Problemáticas de la adolescencia, construcción del yo del sujeto (Freud)

Desde que Freud comenzó a formular la teoría del inconsciente, ya hace más de
un siglo, sabemos que el ser humano no se define únicamente a través de su
representación social
, y que existe todo un mundo, oculto a la mirada de lo mensurable,
que también determina lo que el sujeto es. Es el mundo de los deseos y los miedos, de
las fantasías y los afectos.
Hay una parte no visible del sujeto que lo condiciona, y que deberemos de tener
siempre en cuenta a la hora de evaluar su problemática, a la hora de encontrarnos con él.
Por otra parte el ser humano es un ser social que necesita estar en relación.
Somos dependientes de un otro desde el mismo momento de nuestro nacimiento, en el
que necesitamos del calor y alimento, afectivo y fisiológico, de una madre, para poder
sobrevivir. Se trata de nuestra esencia relacional, que evoluciona en el tiempo hacia una
mayor autonomía, no siendo esta nunca absoluta. La parte mas visible del ser humano
es la relacional, y dentro de ella la conducta puede ser entendida como una forma de
expresión.

Con frecuencia las partes más visibles del sujeto;
la conducta, la representación
social, y las menos visibles; lo más íntimo de los afectos, las emociones, también el
mundo inconsciente, están en franca contradicción. La adolescencia es uno de esos
momentos particulares en los que se da la paradoja de que la apariencia tiene una gran
importancia, y sin embargo engaña ya que es de tanta magnitud lo que muestra como lo
que oculta.
La plasticidad que se da en la infancia y la adolescencia hacen que sea un buen
momento para intervenir, ya que los procesos de construcción del “yo” todavía no están cerrados.
En este sentido, las intervenciones tardías, suelen tener menos efectividad.