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Estudio del psicoanálisis y psicología

Nietzsche y las nociones de: LOS SENTIDOS Y EL CUERPO



Nietzsche y las nociones de: LOS SENTIDOS Y EL CUERPO 

Dentro del pensamiento filosófico, el cuerpo humano ha sido a veces objeto de debate filosófico. Piénsese, por ejemplo, en el concepto negativo que del cuerpo tuvieron el pitagorismo y el platonismo (bajo influencia de aquel) y, posteriormente, el cristianismo. Dígase lo mismo de la concepción del cuerpo como res extensa en Descartes. dejando de lado los intentos por desvalorizar el cuerpo por parte de filósofos como Hegel y Kant (a los que, sin embargo, debemos otras aportaciones muy importantes).

Sin embargo, entre los autores que se ocuparon de él, destaca la figura de nuestro autor, F. Nietzsche, ya que quizás sea uno de los pocos que “devuelven al cuerpo su condición de ser el centro de gravedad” del hombre.

En su enfrentamiento con la filosofía tradicional y los valores de la cultura occidental, Nietzsche dirige sus ataques contra dos objetivos centrales: a) Primero, la imposición de la razón hecha por Platón, tras la huella de Sócrates, como única vía legítima para acceder al conocimiento y a la verdad, con su consiguiente rechazo de la vía de los sentidos y el cuerpo. B) Segundo, la transformación que de este planteamiento se hizo en el Cristianismo, generalizando la separación y diferencia entre lo espiritual divino y lo corpóreo-humano en un proceso que acabó consolidándose espiritual y eclesiásticamente en el ámbito de la cultura occidental, a la que a su vez contribuyó decisivamente a modelar.

En estos términos se expresa José Lara en su libro Nietzsche, un pensador póstumo. El cuerpo como centro de gravedad. Y añade, además, que esta descalificación del cuerpo trajo como consecuencia que éste fuese abandonado como objeto de reflexión y análisis teóricos consecuentes.

Ahora bien, este abandono o depreciación del cuerpo abre un debate con respecto a la razón y a los vínculos que la unen inevitablemente con el espíritu humano. Y es en este ámbito en el que Nietzsche va a profundizar. De hecho, su denuncia contra Platón y el Cristianismo no tiene como objetivo principal negar la significación que ambos han tenido para Occidente, sino evaluar su significado.

En este sentido, lo negativo de estas dos corrientes de pensamiento (platonismo y cristianismo) es que devaluaron todas las posibilidades cognoscitivas derivadas de los sentidos y así se deslegitimó el cuerpo, como instancia relevante desde la cual construir humanamente la historia. El lado positivo de ambas es que, al otorgar ese privilegio exclusivo a la razón, se contribuyó a que la razón se afirmase como instrumento cognitivo con el cual abordar y resolver rigurosamente los problemas del sentido y la verdad.

La tradición metafísica se servía de la polaridad en los juicios de valor y Nietzsche intentará superar este “escollo”. La enfermedad del hombre occidental es el nihilismo al que se ha llegado precisamente por el privilegio otorgado a la razón lógica para determinar el ser y al abandono del cuerpo como instancia pertinente para el conocimiento del hombre.

A juicio de José Lara, la filosofía, mediante aquella "mala comprensión del cuerpo", ha conducido al hombre al extravío respecto a sí mismo (…) La consecuencia de esta pérdida del centro de gravedad se manifiesta en la peculiar relación que con respecto a sí mismo se le induce al hombre. En este contexto, Nietzsche considera que el hombre se ve obligado a renunciar a sí mismo y su vida queda marcada por la decadencia.

El desplazamiento, propuesto por Nietzsche, del centro de gravedad desde el alma hacia el cuerpo obliga a los hombres a enfrentarse consigo mismos. Si la gran salud es propuesta por Nietzsche como un nuevo ideal para el hombre (…) Se trata más bien de un retorno hacia ese centro de gravedad tantas veces ya aludido, hacia aquella red de relaciones constitutivas del cuerpo y del alma del hombre, que durante mucho tiempo han permanecido para él como algo desconocido, y en la que él se introduce provisto de los recursos –hasta ahora indicados– de la historia, de la química, la fisiología, la medicina.

El cuerpo es para Nietzsche el centro de gravedad del hombre dentro del sistema de su existencia, pues sospecha que la filosofía hasta ahora no ha sido más que una mala comprensión del cuerpo. En este sentido, la muerte de Dios provocará un vuelco significativo en la historia y, según Nietzsche vaticina, ello dará origen a una transmutación de todos los valores de la cultura occidental, siendo el cuerpo el único instrumento válido de nuestro conocer, y lo conocido por el cuerpo – el mundo sensible, en constante fluir y movimiento – el único objeto verdadero del conocimiento.

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