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Estudio del psicoanálisis y psicología

Diccionario de Psicología, letra F Francia


Diccionario de Psicología, letra F Francia

Aunque la creación de la primera sociedad psicoanalítica fue más tardía
(1926) que en las otras grandes áreas geográficas de implantación
Freudiana de principios de siglo (Gran Bretaña, Estados Unidos),
Francia es el único país del mundo donde se reunieron a lo largo de un
lapso prolongado (desde 1914 hasta fines del siglo XX), y sin ninguna
interrupción, las condiciones necesarias para la implantación del
psicoanálisis en todos los sectores de la vida cultural y científica,
tanto por la vía médica y terapéutica (psiquiatría, psicología,
psicología clínica) como por la vía intelectual (literatura, filosofía,
política, universidad). Esta implantación exitosa no se realizó sin
convulsiones y, en este sentido, conviene observar que Francia es
también uno de los países donde la resistencia patriotera al
psicoanálisis y el odio a Sigmund Freud fueron más virulentos. Desde
este punto de vista, existe una evidente "excepción francesa". Sus
orígenes se encuentran en la Revolución de 1789 (que dotó de
legitimidad científica y jurídica a la mirada de la razón sobre la
locura, firmando así el acta de nacimiento institucional de la
psiquiatría), y después en el affaire Dreyfus, que le
permitió tomar conciencia de sí misma a la clase intelectual. Al
designarse "vanguardia", podía apropiarse de las ideas más innovadoras
y hacerlas fructificar a su manera. A esto se añade el nacimiento de
una modernidad literaria en la que -a través de Charles Baudelaire
(1821-1867), Arthur Rimbaud (1854-1891) y Lautréamont (1846-1870)- se
enunció la idea de cambiar al hombre a partir del "yo es un otro". La
excepción tiene también que ver con el estatuto acordado desde el
Antiguo Régimen a la gramática, las palabras, el vocabulario, el
léxico. Lejos de considerar su idioma como un puro instrumento de
comunicación, las elites francesas siempre lo valorizaron, haciendo de
su forma escrita el símbolo de una nación homogénea, y después, símbolo
de la República. La lengua francesa era el ideal al fin alcanzado de la
lengua. De allí la importancia atribuida no sólo a la Academia, cuya
función es legislar sobre el "bien hablar" y el "bien escribir", sino a
los escritores en general. Esta concepción de la lengua es totalmente
extraña a la mayoría de los otros países de Europa. En todo caso,
explica que un gramático (Édouard Pichon) haya podido desempeñar un
papel tan importante en la génesis de la conceptualización francesa del
Freudismo, y tener tanta influencia sobre los dos grandes maestros del
psicoanálisis de este país: Jacques Lacan, formalista mallarmeano de
una lengua del inconsciente, y Françoise Dolto, vocera de un léxico del
terruño perfectamente adaptado a la identidad nacional. Es conocido el
mito de la abolición de las cadenas de los alienados, creado por
Scipion Pinel (1795-1859) y Jean-Étierme Esquirol (1772-1840) bajo la
Restauración. Ese mito presenta a Philippe Pinel (1745-1826), fundador
de la psiquiatría en Francia, como un antijacobino, opuesto a los
señores del terror, cuando en realidad debía su designación en el
Hospicio de Bicétre a un decreto de la Convención montagnarde del
11 de septiembre de 1793. Según el mito, en esa época Pinel recibió la
visita de Couthon (1756-1794), miembro del Comité de Salud Pública, que
buscaba sospechosos entre los locos. Todos temblaron ante el aspecto
del fiel de Robespierre (1758-1794), quien había abandonado su silla de
paralítico para hacerse llevar a pulso. Pinel lo condujo a ver a los
agitados, lo que le provocó pánico. Recibido con insultos, se volvió
hacia el alienista y le dijo: "Ciudadano, ¿estás tú mismo loco, que
quieres liberar a semejantes animales?" El médico respondió que los
insensatos eran tanto más intratables cuanto que se encontraban
privados de aire y libertad. Couthon aceptó entonces la eliminación de
las cadenas, pero puso en guardia a Pinel contra su presunción. Lo
llevaron a su carroza, y el filántropo pudo comenzar su obra: había
nacido el alienismo. Lo mismo que el mito de la peste, el de la
abolición de las cadenas ha sido cuestionado por todos los
historiadores de la psiquiatría, quienes dicen que este gesto
simplemente no existió. Pero los mitos fundadores tienen la
característica de pesar más que la realidad de las cosas. Contemporáneo
de William Tuke (1732-1822) en Inglaterra, y de Benjamin Rush
(1746-1813) en los Estados Unidos, Pinel creó de hecho el tratamiento
moral a partir de la idea de que la locura contiene siempre un resto de
razón. Cien años más tarde, en el Hospital de la Salpêtrière , Jean
Martin Charcot adujo ese mito al recurrir a la hipnosis para demostrar
que la histeria era una enfermedad funcional, y liberar así a las
mujeres de la acusación de que simulaban. En la historia de los
orígenes del psicoanálisis, los mitos ligados a la liberación, la
servidumbre, la Revolución y la abolición de las cadenas desempeñan un
papel considerable. En su viaje de 1885 a París, donde conoció a
Charcot, y después en su estada en Nancy, donde visitó a Hippolyte
Bernheim, Sigmund Freud fue impregnado por esos mitos fundadores, a los
cuales él mismo recurrió muchos años más tarde. Después del derrumbe de
la doctrina de la herencia-degeneración y del desmembramiento de la
enseñanza de Charcot realizado por Joseph Babinski, fue Pierre Janet
quien encarnó, a continuación de Théodule Ribot (1839-1916), la
tradición francesa en psiquiatría dinámica. Ribot fue el promotor de la
psicología experimental, cuyo heredero sería Alfred Binet (1857-1911),
a su vez asociado con Henri Beaunis (1830-1921), mientras que Janet fue
el artífice de la psicología clínica, en la que se basarían Daniel
Lagache y Juliette Favez-Boutonier. Partidario de la idea del
automatismo mental, en el congreso de medicina de Londres de 1913 Janet
pronunció su famosa conferencia sobre el "psicoanálisis", con la cual
popularizó la idea de que éste era un producto puro de la sensualidad y
la inmoralidad de la ciudad de Viena. Asociado a la germanofobia, en
una Francia obsesionada por el nacionalismo y el antisemitismo, esa
convicción iba a alimentar los ataques contra el pansexualismo de
Freud. Caracterizada entonces como fruto de la barbarie alemana, la
doctrina de la sexualidad fue considerada poco compatible con la bella
latinidad francesa, símbolo del espíritu cartesiano. De allí la
reacción de los pioneros, por ejemplo Angelo Hesnard, que intentaron
"afrancesar" la doctrina de Freud y asimilarla a los ideales de lo que
entonces se llamaba "el genio latino". Después de la Primera Guerra
Mundial, y con la intensificación del odio a Alemania, el psicoanálisis
fue calificado de "ciencia boche", ciencia alemana,
lo mismo, por otra parte, que la teoría de la relatividad de Albert
Einstein (1879-1955). A las reacciones virulentas de la prensa se sumó
el antiFreudismo salvaje de dos grandes figuras de la psicopatología
francesa: Georges Dumas (1866-1946) y Charles Blondel. Alumno de Janet,
Y célebre por sus notables presentaciones de enfermos, seguidas por los
estudiantes de filosofía, Dumas no cesó de atacar la nueva doctrina
"sexual". En cuanto a Blondel, amigo del historiador Marc Bloch
(1886-1944) y profesor en Estrasburgo, en 1924 dedicó todo un estudio
al psicoanálisis, tratándolo de "obscenidad científica". En un artículo
de la misma época, un miembro del Instituto escribió lo siguiente: "Sus
ideas [las de Freud] se aplican a los judíos, sus hermanos de raza,
particularmente predispuestos al pansexualismo libidinoso congénito,
por fatalidad étnica". Uno de los pocos autores que se sustrajeron a
esta visión chovinista era médico en Poitiers: Pierre Ernest
Morichaut-Beauchant (1873-1951). Freud, en una carta a Carl Gustav Jung
del 3 de diciembre de 1910 lo reconoció como el primer francés que
había adherido abiertamente a la "causa" del psicoanálisis. Entre 1912
y 1922, Morichaut-Beauchant publicó cuatro artículos, en los cuales
enfrentó las tesis vigentes sobre el pansexualismo Freudiano. Por otra
parte, reconocía explícitamente el papel de la sexualidad en los
vínculos que unen al paciente con el médico, y tradujo por primera vez
al francés el concepto Freudiano de transferencia como rapport affectif (relación
afectiva). En general patriotero, el ambiente médico sólo adhirió a una
concepción terapéutica del psicoanálisis. El ambiente literario, por su
parte, acogió de buen grado la doctrina ampliada de la sexualidad,
negándose a considerar el Freudismo como "cultura germánica", y
defendiendo de buena gana el análisis profano. Entre los escritores de
todas las tendencias se veía al sueño como la gran aventura del siglo,
se inventó la utopía de un inconsciente hecho de lenguaje y abierto a
la libertad y la subversión, y se admiraba por sobre todo el coraje con
el que un sabio austero se había atrevido a escandalizar, desafiando a
lo más íntimo del conformismo burgués. A partir de 1920, el
psicoanálisis logró un éxito considerable en los salones literarios
parisienses, y numerosos escritores hicieron la experiencia de una
cura, en particular Michel Leiris (1901-1990), René Crevel (1900-1935),
Antonin Artaud (1896-1948), Georges Bataille (1897-1962) y Raymond
Queneau (1903-1976). El descubrimiento vienés contó con el apoyo de las
revistas, entre ellas la Nouvelle Revue française (NRF), grupo que rodeaba a André Gide (1869-1951) y Jaeques Rivière (1886-1925); La Révolution surréaliste, en la que desempeñaba un papel determinante André Breton (1896-1966), y finalmente Philosophies, donde
Georges Politzer (1903-1942) concibió su psicología concreta,
inspirándose en el Freudismo antes de renegar de él en nombre del
comunismo, y después comprometerse en la lucha antinazi. Otros dos
escritores que se volvieron hacia el Freudismo fueron Romain Rolland,
quien mantuvo correspondencia con Freud, y Pierre Jean Jouve
(1887-1976), cuya esposa, Blanche Reverchon-Jouve (1897-1974), fue
psicoanalista y traductora de los Tres ensayos de teoría sexual. Jouve
utilizó el método psicoanalítico en su obra en prosa, basándose en el
material clínico que le proporcionaba la mujer. De tal modo construyó
sus grandes novelas a partir de figuras femeninas cuyo modelo eran
mujeres locas. En cuanto a su poesía, la concebía como "una catástrofe"
directamente inspirada por el inconsciente según Freud. Formado como
psiquiatra, e interno de Joseph Babinski, André Breton descubrió la
fuerza del automatismo mental con los soldados afectados de neurosis de
guerra. A partir de esa experiencia clínica concibió la existencia de
una "sobrerrealidad". Después trató de alcanzarla mediante la escritura
automática, publicando con Philippe Soupault (1897-1990), en 1919, el
primer gran texto surrealista: Les champs magnétiques. En
1921 viajó a Viena para encontrarse con Freud, pero la visita resultó
decepcionante. Apegado a una visión tradicional de la literatura, y
poco abierto a la vanguardia francesa, Freud no comprendió en absoluto
la apertura surrealista, ni la concepción del inconsciente defendida
por Breton. En 1932, los dos hombres intercambiaron una correspondencia
que atestigua ese malentendido. En 1925 se organizó el primer grupo
Freudiano francés en torno a la revista L'Évolution psychiatrique. Entre
sus diferentes guías figuraron tanto psicoanalistas (por ejemplo, René
Laforgue, Sophie Morgenstern y Rudolph Loewenstein) como psiquiatras
marcados por la tradición dinámica o la fenomenología (por ejemplo,
Eugéne Minkowsk¡, Paul Schiff, y más tarde Henri Ey). La revista y el
grupo iban a convertirse en uno de los altos niveles de difusión del
Freudismo médico en Francia. En noviembre de 1926 se creó la primera
asociación de psicoanálisis: la Société psychanalytique de Paris (SPP),
compuesta por doce miembros: René Laforgue, Marie Bonaparte, Édouard
Pichon, Charles Odier, Raymond de Saussure, Rudolph Loewenstein, René
Allendy, Georges Parcheminey (1888-1953), Eugénie Sokolnicka, Angelo
Hesnard, Adrien Borel, Henri Codet (1889-1939). Al año siguiáte
apareció el primer número de la Revue française de psychanalyse. Hubo
que aguardar hasta 1934 para que, gracias al aporte financiero de Marie
Bonaparte, se formara un instituto según el modelo del Berliner
Psychoanalytisches Institut (BPI). Con una quincena de años de atraso
respecto de los otros pioneros europeos y norteamericanos, la primera
generación psicoanalítica francesa (segunda en el plano mundial) se
integró a la International Psychoanalytical Association (IPA) en el
momento en que ésta acababa de imponer reglas precisas para el acceso
al análisis didáctico y al control. Ahora bien, los franceses no
estuvieron dispuestos a adaptarse a ese funcionamiento burocrático,
cuya necesidad no advertían. La SPP se escindió entonces en dos
fracciones: por un lado, los internacionalistas, formados fuera de
Francia y conducidos por Marie Bonaparte, Loewenstein y Saussure, y por
otro lado los patrioteros, apegados al terruño psiquiátrico francés, y
animados por Pichon, Borel, Codet y Hesnard. Los primeros se
manifestaban favorables a una adaptación rápida del movimiento a la
ortodoxia de la IPA , mientras que los segundos eran partidarios de la
conservación de una identidad francesa en el movimiento, y pretendían
"afrancesar" el vocabulario y los conceptos del psicoanálisis. En el
corazón del dispositivo, René Laforgue no logró ocupar el lugar de un
jefe de escuela, ni unificar un movimiento víctima de una disputa
insuperable. En realidad, ninguno de los miembros de esta primera
generación tuvo la envergadura de un Ernest Jones, un Sandor Ferenczi,
un Otto Rank, o incluso de un Wilhelm Reich. Ninguno de ellos produjo
una obra innovadora, y ninguno fue capaz de unificar el movimiento en
torno a una doctrina, una palabra, una política, una enseñanza o una
filiación. Por ello, en 1932 ese papel pasó a manos de la segunda
generación (la tercera en el plano mundial): Sacha Nacht, Daniel
Lagache, Maurice Bouvet, Jacques Lacan, Françoise Dolto. Ahora bien, en
el seno de esta nueva generación, que emergió en vísperas de la Segunda
Guerra Mundial, Lacan fue el único que se impuso como iniciador de un
sistema de pensamiento original, basado en el Freudismo y la filosofía
hegeliana. Ni chovinista ni internacionalista, fue dándole
progresivamente al movimiento una solución que no era la búsqueda de
una identidad imposible. Proveniente de la tradición psiquiátrica,
formado por Gaétan Gatian de Clérambault, analizado por Loewenstein y
marcado por el surrealismo, él fue además el único, en el período de
preguerra, que logró sintetizar las dos vías de implantación del
psicoanálisis (la médica y la intelectual). De allí la posición única
que ocuparía durante cincuenta años, junto con Françoise Dolto, quien
en 1945 surgió como fundadora del psicoanálisis de niños, después de
las experiencias desdichadas de SokoInicka y Morgenstern. Gracias a
Marie Bonaparte, que interrumpió las actividades de la SPP en 1939, y
gracias también a Henri Ey y al grupo de L'Évolution psyquiatrique, partidario
de la resistencia, el movimiento francés se sustrajo a cualquier
compromiso bajo la Ocupación. Marginado desde 1935, René Laforgue trató
solitariamente de instaurar en París un instituto "arianizado", según
el modelo de Matthias Heinrich Góring. No logró hacerlo. En cuanto a
Georges Mauco, el único psicoanalista francés partidario del nazismo,
fue también el único colaboracionista. De modo que el movimiento
francés salió indemne del período de la Ocupación. Pudo entonces
expandirse en el momento en que, en Europa, sólo Gran Bretaña se
encontraba a la vanguardia del Freudismo internacional, sobre todo
gracias a la solidez de su escuela clínica, que aunque escindida en
tres corrientes (el kleinismo, el annaFreudismo y los Independientes),
pertenecía totalmente a la IPA. Como en todos los otros países, la
expansión del psicoanálisis se tradujo en Francia en un fenómeno de
escisiones en cadena, en las que estaban en juego la cuestión del
análisis profano y la formación didáctica. La primera escisión se
produjo en 1953, en torno a la creación de un nuevo instituto de
psicoanálisis. Los representantes de la profesión médica se opusieron a
los universitarios liberales, partidarios del análisis profano.
Agrupados alrededor de Nacht y Serge Lebovici, los primeros quisieron
asegurar el dominio del poder médico sobre la formación de los
psicoanalistas. Representados por Dolto, Lagache y Lacan (y apoyados
por los alumnos en rebelión contra la autoridad), los segundos fueron
protegidos por Marie Bonaparte. Asustada por el desorden (y sobre todo
muy hostil a Lacan), esta última apoyó finalmente al grupo de Nacht,
provocando el éxodo de los liberales, que fundaron la Société française
de psychanalyse (SFP), arrastrando con ellos a la mayoría de los
alumnos de la SPP , es decir, a la tercera generación francesa (cuarta
en el plano mundial). Durante diez años, en torno a Dolto, Lagache y
Lacan, la SFP se convirtió en el lugar de una formidable expansión del
Freudismo francés: implantación universitaria, traducción de los textos
de la escuela inglesa y norteamericana, creación de colecciones de
psicoanálisis en las editoriales parisienses, y sobre todo de una
revista prestigiosa, La Ps ychanalyse. Durante
este período nació el lacanismo, verdadera escuela francesa del
Freudismo. Lacan no sólo formó a los mejores alumnos de esta
generación, sino que también elaboró los grandes conceptos que harían
de él un maestro de pensamiento, a la vez adulado y odiado. Desde su
fundación, la SFP trató de hacerse reconocer como sociedad componente
de la IPA. Ahora bien, a pesar de los esfuerzos de WIadimir Granoff,
Serge Leclaire y Franlois Perrier, que consagraron los mejores años de
sus vidas a esa política de reintegración, la dirección de la IPA ,
después de años de negociación, se negó a acordar el título de didactas
a Lacan y Dolto. A Lacan se le reprochaban sus innovaciones técnicas, y
sobre todo la práctica de las sesiones breves, no conformes a la
duración normalizada (cincuenta minutos), y a Dolto, una práctica
demasiado "carismática,'. En el verano de 1964, la SFP estalló,
escindiéndose en dos grupos: la École Freudienne de Paris (EFP),
fundada por Lacan, y la Association psychanalytique de France (APF),
donde se encontraban, en torno a Lagache, Didier Anzieu, Juliette Favez
Boutonier y WIadimir Granoff, algunos de los mejores alumnos de Lacan,
sobre todo Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis (quien publicaría en
Gallimard la Nouvelle Revue de psychanalyse), así
como Daniel Widlöcher. Frente a la SPP , la APF se convirtió en la
segunda componente francesa de la IPA. Más intelectual y más liberal,
realizó una reforma del cursus, suprimiendo la distinción entre
psicoanálisis didáctico y psicoanálisis personal. En cuanto a la EFP ,
también la integraban una cantidad importante de clínicos franceses de
la misma generación: Moustapha Safouan, Octave Mannoni, Maud Mannoni,
Jenny Aubry, Ginette Raimbault, Lucien Israél (1925-1996), Jean
Clavieul, y otros. Contrariamente a sus homólogos norteamericanos e
ingleses, los terapeutas franceses, de todas las tendencias, nunca
constituyeron una escuela homogénea que pudiera acoger a las grandes
corrientes del Freudismo internacional: la Ego Psychology , el kleinismo, el annaFreudismo o la Self Psychology. Durante
cincuenta años, fue el lacanismo, y sólo el lacanismo, el que dividió
en dos polos opuestos al campo psicoanalítico francés: los
antilacanianos de un lado, y los lacanianos del otro. En cuanto a los
"neutrales", seguirán siendo antes que nada clínicos independientes
(por ejemplo, André Green o Conrad Stein), sin pertenencia precisa,
deseosos sin embargo de afirmar su propia concepción del psicoanálisis.
Se puede citar en tal sentido a Michel de M'Uzan, notable teórico de la
perversión, a Joyce MacDougall, especialista en estados límite y
trastornos de la identidad sexual, a Nicolas Abraham y, finalmente, a
Julia Kristeva, a la vez psicoanalista, novelista y ensayista, cuyas
tesis fueron retomadas por las feministas norteamericanas. Rechazada en
el movimiento psicoanalítico internacional, la obra lacaniana ocuparía
en adelante un lugar central en la historia del estructuralismo. Diez
años después del momento fecundo de su elaboración, el retorno
lacaniano a Freud salió en efecto al encuentro de las preocupaciones de
una especie de filosofía de la estructura derivada de los interrogantes
de la lingüística saussureana y convertida ella misma en punta de lanza
de una oposición a la fenomenología clásica. La efervescencia
doctrinaria, que se concretó en torno a los trabajos de Louis Althusser
(1918-1990), Roland Barthes (1915-1980), Michel Foucault (1926-1984) y
Jacques Derrida, y que tomaba como objetos de estudio la primacía del
lenguaje, el antihumanismo, la desconstrucción o la arqueología, se
desplegó en el interior de la institución universitaria, preparando el
terreno para la rebelión estudiantil de mayo de 1968. La revista Tel Quel, impulsada
por Philippe Soler, desempeñó un papel idéntico al de la vanguardia
surrealista en el período de entreguerras. En 1969, la aplicación en la
EFP del procedimiento del pase dio lugar a una nueva escisión, la
tercera en la historia del movimiento francés. Hostiles a ese sistema,
François Perrier, Piera Aulagnier, Cornelius Castoriadis y Jean-Paul
Valabrega renunciaron, para fundar la Organisation psychanalytique de
langue française (OPLF) o Quatriéme Groupe. De inspiración Freudiana,
este grupo no se unirá a las filas de la IPA , sino que se organizó en
torno a una nueva revista: Topique. Esta última
escisión marcó la entrada del lacanismo en un proceso de
burocratización y dogmatismo, y fue totalmente distinta de las
anteriores. En efecto, hasta entonces Lacan había encarnado la
renovación de la doctrina Freudiana, y las escisiones se realizaban con él.
En este caso, se abandonaba a Lacan para fundar una escuela más
liberal. La crisis que afectó a la EFP después de 1968 fue el signo de
una masificación del movimiento. Contrariamente a lo que sucedió en
otros países, donde el psicoanálisis soportó en este período la
competencia de múltiples escuelas de psicoterapia en expansión, Francia
siguió siendo casi exclusivamente Freudiana. De pronto, la expansión se
produjo en el interior mismo del Freudismo, mientras que, en otras
partes, se desplegaba fuera del psicoanálisis o en sus márgenes. A
partir de 1970 los grupos psicoanalíticos se vieron afectados por un
formidable gigantismo. Los estudiantes formados en psicología clínica
en la universidad fueron convirtiéndose progresivamente en la base de
las escuelas psicoanalíticas. Este fenómeno gravitó aún más en la EFP
que en las otras asociaciones. Mientras que la APF lograba mantener una
jerarquía sólida, negándose a acordar a los alumnos en formación el
estatuto de miembros, la SPP , por el contrario, chocó de frente con
una crisis institucional que duraría diez años. Miembro de la SPP ,
René Major abrió entonces una vía teórica y política a la disidencia de
los años 1975-1980, y de tal modo influyó sobre los cuatro grandes
grupos Freudianos. Basándose en las tesis de Jacques Derrida, creó una
nueva revista y un grupo que tomaron el nombre de Confrontation. De
allí la emergencia de una corriente derridiana de psicoanálisis, que se
utilizará para criticar todas las formas del dogmatismo institucional.
Después de la disolución de la EFP y la muerte de Lacan, el paisaje de
la Francia Freudiana fue transformándose radicalmente a lo largo de un
proceso infinito de estallidos y atomización de los grupos lacanianos.
A fines de la década de 1990, junto a dos sociedades componentes de la
IPA y de la OPU , diecisiete asociaciones provenientes de la EFP se
dividen el campo Freudiano francés: École de la Cause Freudienne (ECF,
1981), Association Freudienne internationale (AFI, 1982), Cercle
Freudien (CF, 1982), Cartels constituants de l'analyse Freudienne
(CCAF, 1983), École Freudienne (EF, 1983), Fédération des ateliers de
psychanalyse (FAP, 1983), Convention psychanalytique (CP, 1983), Coût
Freudien (1983), Errata (1983), École lacanienne de psychanalyse (ELP,
1985), Psychanalyse actuelle (1985), Séminaires psychanalytiques de
Paris (SéPP, 1986), Association pour une instance des psychanalystes
(Apui, 1990), Analyse Freudienne (1992), École de psychanalyse Sigmund
Freud (1994), Espace analytique (EA, 1994), Société de psychanalyse
Freudienne (SPF, 1994). A estos grupos se suman dos sociedades de
historia ( la Société international d'histoire de la psychiatrie et de
la psychanalyse, SIHPP, 1983, y la Association internationale
d'histoire de la psychanalyse, AIHP, 1985), una escuela (la École
propédeutique á la connaissance de I'inconscient, EPCI, 1985),
numerosos grupos provinciales, y varias asociaciones de tipo federativo
que aspiran a reunir a otros grupos de Europa o del mundo. Observemos
que el lacanismo ha producido una sola asociación internacional
comparable a la IPA: la Association mondiale de psychanalyse (AMP). A
fines del siglo, el número de los psicoanalistas franceses de todas las
tendencias se eleva a aproximadamente cinco mil, para una población de
cincuenta y ocho millones de habitantes; mil de esos profesionales
(incluidos los alumnos) están alineados con las dos sociedades
pertenecientes a la IPA , de modo que hay ochenta y seis psicoanalistas
por millón de habitantes, el porcentaje más alto del mundo. Puede
decirse que, Jacques Lacan, ayudado por Françoise Dolto, logró hacer de
Francia el país más Freudiano: el único, inmediatamente antes de la
Argentina, donde el psicoanálisis se ha convertido a la vez en una
componente principal de la vida intelectual y en una verdadera terapia
de masas.