva y menos a la negativa, o a buscar evitarla» (Iacub, 2013).

Todo esto constituiría un sostén al concepto de la paradoja de la vejez (Mrozek y Kolarz, 1998), que muestra que, más allá de tener más pérdidas biológicas, psicológicas y sociales, el nivel de bienestar suele ser alto.

Es importante tener en cuenta que estos mecanismos resultan posibles en escenarios medianamente controlables como los que hasta el momento estamos observando. Sin embargo, la encuesta no nos brinda más que una lectura actual de este escenario de pandemia y cuarentena y no es posible saber en qué medida puede sostenerse si se agravan los escenarios o se extienden por períodos más prolongados.

Bibliografía:

Birditt, K.S., Fingerman, K.L. & Almeida, D.M. (2005). Age differences in exposure and reactions to interpersonal tensions: A daily diary study. Psychology and Aging, 20, 330340.

Blanchard-Fields, F. (2007). Solución diaria de problemas y emociones: una perspectiva de desarrollo para adultos. Direcciones actuales en ciencia psicológica, 16, 26-31.

Carstensen, L.L. & Mikels, J.A. (2005). At the intersection of emotion and cognition: Aging and the positivity effect. Current Directions in PsychologicalScience, 14, 117-121.

Mrozek, DK y CM Kolarz: 1998, ‘El efecto de la edad sobre el afecto positivo y negativo: una perspectiva de desarrollo sobre la felicidad’, Journal of Personality and Social Psychology 75, pp. 1333-1349.

Iacub, R. (2013) Identidad y envejecimiento. Paidós: Buenos Aires.

Iacub, R. (2013) Las emociones en el curso de la vida. Un marco conceptual. Revista Temática Kairós―Las emociones a través del curso vital y la Vejez‖, pp.15-39. Online ISSN

Stawski, RS, Sliwinski, MJ, Almeida, DM y Smyth, JM (2008). Exposición reportada y reactividad emocional a los estresores diarios: los roles de la edad adulta y el estrés global percibido. Psicología y envejecimiento, 23, 52-61.

Link: http://intersecciones.psi.uba.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=823:aspectos-psicosociales-de-las-personas-mayores-en-cuarentena&catid=9:perspectivas&Itemid=1

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