Perspectivas: La implicación en el acto de investigar. Investigación de una política pública en el campo de la educación superior

Perspectivas: La implicación en el acto de investigar. Investigación de una política pública en el campo de la educación superior

Por Gimena Lorenzi

Resumen
El acto de investigación es una acción individual y también
colectiva. Se intenta dar cuenta de algunas cuestiones
relacionadas con el sujeto de la investigación y su relación
con la verdad, el saber y la posibilidad de convertirse en
investigador.
Se enmarca dentro de la exploración realizada en la tesis de
maestría cuyo eje es indagar las políticas de contención, sostén
y acompañamiento en el ingreso a la UBA, se presentarán
algunas conclusiones y su relación con un criterio de verdad
provisorio.
La tesis es que el ingreso irrestricto es condición necesaria
pero no suficiente para garantizar el acceso y la permanencia
de los estudiantes en el nivel superior. Esta temática ha sido
trabajada por investigadores preocupados por la deserción-permanencia
de los estudiantes, como parte de políticas públicas.
Se trabaja la implicación porque lo que se intenta mostrar
son las dificultades, como investigador principiante, que se
presentan en el campo de las ciencias humanas y cómo es
necesario retrabajar constantemente la relación de implicación
entre el investigador y su objeto de estudio. Bajo los ideales de
una sociedad de derecho, más justa e inclusiva, fue necesario
trabajar la implicación y el criterio de verdad, como parte del
recorrido de indagación.

A modo de introducción
El acto de investigación es una acción individual y colectiva a
la vez; este artículo intenta dar cuenta de algunas cuestiones
relacionadas con el sujeto de la investigación y su relación
con la verdad, el saber y la posibilidad de convertirse en
investigador, desde la mirada de una principiante en la práctica
de investigación en las ciencias sociales.
En este artículo se trabajará la cuestión de la implicación en
el acto de investigar. No se tomará la implicación específica
con el tema de investigación de maestría ni doctoral, ni con la
institución, ni con la ideología, ni con las normas implícitas de
la misma. Sino simple (y complejamente) la implicación con el
acto de investigar, con la investigación misma.
Dicho trabajo se enmarca dentro de la exploración realizada
como parte de la tesis de maestría cuyo eje principal es
indagar las políticas de contención, sostén y acompañamiento
en el ingreso a la Universidad de Buenos Aires, se presentarán
algunas de las conclusiones a las que se ha podido arribar a lo
largo de la investigación y su relación con un criterio de verdad
provisorio.
La tesis fundamental que se sostiene en dicho trabajo es
que, si bien gran parte de la educación superior argentina es
sustentada con fondos públicos y es de ingreso irrestricto, no
se puede afirmar que este sistema de ingreso y la gratuidad
signifiquen, automáticamente, igualdad de oportunidades
para todos. El ingreso irrestricto es condición necesaria pero
no suficiente para garantizar el acceso y permanencia de los
estudiantes en el nivel superior. La hipótesis que se sostenía
en el estudio era que las políticas de contención, sostén y
acompañamiento tenían una contribución relativa positiva
sobre la permanencia en la institución.
Esta temática ha sido trabajada por investigadores preocupados
por la deserción y permanencia de los estudiantes en el
sistema educativo superior, indagando cuestiones sociales,
psicológicas individuales y en algunos pocos casos modos
institucionales que afectan la deserción y/o permanencia de
los estudiantes en el sistema superior de educación, como
parte de una política pública.
Lo que se intenta presentar en este artículo son las dificultades,
como investigador principiante, que se presentan al trabajar
en el campo de las ciencias humanas y cómo es necesario
retrabajar constantemente la relación de implicación entre el
investigador y su objeto de estudio.
Sobre la implicación en el acto de investigar
¿Por qué trabajar la implicación? Porque la investigación nace
como parte de una preocupación personal al ocupar un cargo
de gestión dentro de la UBA, más precisamente en el ciclo
de inicio para todos los estudiantes que ingresan a nuestra
universidad. Se hizo imperioso así repensar la universidad,
su función y tarea, repensar los sujetos que alojamos y los
profesionales que formamos en el marco ideológico de
sostener y construir una sociedad de derecho más democrática
e inclusiva, en tanto como se desarrollará más adelante, los
sectores menos favorecidos no ingresan al nivel superior, y de
hacerlo, tienen grandes barreras de distinta índole que llevan
gradualmente a la deserción del estudiante.
El sistema educativo atraviesa una crisis importante desde las
reformas realizadas en la década de los ´90 pero el acceso
a la educación sigue siendo un derecho constitucional en
todos los niveles. Garantizar el acceso a la educación es
responsabilidad primaria del Estado y de los actores de la
sociedad civil comprometidos con los derechos humanos.
Argentina ha optado, históricamente, por garantizarla por
medio de un sistema educativo público, gratuito y de acceso
irrestricto en todos los niveles.
Por ello, durante la investigación, bajo los ideales de una
sociedad más justa e inclusiva, fue necesario trabajar la
implicación y el criterio de verdad al que se intentaba llegar,
como final de un recorrido de indagación.
Ante las preguntas, ¿qué es investigar?, ¿qué es conocer?,
¿qué es saber?, ¿existe un criterio de verdad?, ¿existe la
posibilidad de objetividad?, se intenta dar cuenta de algunas
posibles respuestas trabajadas en el marco de un seminario
de doctorado. Respuestas, que desde el inicio, no son más
que provisorias y, desde Jacques Lacan, subjetivas. Se
trabajan, fundamentalmente, tres conceptos: autoridad, poder
autorizarse, ser autor. Y, a partir de allí, de la relación entre
saber y verdad, desde la mirada subjetiva del psicoanálisis,
sin dejar de tener en cuenta la relación entre saber y poder
planteada por Michel Foucault.
Siempre es más fácil comenzar siendo autorizados por otro,
por ello comenzaremos dando cuenta de qué es la implicación
para René Lourea. Así, la implicación es:el conjunto de las
relaciones, conscientes o no, que existen entre el actor y el
sistema institucional. La segmentaridad y la transversalidad
actúan en el sentido de especificar y modificar las implicaciones
de cada uno de ellos, mientras que la ideología procura
uniformarlos. (1994:270).
Como dice Loureau, “…toda investigación es intervención de la
institución de investigación en los flujos o pantanos de la vida
cotidiana del investigador tanto, y a menudo antes que, la vida
cotidiana de las poblaciones estudiadas…”. Así el análisis de
implicación intenta ayudar a la “toma de conciencia” de dicha
intervención (1994: 140, 141)
¿Para qué trabajar sobre la implicación? Finalmente es para
evitar que las propias consideraciones, los supuestos, los
preconceptos, etc. invisibilicen cuestiones o problemas que
surgen de esa “realidad” que observamos o intentamos
explicar. Una vez analizada la implicación es posible mantener
cierta distancia práctica con el “objeto de estudio”, pero
se mantiene el supuesto de que existe una diferencia, una
distancia posible entre el objeto y el sujeto de estudio.
Sin embargo, no estamos tan seguros que tal diferencia exista
en las investigaciones que tienen por “objeto” un campo social.
A su vez, el mundo académico, importa sus reglas y modelos
de investigación, por lo cual necesariamente existe en el
campo intelectual de la investigación un tipo de implicación
con la dimensión epistémica.Al existir un modo de comunicar
la investigación, la implicación allí parece ineludible, y no sólo
eso, sino socialmente aceptada dentro del campo académico.
Ahora bien, ¿por qué es más fácil autorizarse citando otro
autor? Es allí donde nos hemos encontrado releyendo los
Escritos de Lacan, especialmente en la relación entre el sujeto
y el saber. Es paradigmático que se nos olvide, que, quien
hace ciencia, quien es autor, es un sujeto, un: “…sujeto que
debe saber lo que hace, o por lo menos es lo que se supone,
no sabe lo que de hecho en los efectos de la ciencia interesa
ya a todo el mundo. Por lo menos, tal parece en el universo
contemporáneo: donde todo el mundo se encuentra pues a su
nivel sobre este punto de ignorancia…” (Lacan: 1980: 773-4).
Sólo hay ciencia posible en la posición de ignorancia, sólo
hay verdad haciéndose “cargo” de la ignorancia. Este olvido
del punto de partida: la ignorancia, tiene razón de ser en el
inconsciente. Nos aporta un saber que obviamente no implica
ningún conocimiento. Y es en esta relación del sujeto con el
saber, que se nos aparece el Otro (A), como enunciado de
autoridad, pero por medio de trabajo analítico, sabemos, que
no hay Otro del Otro. Si entonces no hay una Ley única, no hay
Una verdad a alcanzar, pero necesariamente la sostenemos,
es el trabajo con la implicación, y la propia posición subjetiva
frente a esa autoridad inexistente, pero existente al fin, que nos
posibilita autorizarnos, y en ese autorizarnos, la posibilidad de
ser autor, ya no de La verdad, sino de una verdad, una verdad
posible la del Yo, sujeto que hablo, en tanto no tenemos que
responder a ninguna verdad última.
Lacan nos dice “de nuestra posición de sujeto somos
siempre responsables” (1980: 837), entonces por qué repetir
insistentemente en el olvido, en afirmar – negar (y ya sabemos
qué implica la afirmación – negación en el concepto de
inconsciente del psicoanálisis) que hay una ciencia posible, que
hay un sujeto de ciencia, que hay un objeto de estudio, que el
sujeto está atado a un ser. Allí el trabajo con la implicación, con
la castración, con la falta. Falta que intenta suturar la ciencia, y
el sujeto mismo, por ello nuevamente caer en el repetido olvido
de la existencia de La verdad. Caer en el olvido de que el sujeto
está separado del saber. La ciencia llena esa falta por medio
de la lógica, y en esa lógica, académica, se constituye el modo
de comunicación de la ciencia que nuevamente sutura la falta
en el sujeto.
Si el sujeto del psicoanálisis no es diferente al sujeto de
la ciencia, entonces es necesario revisar la implicación, la
posición subjetiva frente a la castración, frente a la falta.
Si no hay Otro del Otro, no hay Ley que nos autorice, más que
en la propia ignorancia del saber. Volver a “sólo sé que no sé nada”.
Necesariamente, el revisar esta posición nos lleva a trabajar
la contradicción entre suponer una verdad (como punto de
soberbia, de suturación), y la investigación, comopunto de
ignorancia. No hay investigación posible si no es partiendo
de la ignorancia, de la falta, para en todo caso sólo llegar a
una verdad provisoria, endeble, nunca completa, pero si, en
todo caso como palabra autorizada para ser autor de la propia posición.
Volvemos, si de nuestra posición de sujeto somos siempre
responsables, cómo hacer ciencia, cómo investigar, en tanto
acto, bajo el supuesto propio de que existe una verdad posible,
cómo trabajar la cuestión de la verdad provisoria en las ciencias
humanas, cómo trabajar la posición subjetiva desde la cual se
investiga “científicamente”. Eso sólo es posible re-trabajando
la posición ante la castración, la angustia que ello genera, retrabajando
la posibilidad del saber del otro, (no del Otro – A).
Existe una verdad, en la falta, hay un sujeto que enuncia una
verdad, sabiendo que no es más que un saber que se ignora. El
trabajo con la pulsión epistemológica es posible, en tanto sea
posible, en nosotros sortear la negación de sujeto “objetivo”.
Algunas posibles conclusiones de la investigación realizada
El proceso más complejo sobre el final de la investigación, fue
poder aceptar que la tesis era correcta, pero la hipótesis no
se corroboraba, que la política pública de ingreso irrestricto
en la universidad pública es condición necesaria pero no
suficiente para garantizar el acceso y para permanencia de los
estudiantes en el nivel superior.
Si recordamos, la hipótesis que se sostenía en el estudio era
que las políticas de contención, sostén y acompañamiento
tenían una contribución relativa positiva sobre la permanencia
en la institución.
Aceptar que la hipótesis no se corroboraba fue el proceso
interno más complejo de la investigación. Sin embargo fue
posible arribar a algunas conclusiones provisorias, cargadas
de implicación e ideología.
Se realizaron así una serie de recomendaciones posibles para
el mejoramiento de las políticas estudiadas para revisar si
dichas políticas pueden funcionar como políticas de retención
de estudiantes teniendo en cuenta que no han sido creadas
para tal objetivo, excepto en muy pocos casos.
Para ello se recomendó que era necesario compartir y explicitar
este objetivo a quienes participan de estas políticas, desde los
docentes a los tutores hasta los mismos estudiantes, de modo
tal, que una actividad, más allá de ser un espacio “lúdico”, o de
información, sea un espacio de alojamiento de los estudiantes.
Para que las políticas tengan como objetivo máximo evitar la
deserción y ser promotoras de retención, se debe trabajar a
las actividades como espacios de inclusión. Sería necesario
que en cada una de las actividades se trabaje sobre el sentido
de pertenencia a la institución, el armado de grupo de pares
como pilar de sostén de permanencia en la universidad, es
decir un grupo con códigos propios, un nuevo sentido de qué
significa tener buen rendimiento.
A su vez sería necesario trabajar para elevar la capacidad
de tolerancia a la frustración, en tanto, queda asociado al
buen rendimiento el permanecer (a quienes les va bien en las
primeras materias, terminan, a quienes les va mal, abandonan).
También trabajar la socialización de los problemas, es decir su
“desindividualización”. Los estudiantes, en muchos casos, creen
que lo que les sucede es una cuestión individual, y se hacen
responsables de manera individual, generando sentimientos
de culpa y frustración propia. Si se trabajasen los casos por
medio de grupos de tareas y como problemas sociales o
grupales podría ser posible abordar esas sensaciones desde
otro punto de vista. Sería necesario redefinir y discriminar
la responsabilidad individual, de un problema social, por
ejemplo la diferencia entre la formación en el nivel medio, que
algunos creen deteriorada, respecto de lo demandado por
la universidad. Muchas veces se manejan datos o premisas
con poco basamento científico. Es necesario realizar estudios
cualitativos para dar cuenta si existe, para los estudiantes, un
drástico cambio entre el nivel medio y la universidad, que dicha
falta de adaptación genera vulnerabilidad y ello hace a la baja
tolerancia a la frustración y, por lo tanto, al abandono de los
estudios superiores.
Se concibe necesario que toda la institución se comprometa
a fomentar que los estudiantes participen de todas las
actividades a pesar de su carga horaria, ya que esto funciona
como un espacio de sostén y acompañamiento mejorando las
condiciones de ingreso en la universidad.
Pensar en una política de retención a largo plazo y con
compromiso de toda la institución, sería trabajar desde el primer
momento en que una persona se acerca a la universidad, y
que puede convertirse en un futuro ingresante, hasta que se
va de la institución. Ante la masividad del CBC esto parece una
utopía, sin embargo es sólo un cambio institucional profundo.
Dicho cambio es posible de manera paulatina, pero se insiste
con que es absolutamente necesaria la decisión política e
institucional para que se instale como tal.
Por todo esto es que se ha mantenido, a lo largo de la
investigación, la tesis de que la educación superior en la UBA
es de ingreso irrestricto, pero no es de acceso irrestricto.
Todos pueden ingresar, pero no todos pueden acceder y
permanecer en la institución.

Algunos comentarios para cerrar
Ya se ha dicho que la educación argentina es un derecho
constitucional, y podría pensarse que dicho derecho se
garantiza por medio del ingreso irrestricto, pero ello no
garantiza un acceso irrestricto con igualdad de oportunidades.
Dicha política de ingreso irrestricto, y de gratuidad no garantizan
por sí mismas que las personas que lo deseen accedan a una
educación superior, y no sólo accedan sino que la misma sea
de calidad, y de acceder que permanezcan y concluyan los
estudios superiores.
Al ser sustentada, básicamente por fondos públicos, la
pregunta que insiste es quiénes se benefician con esta
gratuidad, la selección por fracaso es uno de los modos más
antidemocráticos que se visualiza en la política de ingreso
irrestricto. Esta selección no sólo tiene costos económicos para
la sociedad en su conjunto (financiándose de modo regresivo),
sino un costo social muy alto. Y no sólo eso, sino que el costo
subjetivo y personal es casi imposible de cuantificar.
Hoy en día, no es posible afirmar que la política de ingreso
irrestricto, hace de algún modo a la igualdad de oportunidades,
ni siquiera a la equidad ni la democratización de la educación.
Financiar la oferta no es más que insistir con un mecanismo de
selección implícita que hace a una redistribución inequitativa.
La educación superior argentina parece tener un efecto
redistributivo progresivo desde los ricos y regresivo desde
los pobres, hacia la clase media y media alta, los más pobres
siguen teniendo más barreras y dificultades para acceder a la
educación superior.
Si la educación sigue siendo un mecanismo de progreso
cultural y económico para toda la sociedad y sus habitantes, el
financiamiento por parte del Estado es incuestionable, ya que
de este modo se beneficia a la comunidad y contribuye a lograr
una sociedad más igualitaria. Por ello la creación de un sistema
de becas o créditos a nivel nacional, sería una política social
adecuada para contribuir de manera directa, subvencionar la
demanda y arribar a un sistema educativo más equitativo de
inclusión real para todas las personas que así lo decidiesen,
así como un sistema de soporte institucional que lo sostenga.
Sigue siendo necesario repensar a la universidad como
formadora de capital humano y cultural, la educación como
derecho ciudadano de inclusión, las políticas educativas de
inclusión en los contextos actuales de diversidad, sustentando
la igualdad de oportunidades (real) durante toda la trayectoria
de los estudiantes, reconocer a los estudiantes como los
verdaderos sujetos protagonistas del proceso de enseñanza
aprendizaje, hacer, cuestionar, y repensar una educación
democratizadora. Pensar no sólo en abstracto, o en teoría,
sino con sujetos reales, con problemáticas diversas.
Este tipo de estudios, aporta un basamento científico sobre
la inequidad del acceso irrestricto, más allá de las políticas
voluntaristas de retención. Si más arriba se mencionó la
necesariedad de un compromiso institucional para la retención,
a nivel de las políticas de Estado es vital también redefinirlas,
sin por ello afectar la autonomía universitaria.
Las preguntas, según mi opinión, deberían guiar tal política
de Estado son: ¿Quiénes financian y quiénes se benefician
con la educación superior gratuita? ¿Cuál es el rol de las
desigualdades en Educación Básica y Media? ¿Es posible
revertir estas desigualdades en un período breve, por medio
de un reforzamiento académico?
El ingreso irrestricto, como una democratización de la
educación no es más que una falacia, a la educación superior
no accede cualquiera.
Cada sujeto es diferente y con una experiencia de vida
educativa diferente que marca su acceso o no a la educación
superior, más allá de que su ingreso sea o no irrestricto. ¿Qué
hace la universidad para que el acceso sea equitativo? ¿Es la
universidad quien debe ocuparse de estos temas? Ante estas
preguntas no se puede más que insistir en que es necesario
que la universidad se piense a sí misma, redefina sus objetivos
y su compromiso institucional con la sociedad en su conjunto.

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