AGORAFOBIA Y PÁNICO. Evaluación: Estado final de funcionamiento

AGORAFOBIA Y PÁNICO.
Arturo Bados López
5 de diciembre de 2005 (universidad de Barcelona)

Estado final de funcionamiento
Una mejora significativa no implica necesariamente un nivel elevado de funcionamiento final. Por ejemplo, un agorafóbico ha podido reducir sus ataques de pánico en más de un 20% (p.ej., de 7 a 5 por semana), pero a pesar de esta mejora, sigue presentando el problema. De ahí la necesidad de criterios adicionales para clasificar el nivel del estado final de funcionamiento de los pacientes. Himadi, Boice y Barlow (1986) han planteado que para considerar que un cliente ha alcanzado un elevado estado final de funcionamiento debe haber mejorado con el tratamiento (véase la definición del nivel de mejora) y cumplir al menos tres de los siguientes cinco criterios:
– Puntuación total de 20 o menos en la Jerarquía Individualizada de Evitación Fóbica de 10 ítems con una puntuación media no superior a 3 para los 5 ítems superiores. Calificación hecha por el paciente.
– Igual que a, pero calificación hecha por una persona significativa.
– Realización de los 5 ítems del Test Individualizado de Aproximación Conductual más una puntuación total de 10 o menos en las calificaciones de Unidades Subjetivas de Ansiedad hechas por el paciente en cada uno de los 5 ítems del test y con una calificación de Unidades Subjetivas de Ansiedad no superior a 3 en ningún ítem.
Frecuencia cero de ataques de pánico durante 2 semanas de autorregistro en el postratamiento. Con pacientes sin ataques de pánico, Cerny y cols. (1987) han propuesto sustituir este criterio por el siguiente: Puntuación de 2 o menos en la autocalificación del nivel de evitación (0-8) correspondiente a la fobia principal del paciente descrita con sus propias palabras en el Cuestionario de Miedos de Marks y Mathews (1979).
– Una puntuación de 2 o menos en las calificaciones del terapeuta en las escalas de 9 puntos de gravedad agorafóbica de Watson y Marks (1971).
Estos cinco criterios reflejan la conducta de evitación, ansiedad subjetiva y pánico, los cuales son los principales componentes fenomenológicos de la agorafobia. Además, se tienen en cuenta calificaciones de la gravedad fóbica hechas por el terapeuta y por una persona significativa. Como se dijo antes, hubiera sido conveniente añadir un criterio relativo a la interferencia producida por la agorafobia, criterio que debería ser cumplido obligatoriamente para que un paciente fuera considerado recuperado. Además, uno puede preguntarse si puede considerarse recuperado a un paciente que cumple los criterios anteriores, pero sigue tomando medicación o recibiendo cualquier tipo de tratamiento para su problema.
Una alternativa al sistema de clasificar a los pacientes en estado final de funcionamiento elevado y no elevado sería dar un punto por criterio cumplido y establecer las siguientes categorías de estado final de funcionamiento: elevado (4-5 puntos), medio (2-3 puntos) y bajo (0-1 puntos) (o bien, puede hablarse de pacientes totalmente, moderadamente y poco recuperados). Criterios similares, pero no idénticos, a los cinco antes expuestos pueden consultarse en Michelson y cols. (1994). Otros criterios no mencionados, pero que puede ser interesante tener en cuenta, son la ansiedad anticipatoria, el uso de alcohol/fármacos/drogas y la utilización de servicios de salud (psiquiátricos y no psiquiátricos).

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