Teoría
La
fascinación por la mitología, literatura, arte y religión fue casi
exclusivamente dominio de Carl Jung y Sigmund Freud. Sin embargo, los
psicólogos de la personalidad siempre sacan a la luz en cada nueva generación estos aspectos. Uno de ellos es Otto Rank.
El héroe
Otto Rank
Uno
de los primeros trabajos de este autor es The Myth of the Birth of the
Hero (El Mito del Nacimiento del Héroe), en el que examina varios mitos
de nacimiento como los de los reyes babilonios Gilgamensh y Sargon, el
héroe hindú Karna, el rey persa Cyrus, los reyes griegos Edipo,
Hércules, Paris y Perseo, los fundadores romanos Rómulo y Remo, el
héroe celta Tristán, los héroes germánicos Siegfred y Lohengrin, e
incluso Moisés, Buda y Jesús.
Rank se topa con el
mismo patrón una y otra vez: existe una reina y un rey o un dios o
diosa o cualquier otra pareja divina que trae al mundo a un héroe,
muchas veces con dificultad. Usualmente hay un oráculo o un sueño que
anticipa la llegada del héroe, a veces acompañado de una advertencia de
peligro hacia el padre, y con frecuencia el héroe es abandonado a su
suerte en una caja, cesta o barca, flotando sobre el agua y luego es
rescatado y amamantado por animales o personas de extracción humilde.
Crece y descubre a sus verdaderos padres, toma venganza contra el padre
y finalmente recibe los honores de él.
Este autor
piensa que es relativamente fácil comprender los mitos: cuando somos
niños veneramos a nuestros padres, pero a medida que vamos creciendo,
ellos empiezan a entrometerse en nuestro desarrollo y descubrimos que
no son del todo como lo que parecían. El mito refleja un deseo de todos
nosotros de regresar a aquel periodo reconfortante donde creíamos en la
perfección de nuestros padres y nos daban la atención que nos
merecíamos. La cesta o caja simboliza el vientre materno y las aguas
nuestro nacimiento. Las personas de extracción humilde simbolizan
nuestros débiles e inapreciables padres. El rey la reina significarían
lo que debían de ser. Y la venganza es nuestra rabia contra la forma en
que nos han maltratado.
Pero es importante señalar
aquí que Otto Rank no toma en cuenta a la sexualidad en ningún sitio,
ni tampoco considera la existencia de un inconsciente colectivo.
Los
mitos son simplemente la expresión de diferentes culturas sobre lo
común de nuestras experiencias infantiles. Su interpretación puede no
ser perfecta, pero su humildad es digna de tomar en cuenta.
El artista
Rank
también se ocupa del tema difícil de la creatividad artística. Dice,
por un lado, que el artista presenta un tendencia particularmente
fuerte a glorificar su propia voluntad. A diferencia del resto de
nosotros, él se siente empujado a rehacer su realidad a su imagen y
semejanza. Y además un verdadero artista necesita la inmortalidad, la
cual solo puede lograrse a través de una identificación con la voluntad
colectiva de su cultura y religión. El buen arte solo puede ser
interpretado como una conjunción de lo material y lo espiritual, con lo
específico y lo universal, con lo individual y la humanidad.
Sin
embargo, esta conjunción no deviene fácilmente. Surge a partir de la
voluntad, análogo rankiano para un ego lleno de poder. Todos nosotros
nacemos con una voluntad a ser nosotros mismos; a ser libres de
cualquier dominación. En la infancia temprana, practicamos nuestra
voluntad para lograr prácticas dirigidas a la independencia de nuetsros
padres. Mas tarde, nos enfrentamos al dominio de las autoridades,
incluyendo a aquellas establecidas por nuestros impulsos sexuales. La
forma en que batallemos por la independencia determinará el tipo de
persona que seremos. Rank describe tres tipos básicos:
Primero,
existe el tipo adaptado. Estas personas aprenden una “voluntad” que ha
sido impuesta. Obedecen a la autoridad; a su código moral social y de
la mejor manera posible, a sus impulsos sexuales. Esta persona sería
una criatura pasiva y dirigida, tal y como son la mayoría de las
personas, según el autor.
Segundo, tenemos al tipo
neurótico. Estas personas tienen una voluntad mucho más fuerte que la
mayoría, pero está totalemente embarcada en la pelea contra el dominio
externo e interno. Incluso llegan a establecer un conflicto contra la
expresión de su propia voluntad, por lo que no deja lugar a la libertad
de hacer nada. Así, se sienten constantemente preocupados y culpables
de tener tan “poca voluntad”. Sin embargo, estos sujetos se encuentran
en un nivel de desarrollo moral más elevado que el tipo adaptado.
Y
tercero, estaría el tipo productivo, al cual Rank se refiere como el
artista, el genio, el tipo creativo, el tipo consciente de sí mismo y
en definitiva, el ser humano. En vez de enfrentarse consigo mismo,
estas personas se aceptan y autoafirman, creando un ideal que les sirve
como principal guía positiva para la voluntad. El artista primero se
crea a sí mismo y luego intenta crear un nuevo mundo a su alrededor.
Vida y muerte
Otra
idea interesante de Rank es la relativa a la competición entre la vida
y la muerte. Defiende que tenemos un “instinto de vida” que nos empuja
a lograr la individualidad, la competencia y la independencia, así como
hay un “instinto de muerte” que nos empuja a ser parte de una
comunidad, de una familia o de la humanidad. Estos instintos se
acompañan de un miedo particular a cada uno de ellos. El “miedo a la
vida” es el miedo a la separación, a la soledad y al aislamiento; el
“miedo a la muerte” es el miedo a perderse dentro del todo, al
estancamiento o a no ser nadie.
Nuestras vidas
están repletas de separaciones, empezando por la del nacimiento. De
hecho, el trabajo más temprano de Rank se refiere al trauma del
nacimiento, que estipula que la ansiedad experimentada en el nacimiento
será el modelo de todas las experiencias de ansiedad futuras. Después
de nacer, nos lanzamos a una serie de eventos: el control de
esfínteres, la disciplina, la escuela, el trabajo, los desamores, etc.
Evitar estas separaciones es literalmente, evitar la vida y escoger la
muerte, donde nunca sabremos lo que queremos, nunca dejaremos a nuestra
familia o nuestro pueblo; nunca cortaremos el cordón umbilical.
Entonces,
es necesario que nos enfrentemos a nuestros miedos, reconociendo que
para podernos desarrollar por completo, debemos enfrentarnos a la vida
y la muerte; debemos volvernos seres individuales, así como cuidar de
nuestras relaciones con los demás.
Otto rank nunca
llegó a establecer una “escuela” psicológica como hicieron Freud y
Jung, pero su influencia puede verse en cualquier lugar. Tuvo un
impacto decisivo en Carl Rogers, otro menos fuerte en el viejo Adler,
así como sobre Fromm y Horney. También tuvo repercusión sobre los
existencialistas, especialmente sobre Rollo May. Otras personas han
“reinventado” sus ideas, y podemos encontrar trozos y piezas de su
teoría en otra como la teoría de la motivación de competencia, la
teoría de la reactancia y la teoría del manejo del terror.
Si
está interesado en ampliar sus conocimientos sobre la teoría de Rank,
sus trabajos más importantes son: Art and Artist, Truth and Reality y
Will Therapy.