MODOS DE LOS ÍCONOS HIPERTEXTUALES SIMBÓLICO-ARGUMENTATIVOS, COMPRENSIÓN LECTORA Y ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTOS

Estudios interdisciplinarios y nuevos desarrollos: MODOS DE LOS ÍCONOS HIPERTEXTUALES SIMBÓLICO-ARGUMENTATIVOS, COMPRENSIÓN LECTORA Y ADQUISICIÓN DE CONOCIMIENTOS

Lonchuk, Marcela; Rubione, Alfredo
UBACyT – Secretaría de Ciencia y Técnica – Universidad de Buenos Aires

RESUMEN
El presente trabajo se enmarca en la teoría semiótica de
Charles Peirce para dar cuenta de procesos de comunicación,
comprensión y adquisición de los conceptos disciplinares por
medio del uso de la iconicidad hipertextual. La hipótesis subyacente
es que la atribución de iconicidad hipertextual a las
semiosis simbólico-argumentativas, que traman los conceptos
disciplinares, facilita la comunicación, comprensión y adquisición
de los mismos. El objetivo es explicar: (1) el entramado de
interpretantes argumentativos implicados en cada concepto
disciplinar, pues un concepto disciplinar es un legisigno simbólico-
argumentativo, tramado por un conjunto de interpretantes
argumentativos, que son el producto de varios procesos de
semiosis, expresados en enunciados realizativos, que finalmente
configuran un objeto de conocimiento disciplinar; (2) la
complejidad de los procesos de lectura, comprensión y adquisición
del conocimiento disciplinar, ya que los interpretantes
que produce el lector durante los procesos referidos, son el
producto de semiosis simbólico- argumentativas, complejos
procesos inferenciales que operan con interpretantes argumentativos
y con los objetos simbólicos por ellos creados; y (3)
los modos que adopta la iconicidad en el hipertexto para representar
semiosis simbólico- argumentativas y facilitar así la comunicación,
comprensión y adquisición de los conceptos disciplinares.
Palabras clave: Comprensión Iconicidad Argumentativo Hipertexto

El complejo entramado argumentativo de los conceptos disciplinares
La complejidad de los procesos de lectura, comprensión y adquisición
de los conceptos disciplinares refleja la complejidad
de los mismos, pues ellos mismos son un entramado argumentativo.
Si analizamos un concepto disciplinar desde una perspectiva
semiótica peirceana, un concepto disciplinar es un legisigno
simbólico-argumentativo, un signo tramado por un conjunto de
interpretantes argumentativos, que son el producto de varios
procesos de semiosis, expresados en enunciados realizativos,
que finalmente configuran un objeto de conocimiento disciplinar.
Un concepto disciplinar se constituye así a través de su inclusión
en sistemas de argumentos, las teorías de las distintas
disciplinas, en donde aparecen siguiendo una legalidad, una
regularidad, una convención y una rutina de hábitos, que permiten
que se los interprete y valore como tales (Peirce 1931- 1958, 4:447).
Además, en cada proceso de semiosis, queda incluido no sólo
en un determinado sistema disciplinar, sino también en el contexto
de una comunidad académica particular (Magariños de
Morentín 1983: 104).
Los procesos de lectura, comprensión y adquisición de
los conceptos disciplinares
Los interpretantes que produce un lector durante el proceso de
lectura para comprender los conceptos disciplinares y tramarlos
luego en la red de sus conocimientos, son el producto de
semiosis simbólico-argumentativas, esto es, complejos procesos
inferenciales que operan con interpretantes argumentativos
y con los objetos simbólicos por ellos creados. Con el devenir
de las semiosis argumentativas operando sobre los objetos
disciplinares, se generan legalidades de interpretación.
Esas legalidades de interpretación implican para el lector una
vía a seguir para comprender y tramar aceptablemente, en la
red de sus conocimientos, los conceptos disciplinares.
La legalidad no sólo determina en qué sentido debe ser interpretado
un concepto disciplinar, no sólo determina cómo, según
qué interpretante, ese legisigno simbólico-argumentativo
será colocado por el lector en la trama de sus conocimientos
personales, asegurando su adecuación a los parámetros académicos,
sino que al mismo tiempo determina la legalidad de
la producción de nuevos conceptos disciplinares, de nuevos
legisignos simbólico-argumentativos que se integrarán en la
red de objetos de conocimiento que hacen a la cultura de una
comunidad académica.
La comunicación de los argumentos que traman los
objetos de conocimiento disciplinar
Cada objeto de conocimiento de una comunidad académica es
entonces un entramado de argumentos, que han sido producidos
bajo una legalidad disciplinar dentro de la cual seguirán
produciéndose nuevos objetos de conocimiento, objetos en sí
mismos difíciles de comprender, por dos razones, por el grado
de abstracción en el que son entramados sus argumentos y
porque son enunciados por medio de un lenguaje técnico, aspectos
que complican las tareas del lector, en particular, las de
aquél que recién comienza a deambular por un ámbito disciplinar.
Para allanar esas dificultades, la comunidad académica ha recurrido
a diversos tipos de textos, desde aquellos en los que
los argumentos son enunciados científicamente para los pares,
hasta las formas de divulgación científica, en las que los
argumentos, que traman los objetos de conocimiento disciplinar,
abandonan los niveles abstractos, para instanciarse en
diversos grados de iconicidad y generar así vías de comunicación
más accesibles para los lectores legos. Incluso la comunidad
académica está trabajando para sumar a la iconicidad, el
abandono de la linealidad de la escritura, para ingresar en la
dimensión de la multiplicidad de trayectos de lectura, que ofrecen
las redes digitales del hipertexto, facilitando a cada lector,
según sus competencias enciclopédicas y su estilo, el despliegue
de sus habilidades metacognitivas para trazar sus propios
trayectos de lectura y regular sus propios procesos de comprensión
y adquisición de los conceptos disciplinares (Burbules
y Callister 2001: 98-114).
Además, si de lo que se trata es de comunicar a un amplio espectro
de lectores, diferentes unos de otros en cuanto al grado
de apropiación de los conocimientos disciplinares, los argumentos
que traman los objetos de conocimiento disciplinar,
creemos que los íconos hipertextuales son un medio para facilitar
la lectura, la comprensión y la adquisición de los mismos.
Los íconos hipertextuales: atribución de iconicidad a
las semiosis simbólico- argumentativas que traman los
objetos de conocimiento disciplinar
Los objetos de conocimiento disciplinar son configurados en
diversos niveles de abstracción por medio de semiosis simbólico-
argumentativas que, por cierto, exigen muchas veces un
enorme esfuerzo de comprensión por parte de los lectores que
intentan apropiarse de los objetos de conocimiento. Para facilitar
las tareas de comprensión, se despliegan mecanismos
para hacer visibles esos objetos y los argumentos que los traman,
y adquieren entonces diversos modos de iconicidad, que
representan los rasgos, la calidad, la cantidad o el carácter del
objeto de conocimiento disciplinar, el modo o los procesos que
lo traman o en los que está involucrado.
Modos de los íconos hipertextuales simbólicoargumentativos
La iconicidad hipertextual representa visualmente (y también
auditivamente) el entramado argumentativo de los conceptos
disciplinares a través de ocho modalidades determinadas por
tres parámetros: animación, interactividad y tipo de trayecto de
lectura. Esas modalidades son:
(1) la gráfica no animada con la que el usuario no puede interactuar
y cuya lectura es lineal;
(2) la animación, que consiste en una secuencia de gráficos
que cambian de forma y /o de posición en un segmento de
tiempo siguiendo una linealidad desde una gráfico inicial hasta
una gráfico final sin permitir ninguna forma de interacción;
(3) el video, que comparte los rasgos descriptivos de la anterior,
pero pone énfasis en el movimiento y permite incluir sonido,
voz y música;
(4) el animador, que es un modelo no interactivo, que ilustra
linealmente procesos o realidades, cuyo funcionamiento no
evoluciona, en sí difíciles o costosos de repetir;
(5) el ejercitador, que es un programa basado en la animación,
la interacción y la repetición para la enseñanza y práctica sistemática
de una actividad aplicando conceptos, destrezas y
técnicas;
(6) el tutorial, que acompaña el proceso de adquisición de conocimientos
a la manera de un tutor, desde un estadio inicial y
mínimo de conocimientos, que se enriquecen a medida que se
interactúa con el programa respondiendo a interrogantes, lo
cual permite valorar (por ello su multilinealidad) el grado de
asimilación de los contenidos;
(7) el simulador, que es un modelo multilineal e interactivo,
manejable, de un sistema real o teórico, por medio del cual
pueden aprenderse procedimientos, comprender las características
de los objetos de conocimiento disciplinar, resolver
problemas o situaciones;
(8) y el hipermedio, que permite la interacción y la lectura multilineal
debido a su sistema de enlaces entre componentes de
distintos modos de iconicidad, a los que hay que sumar sonido,
voz y música (Diana Ospina Pineda 2003: 23-32).
Los hipoiconos y su implicación en los modos de los
íconos simbólico-argumentativos del hipertexto
Si analizamos las ocho modalidades descriptas desde el punto
de vista del desarrollo teórico periceano acerca del hipoicono2,
hay que considerar, en primer lugar que en todos los casos se
ponen de relieve, desde una perspectiva descriptiva o procesual,
las argumentos que traman el concepto disciplinar, se
generan signos que reproducen análogos visibles de las cualidades,
cambios o procesos del objeto simbólico al que se
refiere.
Si progresamos hacia un análisis más minucioso, los tipos de
hipoiconos mencionados por Charles Peirce (1931-1958:
2.277) e implicados en los ocho modos de los íconos simbólico-
argumentativos del hipertexto son: el hipoícono imagen,
que reproduce un análogo de las cualidades del objeto que
representa, análogo que puede tener diversos grados de iconicidad
según se trate de un gráfico o de una fotografía; el hipoicono
diagrama, que tiene una naturaleza diádica y representa
partes y relaciones entre las partes del objeto (mapas, infogramas);
y el hipoicono-metáfora, que en general consiste en
comparar un objeto abstracto con otro objeto material y visible
de un ámbito distinto al de la disciplina, para enfatizar los rasgos
del primero o los mecanismos de los procesos que lo involucran
con la finalidad de facilitar la comprensión del mismo.
Tal es el caso de ilustraciones como la diseñada en 1939 por
el Dr. Fritz Kahn, en la que el funcionamiento del sistema respiratorio
humano es representado como un sistema de tratamiento
y transporte de sustancias.
Conclusión: Los argumentos tramados visualmente en los
íconos simbólico-argumentativos del hipertexto
Los ocho modos de los íconos simbólico-argumentativos del
hipertexto, ya sea por medio de hipoiconos del tipo imagen o
diagrama o metáfora, pueden representar analógicamente los
argumentos que traman los objetos disciplinares, su descripción,
su evolución, los procesos que los involucran o en los
que están involucrados, pero algunos de esos modos presentan
peculiaridades. La animación representa el cambio; el animador,
procesos complejos que son para el lector difíciles de
repetir; el ejercitador, por medio de la repetición, representa
actividades en las que hay que aplicar conceptos, destrezas o
técnicas; el tutorial, permite valorar el avance del lector en el
proceso de asimilación de conocimientos disciplinares; el simulador,
permite plantear problemas que deben ser resueltos
por el lector para aprender a manipular los objetos disciplinares
en lo que hace a los procesos que lo involucran; y el hipermedio,
dotado de interactividad y multilinealidad, permite que
el lector elija el trayecto a recorrer, según un grado de complejidad
que se ajuste al nivel de los conocimientos que ya posee,
que determinan, por cierto, el nivel de dificultad que puede enfrentar
en el proceso de tramar un nuevo concepto disciplinar
en la red de sus conocimientos.
NOTAS
1. La semiosis es la relación semiótica propuesta por Charles Peirce y que
él mismo explica de la siguiente manera: «Un signo o representamen es algo
que representa para alguna persona alguna cosa, desde algún punto de vista
o capacidad. Se dirige a alguien, es decir, crea en la mente de esa persona
un signo equivalente, o quizás un signo más desarrollado. A ese signo que
crea, yo lo llamo el interpretante del primer signo. El signo representa a algo,
su objeto. Representa a ese objeto, no desde todos los puntos de vista, sino
en referencia a un tipo de idea, a la que algunas veces he llamado el ground
del representamen». ( Peirce 1931-1958: 2. 228, traducido por Rosa, 2000)
2. Con respecto al hipoicono, Peirce dice: » Pero un signo puede ser icónico,
esto es, puede representar a su objeto principalmente por su semejanza, sin
importar cuál sea su modo de ser. Si se requiere un sustantivo, un representamen
icónico puede denominarse un hipoicono. Cualquier imagen material,
como una pintura, es ampliamente convencional en su modo de representación,
pero en sí misma, sin ninguna leyenda o rótulo, puede denominarse un
hipoicono». (Peirce 1931-1958: 2.276, traducido por Sara Barrena, 2005)
BIBLIOGRAFÍA
Burbules, N.C. y Callister, T. A. (2001). Hipertexto: el conocimiento en la
encrucijada. En Burbules, N.C. y Callister, T. A. (eds.) Educación: riesgos y
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Granica.
Magariños de Morentín, J. A. (1983) El Signo. Las fuentes teóricas de la
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Ospina Pineda, Diana (2003). En-torno a la escritura hipertextual. En http://
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Peirce, Ch. S. (1931-1958) Collected Papers. Cambridge-Mass: Harvard
University Press.
Sheriff, J.K. (1994). Charles Peirce’s guess at the riddle: grounds for human
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