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Estudio del psicoanálisis y psicología

VII. Un sueño de escaleras [1911]


VII. Un sueño de escaleras [1911]

 

(Comunicado e interpretado por Otto Rank.)

«Al
mismo colega de quien procede el sueño por estímulo dentario debo el
siguiente sueño de polución, de parecida trasparencia que el
mencionado:

»"Doy caza escaleras abajo a una niña pequeña que me ha hecho algo; quiero castigarla. Abajo, al final de la escalera, alguien (¿una persona adulta del sexo femenino?) me detiene a la niña; le echo mano, pero no sé si le he pegado, pues de repente me encuentro en mitad de la escalera, donde (como si fuera en el aire) copulo con la niña. En verdad no era un coito, sino que me limitaba a frotar mis genitales contra sus genitales externos, por lo cual yo se los vi con toda nitidez, como vi su cabeza echada hacia atrás y caída hacia un lado. Durante el acto sexual vi a la izquierda, encima de mí (también como en el aire), dos pequeños cuadros colgados, paisajes, que figuraban una casa en medio de un parque. En la parte inferior de uno, más pequeño, en vez de la firma del pintor estaba mi propio nombre, como sí me estuviera destinado a manera de regalo de cumpleaños. Después, delante de ambos cuadros pende todavía un cartelito donde se lee que hay también cuadros más baratos; (me veo entonces, con extrema falta de nitidez, como si yaciera en cama, arriba, sobre el descanso de la escalera) y me despierto por la sensación de mojadura, que proviene de la polución habida".

»Interpretación

La
tarde del día del sueño el soñante había estado en la tienda de un
librero donde, mientras esperaba, examinó algunos de los cuadros
expuestos, que figuraban motivos parecidos a los cuadros del sueño. Un
cuadrito pequeño le había gustado particularmente; se acercó a él y
buscó la firma del pintor, pero le resultó por completo desconocido.

»Esa
misma tarde, algo después, estando de tertulia había oído contar que
una sirvienta de Bohemia se jactó de que su hijo, extramatrimonial,
"fue hecho en la escalera". El soñante quiso saber los detalles de este
episodio insólito, y se enteró de que la sirvienta había ido con su
novio a casa de los padres de ella, donde no se les ofreció ocasión
para el comercio sexual; y el hombre, excitado, consumó el coito en la
escalera. Escuchado esto, nuestro soñante, aludiendo en broma a la
maliciosa expresión que se usa para indicar la falsificación de un
vino, manifestó que el hijo se había fabricado realmente "en la
escalera de la bodega".

»Estos son los anudamientos
diurnos, subrogados con bastante insistencia en el contenido del sueño;
el soñante los reproduce sin vacilación. Pero con igual facilidad
produce un viejo fragmento de recuerdo infantil que también encontró
uso en el sueño. La escalera es la de aquella casa en que pasó la mayor
parte de su infancia y donde, en particular, había alcanzado su primera
familiaridad conciente con los problemas sexuales. En esa escalera
solía jugar; entre otras cosas, se descolgaba patinando por ella a
caballo sobre el pasamanos, y haciéndolo sentía excitación sexual. En
el sueño se precipita escaleras abajo con esa misma enorme rapidez,
tanta que, según él mismo indica nítidamente, ni roza los escalones
sino, como suele decirse, "vuela" o patina por ellos. Sí se considera
la vivencia infantil, -este comienzo del sueño parece figurar el
momento de la excitación sexual. Ahora bien, en esa misma escalera y en
la vivienda a que pertenecía, el soñante solía armar con los niñitos de
la vecindad violentos juegos sexuales, en los que se satisfacía de
manera parecida a la que muestra el sueño.

»Por las
investigaciones de Freud sobre el simbolismo sexual (1910d) sabemos que
las escaleras y -el subir por ellas casi siempre simbolizan en el sueño
al coito. Entonces este sueño se vuelve trasparente. Su fuerza
impulsora es, como ya lo muestra su efecto (la polución), de naturaleza
puramente libidinosa. Dormido, en el soñante despierta la excitación
sexual (figurada en el sueño por el precipitarse -patinar- escaleras
abajo), cuyo sesgo sádico, sobre la base de aquellos juegos violentos,
es indicado por la persecución y el sometimiento de la niña. La
excitación libidinosa aumenta y empuja a la acción sexual (figurada en
el sueño por la captura de la niña y su traslado hasta la mitad de la
escalera). Hasta aquí, podría decirse, -el sueño fue de puro simbolismo
sexual y por completo impenetrable para el intérprete poco ejercitado.
Pero a la excitación libidinosa exacerbada no le basta con esa
satisfacción simbólica que había velado por el descanso del durmiente.
La excitación lleva al orgasmo, y así todo el simbolismo de la escalera
se descubre como subrogación del coito. Freud destaca como uno de los
fundamentos del uso sexual del símbolo de la escalera el carácter
rítmico de ambas acciones, y este sueño parece particularmente
probatorio de ello: según la indicación expresa del soñante, el ritmo
de su acto sexual, el refregar para arriba y para! abajo, fue el
elemento más nítidamente perfilado de todo el sueño.

»Todavía
una observación sobre los dos cuadros, que, prescindiendo de su
significado real, valen también en sentido simbólico como "Weibsbilder", según
lo prueba ya el hecho de que se trata de un cuadro grande y de uno
pequeño, así como en el contenido del sueño aparecen una mujer grande
(adulta) y una niña pequeña. Que haya disponibles cuadros más baratos
lleva al complejo de representaciones referidas a las prostitutas,
como, por otra parte, el nombre del soñante escrito en el cuadro
pequeño y el pensamiento de que le está destinado para su cumpleaños
apuntan al complejo paterno (ser concebido en la escalera = engendrado
en el coito). La escena final no nítida, donde el soñante se ve yacente
en cama sobre el descanso de la escalera y siente la mojadura, parece
remitirnos todavía más atrás del onanismo infantil, y presumiblemente
tiene por modelo escenas placenteras de mojarse en la cama».