Psicología del desarrollo: LA VIOLENCIA DESDE LA MIRADA DE LOS NIÑOS
Salas, Marta Antonia; Carreras, Julia Argentina; Casacci, María Elena; García, Isabel A.; Hogas, Alejandro; Medina, Daniel (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Tucumán. Argentina)
RESUMEN
Objetivos: Profundizar en la multiplicidad de factores que contribuyen
a la naturalización de la violencia como modo de relacionarse
en los niños. Temática Principal: Los modos de relación
autoritaria y violenta ejercida por los adultos, a veces
como maltrato en sus diferentes formas, otras como naturales
formas disciplinarias, son aprendidas y reproducidas como tales,
por niños y niñas, confirmando que la violencia es una
construcción social, Metodología: 1) Relevamiento de la diversidad
de instrumentos de castigo utilizado por los adultos como
acción correctora y disciplinaria. 2) Relevamiento de la representación
social que sobre la violencia entre pares tienen los
niños/as Resultados: Se instala desde la familia relaciones vinculares
donde se legitima el uso de la fuerza sobre los más
débiles. Los resultados evidencian que el 90% de los niños
han recibido alguna forma de castigo físico como acción correctora.
Predominan en los niños formas de comportamiento
que responden a la característica dominante en la sociedad,
las que son aprendidas e internalizadas como modelos naturales.
Conclusiones: La violencia no es natural, es una construcción
social que se gesta como producto de las relaciones entre
Orden Social y Subjetividad.
Palabras clave: Violencia Orden social Subjetividad
INTRODUCCIÓN:
Es frecuente observar hoy, en el escenario social, la irrupción de
la violencia sin sentido, la violencia del porque sí, por «nada»,
«porque no me gusta la cara», «la violencia «por diversión». Infinidad
de situaciones y experiencias vividas desafían, por su
magnitud, la capacidad de comprensión de las mismas.
¿Qué es lo que hace que niños/as y adolescentes concurran
armados con revólveres y cuchillos a las escuelas?, ¿que un
niño/a grite, insulte, se burle o descalifique a otro?, ¿que cientos
de niños/as y mujeres aún hoy sean abusados, golpeados?
¿Qué es lo que hace, que la escuela, donde los niños pasan
gran parte de su vida cotidiana, sea vivenciada por muchos,
como un lugar insólito, absurdo, peligroso, negativo?, un sitio
en que los niños y docentes quedan perplejos frente a lo que
ven, escuchan o sienten. La dominancia del desconcierto, confusión
e inseguridad, con su secuela de miedo, parálisis y escepticismo
que precarizan las condiciones concretas de existencia
del sujeto, nos convocan a la necesidad de encontrar
respuestas a estas situaciones de crisis instaladas como modos
de existencia natural que impiden la superación de estos
hechos violentos que no son privativos de una clase social en
particular.
Nuestra investigación tiende a indagar en la complejidad de la
estructura social histórica, las diversas estrategias de que se
valen para que niños/as naturalicen, tomen como propia y reproduzcan
la modalidad de vínculos intolerantes, de inclusión
del otro como rival, escepticismo igual a individualismo que
incrementa vivencia de desprotección al tiempo que genera
más violencia.
Focalizamos este estudio en la diversidad de instrumentos de
castigo utilizado por los adultos como acción correctora, disciplinaria;
y en la representación social que sobre la violencia y los
comportamientos violentos entre pares tienen los niños/as.
MARCO TEÓRICO:
Reflexionar sobre los comportamientos violentos en los niños
y entre niños/as, remite a una concepción y posicionamiento
de la violencia. Sostenemos que los humanos no somos violentos
por naturaleza, la violencia es una construcción social y
reviste las características de la estructura social que la gesta.
El ser humano es aquí y ahora, concebido como la síntesis, el
punto de llegada de una historia social e individual que se
constituye en un hacer cotidiano, donde están presentes sus
primeras experiencias de vida, sus circunstancias actuales y
sus proyectos; en una complejísima trama vincular en la que
va configurando su subjetividad. Hay una estructura social que
preexiste al nacimiento de los sujetos, estructura que determinará
su forma de ser y estar en el mundo. Dar respuestas a los
interrogantes planteados en la introducción implica por un lado
un posicionamiento teórico respecto a esta concepción del sujeto
entendido como producto social, histórico, multideterminado
donde, desde lo que produce, cómo lo produce y cómo se
distribuye lo que produce – las relaciones sociales que enmarca
esa producción- determinan su psiquismo, la forma de interpretarse
a sí mismo y a la realidad. Se hace necesario indagar
la incidencia que sobre la subjetividad tiene el sistema de normas
y valores vigentes vehiculizada por la organización familiar,
social, el sistema educativo, las creencias, las tradiciones,
la ideología dominante; cuestiones todas que moldean los rasgos
de carácter y una forma de ser producto de sus patrones o
pautas culturales.
Hablar de violencia hoy, es también central, pensar la violencia
que se genera desde un Estado, un país como el nuestro, sometido
a intereses internacionales, sumergido en una crisis
económica, con un deterioro progresivo en las condiciones
concretas de existencia, con una disminución de los recursos
del Estado para atender las Necesidades Básicas Insatisfechas
de la población, produciendo violencia social de diversa
índole en la salud, en la educación. Violencia que potencia e
incrementa la dominancia de una ideología machista y autoritaria
que se traduce en la legalización del poder del adulto,
tanto en la familia como en las instituciones educativas, sobre
el niño/a.
DESARROLLO:
Caracterización socioeconómica de la población investigada:
Tucumán es el principal productor de azúcar de la Argentina
y el principal productor y exportador de limón del mundo,
importante productor de soja. En relación a la población
que asiste a la escuela, un alto porcentaje los padres de los
niños son desempleados o tiene trabajos temporarios, carecen
de obra social por lo que concurren a los Centros de Atención
Primaria en Salud u hospitales públicos, acentuándose esto en
los niños/as de la escuela suburbana donde se dieron los mayores
índices de desnutrición infantil.
METODOLOGÍA:
Utilizamos metodología cuantitativa y cualitativa tanto para el
relevamiento de los castigos físicos como para la indagación
de las representaciones de la violencia y de los comportamientos
violentos entre pares que tienen los niños de una escuela
suburbana y otra urbana.
1- Los castigos físicos:
La investigación tiene por objetivos relevar la diversidad de
instrumentos utilizados por el adulto para el castigo físico,
como forma disciplinaria y de educación correctora, aunque si
bien no todo castigo físico es asimilado por el niño como maltrato,
evidencia la legalización de un patrón de conducta posterior
que avala una forma de ser y relacionarse. Analizamos
las respuestas de 188 varones y mujeres de 8 a 11 años de
una escuela suburbana, extraidas de una encuesta de 11 preguntas.
Seleccionamos para este trabajo las siguientes:
¿Cuándo tus padres se enojan con vos?
1) ¿Te pegan?…………………¿ Con qué?……………….
2) ¿Te castigan? ………….. ¿Cómo?…………………
3) ¿Quién te pega o te castiga?…………………………
4) ¿Por qué te pegan o castigan?……………………….
Aclaración: La distinción entre las categorías te castigan y te
pegan, se efectuó para mostrar la diferencia entre una acción
psicológica y una acción física, sin desconocer la importancia
de ambas y la relación intrínseca entre las mismas.
1- Análisis de los resultados:
Atendiendo a los requerimientos de no presentación de cuadros
y, por ser los mismos numerosos por los respectivos entrecruzamientos,
mostraremos desde lo cuantitativo, cantidades
generales que muestran y apoyan las conclusiones inferidas:
Análisis de algunos resultados a la pregunta ¿te pegan?
a) Del total de 188 niños/as, 120 manifiestan que le pegan.; b)
Los porcentajes mas altos, se observan en la franja etaria de
8-9 años ( 70%) disminuyendo en los 10 y 11 años; c) 52 son
varones y 58 mujeres; d) 68 contestan que no le pegan; e) Los
instrumentos mas usados son: tirar el pelo con la mano-75%-,
chirlo -80%- cinto, varilla, látigo, haragán, zapato.
Análisis de resultados de la pregunta ¿te castigan?
a) Del total de 188 niños/as 104 manifiestan recibir algún tipo
de castigo, de los cuales 55 son mujeres y 49 son varones; b)
64 manifiestan no recibir ningún tipo de castigo; c) 20 no contestan
o no especifican, respuesta dudosa; d) Las formas de
castigos más usadas son: no salir a jugar, encerrarlos en la
pieza o baño, ponerlos a estudiar, no ver la tele.
Análisis de los resultados de la pregunta ¿quién te pega o
castiga?
La madre ocupa el primer lugar, lo sigue el padre, después
ambos padres y luego algún familiar – abuelo, tío, hermano-
Análisis de los resultados ¿por qué te pegan o castigan?
Los padres pegan o castigan porque los hijos hacen cosas
que a ellos no les gusta: no hacen la tarea, no hacen
caso a los mayores, no hacen lo que les piden, pelean con los
hermanos, hacen renegar, dicen malas palabras, ensucian y
se ensucian, se escapan, rompen cosas, no comen la comida,
salen sin avisar, contestan, mienten, no hacen las compras,
dejan la puerta abierta, no tiran la cadena del baño, juegan a la
hora de estudiar, se juntan con malas amistades, molestan,
ven tele cuando hay que hacer los deberes, desordenan la
casa, andan presumiendo, salen de noche, se juntan con desconocidos,
entre otros.
2- Análisis de los resultados de las representaciones que
de la violencia y de los comportamientos violentos tienen
los niños/as:
Para el relevamiento de la representación que los niños/as
tienen de los comportamientos violentos se aplicaron encuestas
a 110 niños/as entre 9 y 12 años de una escuela urbana de
San Miguel de Tucumán. Se seleccionaron para este trabajo
las siguientes preguntas ¿Qué es la violencia para vos? ¿Que
entiendes por comportamientos violentos entre compañeros?
¿tuviste alguna situación de violencia en la escuela? ¿tuviste
alguna situación de violencia fuera de la escuela?
2.a. ¿Qué es la violencia para vos? ¿Que entiendes por
comportamientos violentos entre compañeros?
De un total de 110 niños – 58 varones y 52 mujeres- entre 9 y
12 años se obtuvieron 265 respuestas y 38 indicadores que
dan cuenta de la representación que los niños/as tienen acerca
de la violencia y de los comportamientos violentos entre
pares.En los resultados el 28% a pelear, a pegar, golpear; el
20% lo asocian con maldad, algo malo, feo, fuerte; el 6% a
robar, asaltar, el 6% malas palabras, faltar el respeto; 4% maltratar,
molestar, aprovecharse; 4% insultar, 4% matar, asesinar.
Se registraron también otros indicadores aunque en menores
porcentajes pero que no dejan de ser significativos: violar/
violación, lo que ve en la tele, andar fuerte, chocar autos o
personas, secuestrar, guerra, tirar piedras, tirarse de los pelos,
gritar, discutir, escupir, tirarse de los pelos, tirarse al piso, hacerse
el pícaro, joder, burlarse, tener pistolas, revolver, amenazar,
destruir cosas, empujar, discriminar, buchonear, decir
cosas agresivas.
A los 9 años en ambos géneros aparecen en primer término
comportamientos violentos vinculados a pelear, golpear, siendo
mucho más explícitas las percepciones de los varones en el
sentido de especificar hacia quienes van dirigidas, quienes
son los destinatarios o victimas de las peleas, golpes o maltratos
» un compañero» » las mujeres» » se hacen los polentas y se
aprovechan de los más chicos. En los varones predominan
respuestas asociadas a maldad, algo malo, portarse mal, algo
fuerte y feo como pelear, pegarse, insultarse, robar, secuestrar,
falta de respeto, decir malas palabras, asesinar y arrojar
piedra. En las mujeres pegar y golpearse coinciden con los
varones, pero las manifestaciones por las cuales se expresa la
violencia a diferencia de los varones son: violación, guerra, se
tiran al piso, se escupen, se agarran de los pelos y se tiran
basura. Aparece en las mismas una mayor influencia de los
programas de TV como novelas, noticiero y películas que promueven
modelos violentos de interacción.
A los 10 años se acentúa una representación más crítica de la
violencia. Siguen predominando como manifestaciones violentas
la pelea, los golpes, pegarse en ambos géneros. Pero se
acentúan robar/ asaltar, matar, acuchillar, ahorcar, en los varones,
hacen referencia al uso de elementos tales revólver y cuchillo,
disminuyendo la burla y el insulto que aparecen como
naturalizados entre los pares. En las mujeres también aparece
robar/ asaltar al igual que los varones pero sin hacer alusiones
a armas, hay una percepción más moralista vinculada al respeto
«por la señorita» «a los mayores» » insultar» «decir malas
palabras» y sigue diferenciándose de los varones en cuanto es
el género donde aparece como indicador de la violencia » la
violación». Dan cuenta de estos indicadores las reflexiones
que las niñas realizan «hay que hacer caso a la madre, hacer
lo que los otros dicen» «no me gusta la violencia, tengo miedo»
«es malo porque algunos se pelean y se pueden lastimar» «algo
que no debería existir».
A partir de los 11 años los niños tienen una configuración más
conceptual de la violencia, como un conjunto de acciones materiales
y simbólicas que producen daño hacia su propia persona
y hacia los demás. Son conscientes de que la violencia
pasa por agredir, burlarse, «buchonearse», romper lápices, pelearse,
insultar, gritar en el aula, pegarle a una mujer, decir
malas palabras, ser torpe, llevarse mal con los compañeros,
«hacerle joda al otro», pelear por nada, hacerse el pícaro, tratarse
mal, retarse por culpa de otro, ser discriminado, escupir,
etc.; acciones todas ligadas a la relación entre sus pares. También
tienen la representación de la violencia como la trasgresión
a valores morales, estructurales, ligadas a la educación
familiar, a lo social y cultural, tanto como matar, robar, violar,
no respetar a la señorita ni a los padres. Aparece también la
percepción de la violencia como un modo natural de interacción,
tanto en el defenderse «si te pegan tenés que defenderte».
Se evidencia un alto grado de indefensión por parte de los
niños reflejado en la actitud de pasividad e impotencia del docente.
Las mujeres en estas edades tienen una internalización
más crítica de los valores morales transmitidos, para ellas, el
decir malas palabras, contestar a los padres, al profesor, jugar
con pistolas, hablar con extraños, pelear con los demás, robar,
es violencia; saben que es algo malo que no se tiene que hacer
ya que es peligroso para los más chicos, que aprenden en
la escuela una actitud naturalizada de relacionarse con modelos
violentos.
2.b. ¿tuviste alguna situación de violencia en la escuela?
El 66% -del total, el 55% son mujeres y el 77% varones- tuvieron
alguna situación de violencia en la escuela, en cambio sólo
el 34% manifiesta que no.
2.c. ¿Tuviste alguna situación de violencia fuera de la escuela?
El 64% – del total el 53% son mujeres y el 73% varones- responden
afirmativamente y el 36% negativamente. En ambos
género los escenarios donde se producen la violencia están
circunscriptos a la casa, el barrio, la canchita, la parada del
colectivo, la plaza, la calle, la esquina; y relacionados con la
familia como los padres y hermanos, amigos y primos. Siendo
los varones son los protagonistas mas involucrados en situaciones
de violencia dentro y fuera de la escuela.
CONCLUSIONES:
Ambas investigaciones dan cuenta, acorde al marco teórico de
la naturalización de la violencia y de los comportamientos violentos;
al internalizar los niños acriticamente modelos de educación
y crianza que se inscriben en su subjetividad como una
forma natural de relacionarse con el otro. En coincidencia con
este planteo, los niños/as reproducen los comportamientos,
actitudes vigentes en la realidad socioeconómico y cultural.
Los medios de comunicación refuerzan y potencian los modelos
acríticos en relación a la violencia y los comportamientos
violentos. Este modelo vigente no promueve comportamientos
donde predominen la justicia, cooperación, solidaridad, equidad,
igualdad, sino – entre otros- el ejercicio del poder de los
más fuertes hacia los más débiles; el no reconocimiento del
otro como un igual sino como un rival del cual debo defenderme,
competir, vencer y en su grado más extremo aniquilar. Si
bien esto es lo dominante, coexisten concepciones aunque minoritarias
que revelan otros modelos más tolerantes, solidarios,
democráticos de educación, y comunicación que refuerzan
modelos vinculares de reconocimiento e inclusión del otro
como un semejante.
La contribución científica en el abordaje de esta problemática,
tiende a la comprensión y búsqueda de estrategias transformadoras
que promuevan colectivamente cambios estructurales
en la sociedad y por ende en la subjetidad.
Dirá una alumna de 11 años «la violencia es una actitud que
tiene una persona para pegarle a un menor, le enseña al menor
y aprende las malas cosas, los errores» otra aportará, «para
mí la violencia es algo malo, siempre me sentí mal por la gente
que hace eso».
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