Psicología del desarrollo: PATRONES DE APEGO EN LA NIÑEZ: MEDICIÓN EN UNA MUESTRA DE RIESGO
Di Bártolo, Inés
Universidad de Buenos Aires, Facultad de Psicología, Comisión de Doctorado;
Universidad Católica Argentina, Programa de Desarrollo Docente
RESUMEN
En la construcción de modelos etiológicos para explicar la psicopatología
infantil el efecto de los factores de riesgo para la
salud mental debe ser analizado en interacción con la cualidad
individual de las estructuras mentales que los procesan. Factores
subjetivos, mentales, actualizan un riesgo determinado
dado en el ambiente. Este trabajo se centra en la importancia
de analizar conjuntamente los factores internos y los ambientales
en la evaluación de las condiciones patogénicas en la
niñez. La cualidad de los modelos mentales tiene una importancia
crítica cuando un niño debe enfrentarse con situaciones
adversas. En el contexto de un estudio empírico más amplio
actualmente en curso, se midieron los patrones de apego a 25
niños en situación de riesgo para la salud mental. Más de la
mitad de los niños (52%) presentaron un patrón de apego inseguro,
y entre ellos, el 70% el patrón de apego desorganizado.
Estos resultados coinciden con los resultados obtenidos por
otros estudios hechos con niños más pequeños respecto de la
incidencia del patrón de apego desorganizado en población de
riesgo a diferencia de población general.
Palabras clave: Apego Factores de Riesgo
Explorar los caminos que sigue el desarrollo de los niños en
riesgo para la salud mental constituye una prioridad para el
estudio de la psicopatología de la niñez. Numerosos estudios
(Rutter 1995; Greenberg, 1999; Lyons-Ruth, 1995; Di Bártolo,
2005) han demostrado la relación entre factores de riesgo y
psicopatología. Los factores de riesgo que se asocian a patología
en el desarrollo han sido individualizados a través de estudios
epidemiológicos (Davis, 2000; Laucht, 2000 ) Comprender
los procesos mentales, individuales que acompañan a la
aparición de psicopatolgía tiene tanta importancia como identificar
las situaciones de riesgo. Más allá de los sistemas en los
que el niño está inserto (familiar, social, ambiental, etc.) existen
factores individuales que precipitan un riesgo determinado
dado en el ambiente. La interacción del individuo con el ambiente
constituye un proceso dinámico, subjetivo, en el cual lo
interno y lo interpersonal se combinan.
La teoría del apego proporciona un marco conceptual y herramientas
empíricas que permiten abordar el estudio de las estructuras
mentales a partir del análisis de los patrones de apego.
Los patrones de apego son representaciones internas que cualifican
la realidad, tanto interna como externa y constituyen modelos
mentales, modelos internos de procesamiento (Bowlby,
1988). Son organizadores mentales que dan sentido a las experiencias,
regulan las expectativas y guían la conducta. Se
establecen tempranamente como resultado de la relación de
un infante con sus cuidadores primarios. (Stern, 1985, Bowlby,
1988, Bretherton, 1999). Una vez construidos mentalmente, los
patrones de apego son internos y forman parte de la estructura
mental de una persona. Ulteriormente, son trasladados a todas
las relaciones importantes. Constituyen prototipos de qué
esperar de los otros cuando se los necesita y cómo interactuar
con ellos.
A partir del trabajo pionero de Mary Ainsworth (1978), se han
desarrollado instrumentos para medir los patrones de apego a
lo largo del desarrollo. La clasificación incluye cuatro patrones
básicos:
– Seguro (B): Los niños con patrón de apego seguro son aquellos
que tienen una imagen confiable de su figura de apego y
se sienten seguros con ella. Recurren a ella en las situaciones
de estrés y se calman con el contacto.
– Evitativo (A): En las situaciones de estrés o necesidad no
recurren a la figura de apego. En cambio desarrollan estrategias
alternativas (defensivas) para restablecer el equilibrio en
la situación de estrés.
– Ambivalente (C): Los niños presentan ambivalencia respecto
de la figura de apego: la buscan y al mismo tiempo la rechazan.
El contacto con ella es conflictivo y no logra calmarlos.
– Desorganizado (D): Carecen de una estrategia organizada o
coherente para enfrentar las situaciones de estrés. En cambio,
parecen desorganizarse, y no tener un objetivo o intención
en lo que hacen. En los momentos de estrés aparecen
comportamientos bizarros o contradictorios.
Los patrones de apego regulan la manera en que un individuo,
en todas las edades, se comporta con las personas importantes
de su vida y constituyen mediadores mentales de las situaciones
ambientales. En los casos en que un niño está expuesto
a condiciones adversas importa especialmente la manera
en que decodifica las situaciones dadas, y en base a eso,
cómo organiza tanto su conducta como la significación afectiva
de las situaciones interpersonales. Estudios longitudinales
con población general han demostrado la influencia que la seguridad
en el apego en la primera infancia tiene en una variedad
de áreas (relación con pares, con los hermanos, con los
padres, aceptación social, etc). Sin embargo, en relación con
la predicción de psicopatología los resultados no son tan consistentes.
Esto se debe a que el patrón de apego que ha demostrado
estar asociado a problemas más graves es el patrón
de apego desorganizado, de baja prevalencia en población general.
El apego desorganizado en la infancia, medido por la
Prueba de la Situación Desconocida ha demostrado tener una
correlación muy significativa con una amplia gama de efectos
posteriores, especialmente con indicadores de psicopatología
(Lyons-Ruth, 1995; Green, 2002). Para evaluar la presencia
del apego desorganizado, el presente trabajo se efectuó sobre
una población de riesgo. Este trabajo constituye la continuación
de un trabajo teórico sobre la medición de los patrones de
apego en niños de 6 a 8 años (Di Bártolo 2004). En aquel trabajo
se describió el concepto de patrones de apego, y el instrumento
de medición para niños en los primeros años escolares:
La Prueba de Historias de Apego de Manchester. El presente
trabajo complementa la descripción teórica con un estudio de
campo, en el que se aplica este instrumento a una muestra de
niños. Este estudio fue realizado en el marco del programa
de Desarrollo Docente de la Universidad Católica Argentina
(2006) y forma parte de la investigación para la Tesis de Doctorado
en curso, Patrones de apego y psicopatología infantil
en una muestra de riesgo (Di Bártolo, Universidad de Buenos
Aires, en curso).
OBJETIVO:
El objetivo de este estudio fue medir los patrones de apego en
un grupo de niños en riesgo para la salud mental, aplicando la
versión traducida y adaptada por la autora de La Prueba de
Historias de Apego de Manchester (Green et al, 2000) Esta
medición constituye una fase dentro de una investigación que
permita correlacionar los patrones de apego con psicopatología
para estudiar la interacción entre factores de riesgo y factores
de protección.
MÉTODO:
Diseño:
Se trata de un estudio descriptivo.
Participantes:
Se seleccionó una muestra de 25 niños que estuvieran expuestos
a al menos a tres de los factores de riesgo para la
salud mental especificados en la Lista de Factores de Riesgo
(Di Bártolo, 2003; 2005). Los individuos fueron contactados
como parte de la población general de los servicios de consulta
pediátrica y como alumnos de escuelas de la Capital Federal
y Gran Buenos Aires, a partir del contacto con pediatras y
maestras que colaboraron facilitando la conexión con los padres
de los sujetos que podían reunir los requisitos para ser
incluidos en las muestras. También se solicitó la colaboración
de tres hogares para niños. En todos los casos se contactó
directamente a los padres o tutores, se les explicó las características
de la investigación y se los invitó a participar de ella.
Se pidió a los padres o tutores de cada niño que firmaran su
consentimiento informado para poder ser incluidos en la investigación.
Todos los niños estaban escolarizados, tenían entre 6 y 8 años
de edad, cursaban entre primer y tercer grado, y eran residentes
en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Ninguno presentaba
retraso mental o trastorno generalizado del desarrollo. El
48% eran mujeres, y el 52% varones. El 20% tenía 6 años, el
52%, 7 años y el 28%, 8 años.
Se consignó el número de factores de riesgo al que cada niño
estaba expuesto según una grilla elaborada ad hoc siguiendo
los criterios de la Lista de factores de riesgo (Di Bártolo, 2003;
2005). La información sobre cada ítem incluido en la lista fue
proporcionada en una entrevista con los padres o tutores. Los
niños presentaron entre 3 y 12 factores de riesgo. La media del
número de factores de riesgo por sujeto fue de 7 (DS 3), con
una mediana de 6.
Instrumento:
La Prueba de Historias de Apego de Manchester (Manchester
Child Attachment Story Task, MCAST) (Green, J., Stanley, C.,
Smith, V., Goldwyn, R., 2000). Este instrumento permite clasificar
los patrones de apego en niños de 5 a 8 años de edad.
Para esta prueba los niños deben completar historias que el
entrevistador comienza. Las historias se representan con muñecos
y juguetes. Se le proponen al niño sucesivamente cuatro
situaciones en las que se pone en juego cómo concibe el niño la
relación con las figuras de apego. El entrevistador inicia una
historia con los muñecos que constituye una situación de estrés
que el niño tiene que resolver completando lúdicamente la historia.
En la primera historia el protagonista tiene una pesadilla
que lo despierta dejándolo aterrorizado; en la segunda se lastima
y sangra jugando en el jardín; en la tercera tiene un fuerte
dolor de estómago mientras la madre está en la casa vecina, y
en la última se pierde cuando van de compras a un centro comercial.
El guión que cada niño desarrolla a partir de un comienzo
fijo, da acceso a su representación de cómo se resuelven las
situaciones que requieren de una figura de apego.
La entrevista, que dura aproximadamente entre 20 y 40 minutos,
es íntegramente filmada. Sobre la filmación, cada historia
es analizada independientemente y codificada a partir de 33
criterios que corresponden a cuatro escalas (Green, 2000; Di-
Bártolo, 2004). Las escalas son las siguientes:
1. Comportamiento de apego
2. Coherencia narrativa
3. Fenómenos de desorganización
4. Se codifica adicionalmente la cualidad bizarra del contenido,
el afecto que predomina, la metacognición y la capacidad de
mentalización.
La codificación permite asignar una clasificación categorial A,
B, C o D a cada historia. Siguiendo la clasificación tradicional
de los patrones de apego, (A) designa al la categoría «inseguro
evitativo»; (B) a la categoría «seguro»; (C) a la categoría » inseguro
ambivalente» y (D) a la categoría «inseguro desorganizado».
Finalmente, se asigna una categoría general a toda la
entrevista, en función de la categoría que predomine.
Procedimiento:
La administración de la prueba se realizó individualmente con
cada niño, indistintamente en el domicilio de los entrevistados
o en el consultorio de la investigadora, según la conveniencia
de los participantes. Los niños llevaron a cabo la Prueba de
Historias de Apego de Manchester con una entrevistadora del
equipo de investigación, entrenada para tal fin, y la prueba fue
videograbada por otra persona del equipo. El procedimiento
para la administración de la Prueba de Historias de Apego de
Manchester se efectuó siguiendo las directivas del Manual
para la Administración proporcionado por el autor de la técnica
(Green, J., comunicación personal). Se entrenó a un equipo de
siete psicólogas para administrar la técnica, que colaboraron
con la investigación durante dos años. Este mismo equipo se
entrenó también para la codificación de los datos.
RESULTADOS Y CONCLUSIONES
La distribución de los patrones de apego fue la siguiente: el
48% (12 niños) presentaron un patrón de apego seguro; 36%
(9 niños) desorganizado; 12% (3 niños) ambivalente y 4% (1
niño) evitativo.
Es decir que casi la mitad de los niños fue evaluado como seguro.
Entre los niños inseguros el 70% presentó el patrón de
apego desorganizado. Este es el dato más notable entre los
resultados puesto que el patrón de apego desorganizado se
observa con baja frecuencia en las mediciones de población
general.
Este resultado se corresponde con los datos descriptos en
otros estudios respecto de la prevalencia del apego desorganizado
en muestras de riesgo con infantes y con niños en edad
preescolar. La incidencia del apego desorganizado en la infancia,
medido con la Prueba de la Situación Desconocida (Ainsworth,
1978) tiene una prevalencia muy variable: del 13% al 82% dependiendo
de la presencia y del tipo de factores de riesgo al
que los bebés están expuestos. Mientras que en las muestras
de infantes de clase media el apego desorganizado tiene una
incidencia de 13% aumenta a 24% en familias de bajo nivel
socioeconómico; y en muestras con infantes maltratados llega
al 82% (van IJzendoorn, 1999).
La presencia de un patrón de apego desorganizado tiene como
consecuencia que los efectos potencialmente patógenos de
los factores de riesgo tengan altas probabilidades de actualizarse
al ser procesados por un modelo mental disfuncional. El
estudio empírico de estos efectos constituye la siguiente fase
en la investigación en curso Patrones de Apego e Indicadores
de Psicopatología en una Muestra Infantil de Riesgo (DiBártolo,
Tesis de Doctorado, en curso). Resulta fundamental incluir en
los modelos etiológicos de la psicopatología infantil los aspectos
interactivos entre los factores de riesgo y las estructuras
mentales que los procesan. Es el objetivo de la próxima fase
de esta investigación correlacionar los estilos de apego en
esta población de riesgo con sus efectos a nivel de los indicadores
de psicopatología. Una visión integradora del impacto
que tienen sobre los sujetos los eventos estresantes debe incluir
los aspectos mentales, individuales, que mediatizan el
efecto de dichos eventos. Incluir el estudio de la cualidad de
los patrones de apego en el estudio del impacto de los factores
de riesgo sobre la salud mental amplía el marco conceptual,
desde una perspectiva más limitada de los sucesos traumáticos
per se a una perspectiva que integra los niveles ambientales,
representacionales y comportamentales.
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