Diccionario de Psicología, letra F Fijación
s. f. (fr. fixation; ingl. fixation; al. Fixierung). Ligazón
privilegiada de la libido con objetos, imágenes, o tipos de
satisfacción libidinal vinculados a los estadios pregenitales. La
noción de fijación, generalmente ligada a la de regresión, en una
concepción genética y dinámica de la evolución de la libido, permite
reconocer las condiciones en que un adulto puede persistir en la
búsqueda de satisfacciones ligadas a un objeto desaparecido (por
ejemplo, la fijación al estadio anal en la neurosis obsesiva). Más en
general, se hablará de una fijación de ciertas representaciones
(representantes de la representación [Vorstellungsrepräsentanz (véase
representación)], o incluso significantes) ligadas al dinamismo
pulsional, para designar con ello el modo de inscripción en el
inconciente.
Al.: Fixierung. Fr.: fixation. Ing.: fixation. It.: fissazione. Por.: fixação. La
fijación hace que la libido se una fuertemente a personas o a imagos,
reproduzca un determinado modo de satisfacción, permanezca organizada
según la estructura característica de una de sus fases evolutivas. La
fijación puede ser manifiesta y actual o constituir una virtualidad
prevalente que abre al sujeto el camino hacia una regresión. El
concepto de fijación forma parte, en general, de una concepción
genética que implica una progresión ordenada de la libido (fijación a
una fase). Pero, aparte de toda referencia genética, también se habla
de fijación dentro de la teoría Freudiana del inconsciente, para
designar el modo de inscripción de ciertos contenidos representativos
(experiencias, Imagos, fantasías) que persisten en el Inconsciente en
forma inalterada, y a los cuales permanece ligada la pulsión. El
concepto de fijación se encuentra constantemente en la doctrina
psicoanalítica, para explicar el siguiente dato manifiesto de la
experiencia: el- neurótico, o de un modo más general todo sujeto
humano, se halla marcado por experiencias infantiles, permanece ligado
en forma más o menos disfrazada a modos de satisfacción, tipos de
objeto o de relación arcaicos; la cura psicoanalítica atestigua tanto
la influencia y la repetición de las experiencias pasadas como la
resistencia del sujeto a desprenderse de ellas. El concepto de fijación
no contiene en sí mismo un principio explicativo; en cambio, su valor
descriptivo es incontestable. Por ello, Freud lo pudo utilizar en los
diversos momentos de la evolución de su pensamiento refiriéndose a lo
que, en la historia del sujeto, ha constituido el origen de la
neurosis. Así, Freud definió sus primeras concepciones etiológicas
haciendo intervenir fundamentalmente la idea de una «fijación al
trauma»; con los Tres ensayos sobre la teoría sexual (Drei AbliandIungen zur Sexualtheorie, 1905),
se relaciona la fijación con la teoría de la libido y se define por la
persistencia, singularmente manifiesta en las perversiones, de
caracteres anacrónicos de la sexualidad: el sujeto continúa practicando
ciertos tipos de actividad, o bien permanece ligado a ciertas
características del «objeto», de los que se puede encontrar el origen
en un momento especial de la vida sexual infantil. Aunque no se niega
el papel del trauma, éste interviene aquí sobre la base de una sucesión
de experiencias sexuales, viniendo a favorecer la fijación en un
determinado punto. Con el desarrollo de la teoría de las fases de la
libido, particularmente de las fases pregenitales, el concepto de
fijación adquiere nueva extensión: puede referirse no solamente a un
fin o a un objeto libidinal parcial, sino a toda una estructura de la
actividad característica de una determinada fase (véase: Relación
de objeto). Así, la fijación a la fase anal se hallaría en el origen de
la neurosis obsesiva y de un determinado tipo de carácter. En Más allá del principio del placer (Jenseits des Lustprinzips, 1920),
Freud se referirá de nuevo al concepto de fijación al trauma como a uno
de los hechos que no se explican completamente por la persistencia de
un modo de satisfacción libidinal y que obligan a postular la
existencia de una compulsión a la repetición. La fijación libidinal
desempeña un papel preponderante en la etiología de los diversos
trastornos psíquicos, por lo cual se ha visto la necesidad de precisar
su función en los mecanismos neuróticos: La fijación se encuentra en el
origen de la represión y puede considerarse incluso
como el primer tiempo de la represión en sentido amplio: « [...] la
corriente libidinal (que ha experimentado una fijación) se comporta con
respecto a las formaciones psíquicas ulteriores como una corriente
perteneciente al sistema del inconsciente, como una corriente
reprimida» . Esta «represión originaria» condiciona
la represión en sentido estricto, que sólo es posible por la acción
conjunta, sobre los elementos a reprimir, de una repulsión por parte de
una instancia superior y de una atracción por parte de lo que ya había
sido anteriormente fijado. Por otra parte, la fijación prepara las
posiciones sobre las cuales se producirá la regresión que se encuentra,
bajo diversos aspectos, en las neurosis, las perversiones y las
psicosis. Las condiciones de la fijación son, según
Freud, de dos tipos: por una parte viene provocada por diferentes
factores históricos (influencia de la constelación familiar, trauma,
etc.); por otra, es favorecida por factores constitucionales: un
determinado componente pulsional parcial puede poseer mayor fuerza que
otro; pero además puede existir en ciertos individuos una «viscosidad»
general de la libido que los predispone a defender «[...] cada posición
libidinal, una vez alcanzada, por miedo a salir perdiendo al
abandonarla, y no encontrar en la posición siguiente un substitutivo
plenamente satisfactorio». La fijación se invoca a menudo en
psicoanálisis, pero su naturaleza y significación no están bien
determinadas. Freud utiliza en ocasiones este concepto, como lo hace
con el de regresión, de forma descriptiva. En los textos más
explícitos, la fijación se relaciona generalmente con ciertos fenómenos
biológicos en los que subsisten, en el organismo adulto, vestigios de
la evolución ontofilogenética. Por consiguiente, desde este punto de
vista genético, se trataría de una «inhibición del desarrollo», de una
irregularidad genética, de un «retardo pasivo». Esta concepción tiene
su origen y su campo de elección en el estudio de las perversiones. En
efecto, una primera aproximación parece confirmar el hecho de que
persisten sin variación ciertos esquemas de comportamiento que el
sujeto puede volver a utilizar. Algunas perversiones que se desarrollan
en forma continua desde la infancia proporcionarían incluso el ejemplo
de una fijación que conduce al síntoma sin que sea necesario aducir la
regresión. Con todo, a medida que se desarrolla la teoría de las
perversiones, parece dudoso que pueda reconocerse en éstas el modelo de
una fijación equiparable a la simple persistencia de un vestigio
genético. El hecho de que se encuentren en el origen de las
perversiones conflictos y mecanismos similares a los de la neurosis
pone en tela de juicio la aparente simplicidad del concepto de fijación
(véase: Perversión). La originalidad del empleo
psicoanalítico del concepto de fijación, en relación con ideas como la
de una persistencia de esquemas de comportamiento que se han vuelto
anacrónicos, se pone de manifiesto al examinar las modalidades del uso
de esta palabra por Freud. Esquemáticamente puede decirse que Freud
habla unas veces de fijación de (por ejemplo, fijación de un recuerdo, de un síntoma), otras veces de fijación (de la libido) a (fijación
a una fase, a un tipo de objeto, etc.). La primera acepción evoca el
empleo que hace de este término la teoría psicológica de la memoria,
que distingue varios tiempos: fijación, conservación, evocación,
reconocimiento del recuerdo. Pero se observará que Freud entiende esta
fijación en forma muy realista: se trata de tina verdadera inscripción (Níederschrifi) de
huellas en series de sistemas mnémicos, huellas que pueden «traducirse»
de un sistema al otro; en la carta a Fliess del 6-XII-1896 se encuentra
ya elaborada toda una teoría de la fijación: «Cuando falta la
transcripción siguiente, la excitación es liquidada según las leyes
psicológicas válidas para el período psíquico anterior y según las vías
que a la sazón se hallaban disponibles. Persiste así un anacronismo, en
una cierta provincia se hallan todavía en vigor los fueros [antiguas
leyes que siguen vigentes en ciertas ciudades o regiones de España]; de
este modo encontramos "supervivencias" ». Por otra parte, este concepto
de una fijación de las representaciones es correlativo con el de una
fijación de la excitación a éstas. Tal idea, que se
halla en la base de la concepción Freudiana, encuentra su mejor
expresión en la teoría más completa que Freud dio de la represión:
«Tenemos razones para admitir una represión originaria, una
primera fase de la represión consistente en que el representante
psíquico (representante-representativo) de la pulsión ve negado el
acceso a la conciencia. Con ello se produce una fijación; el representante correspondiente persiste, a partir de entonces, en forma inalterable, y la pulsión permanece ligada a él» . Ciertamente,
el sentido genético de la fijación no ha sido abandonado en esta
formulación, pero halla su fundamento en la búsqueda de momentos
originarios en los que se incriben de modo indisoluble en el
inconsciente ciertas representaciones electivas y en los que la pulsión
misma se fija a sus representantes psíquicos, constituyéndose quizá, en
virtud de este mismo proceso, como pulsión.