Historia de la psicología.
SEXISMO Y ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA: UNA PROPUESTA DE ANÁLISIS EN EL NIVEL PARADIGMÁTICO
Ostrovsky, Ana Elisa
Universidad Nacional de Mar del Plata. CONICET. Argentina
RESUMEN
Se presenta al género como una categoría de análisis dentro
de la historia de la psicología subrayando su surgimiento académico
en el seno del denominado feminismo de segunda ola.
Como propuesta de investigación histórica se propone la utilización
de los niveles de estructura de los paradigmas propuestos
por Guba y Lincoln y desarrollados por Montero para
la detección y análisis de los sesgos sexistas en el desarrollo
de la disciplina. A los niveles planteados por los autores: ontológico,
epistemológico, metodológico, ético y político se postula
la introducción de la dimensión praxiológica fundamentando
dicha inclusión en el carácter bifronte de la psicología en tanto
ciencia y profesión. Dicha propuesta se ejemplificará apelando
a la producción psicológica sobre el tema.
Palabras clave: Historia Psicología Género Paradigmas
INTRODUCCIÓN:
Los autores abocados al estudio del devenir del movimiento
feminista efectúan comúnmente una periodización que divide
al mismo en dos etapas : una primera ola, en las postrimerías
del SXIX, apoyada los pilares de la búsqueda de la igualdad de
derechos a través del voto, la conformación de asociaciones, y
la militancia activa para la mejora de las condiciones sociales
de las mujeres; y una segunda ola hacia finales de los años 60
gestada principalmente en Estados Unidos y en Europa bajo el
lema «lo personal es político». (González, M.; Pérez, E. 2002)
Dicho resurgimiento, fortalecido en los años 70, tuvo como eje
la toma de conciencia de que todas las esferas : públicas, íntimas,
laborales, intelectuales, sociales, etc. estaban estructuradas
por relaciones de poder en las cuales las mujeres aparecían
como subordinadas a los hombres. (Cangiano, M.; Du
Bois, L. 1993). La incorporación de los estudios de género en
la historia de las ciencias y las profesiones se enmarca en el
seno de dicho posicionamiento.
Al referirse al género -término acuñado por el psicoanalista
norteamericano Stoller en los años 50´ (Orand, A. 1995) – la
literatura sobre el tema toma como mojón al artículo de la historiadora
Joan Scott «Gender a Useful Category Of Historical
Analysis» de 1988. En dicha publicación, la autora desplaza el
concepto de mujer en tanto universalista, ahistórico y esencialista
por el de género, para subrayar que el «saber sobre la diferencia
sexual» se conforma históricamente y ordena las relaciones
sociales » Es una categoría social que se impone en un
cuerpo sexuado» (pp 22). A su vez, se acentúa que la categoría
presenta un carácter relacional en tanto lo masculino y lo femenino
se conforman a partir de una relación mutua en un
momento histórico dado, siendo «una forma primaria de relaciones
significantes de poder».
Podría plantearse entonces que así como Olimpia de Gouges
en nacimiento de la primera ola del feminismo gestada al calor
del sufragismo, criticaba a los «Derechos del Hombre», las historiadoras
feministas de la segunda ola reprendieron a la ciencia
como empresa sexista y particularmente a las «Ciencias del
Hombre».
LOS ESTUDIOS DE GÉNERO EN HISTORIA
DE LA PSICOLOGÍA:
Dentro del segundo periodo establecido precedentemente surgieron
producciones dentro de la historia de la ciencia en general,
y particularmente dentro de la Historia de la Psicología
que comenzaron a utilizar la perspectiva de género en sus
indagaciones elucidando sesgos sexistas en diversos aspectos
de la disciplina (Denmark, F. 1979, 1980; Furumoto, L. y
Scarborough, E. 1986; Lesley, A. 1986; Puente, A. 1992).
Dentro de los estudios sobre el tema se pueden identificar la
presencia de estereotipos de género entendidos éstos como
patrones interpretativos relativamente estables de asignación
de rasgos, roles y ocupaciones a sujetos de acuerdo al sexo.
(Barberá, 1998, Stewart, McDermott, 2004). Asimismo problemas
tales como el del esencialismo psicológico y el fenómeno
institucional de un techo de cristal en las posibilidades de ascenso
femenino a las posiciones laborales de mayor prestigio
académico y profesional (Barbera, E. y otros 2004) fueron con
templados dentro del abanico de los sesgos sexistas disciplinares
mostrando un panorama heterogéneo de investigación
histórica.
UNA POSIBLE PROPUESTA DE SISTEMATIZACIÓN:
EL ESQUEMA PARADIGMÁTICO:
Atentos a tal diversidad de perspectivas, postulamos- más
como herramienta de sistematización que como un intento de
subsumir dicha riqueza a un esquema investigativo único-, el
modelo de análisis paradigmático propuesto por Maritza Montero(
2001) en la adaptación del ya clásico esquema de Lincoln
y Guba (1985), para ubicar las características de la investigación
histórica en la perspectiva de género desde los distintos
niveles de análisis de los paradigmas planteados por la autora
(ontológico, epistemológico, metodológico, ético y político). Proponemos
asimismo la incorporación de la dimensión praxiológica
solidaria a la particularidad disciplinaria de la psicología
en tanto ciencia y profesión.
Cabe mencionar que en la utilización del análisis paradigmático
no adherimos al término kuhniano en su acepción más
estricta, sino en su utilización más general y extendida en
ciencias sociales, en tanto modelo o modo de conocer que
requiere de la existencia de una comunidad científica informal,
pero diferenciada que disponga de canales de comunicación
propios, una terminología conceptual y metodológica común y
un conjunto de valores compartidos (Munné, 1996).
A continuación se presentan los niveles mencionados mostrando
la pertenencia de diversas investigaciones a cada uno
de ellos.
Nivel ontológico: refiriendo al «ser como ser» (Aristóteles), en
cuanto al estatus y las características del objeto conocido, tal
nivel se vislumbra en las investigaciones que toman el problema
del esencialismo en la historia de la teorización psicológica,
entendido éste como la naturalización de atributos socialmente
construidos . Un ejemplo de dicha apelación lo representan
estudios que cuestionan la formulación de una supuesta
«naturaleza femenina» de carácter biológico y por lo tanto
endógeno como un presupuesto ontológico sexista en la disciplina
(Pastor, R; Martinez, I; Barbera, E 1989, Brida, G 2001).
Nivel epistemológico: la problematización de la relación entre
el sujeto cognoscente y objeto conocido, como así también
a los procesos de construcción del conocimiento se contemplan
en trabajos que critican la retórica de la objetividad y a las
perspectivas epistemológicas históricamente imperantes como
dispositivos reforzadores de valores patriarcales en el despliegue
de la ciencia moderna. Un ejemplo de ello lo constituyen
los aportes de la antropóloga Teresa De Lauretis (1990) y los
estudios de Helen Longino (1993).
Nivel metodológico: en dicho nivel se analizan los modos de
producción de conocimiento y los diversos sesgos sexistas
que presentaron las investigaciones psicológicas a lo largo de
la historia tales como problemas de muestreo y extrapolaciones
injustificadas de conocimientos generados a partir de la
consideración del hombre blanco occidental como norma. Aquí
es dable mencionar la elaboración de la Guidelines for Avoiding
Sexism in Psychological Research. (Denmark, F. 1988).
Nivel ético: la dimensión ética se enmarca en el plano de los
juicios de apreciación destinados a la distinción de valores positivos
y negativos en la producción y aplicación del conocimiento.
El carácter explicito de tal nivel se ilustra en los trabajos
en Historia de la Psicología desde la perspectiva de género
en su conjunto, con independencia del enfoque particular empelado,
en la medida en que parten de la interrogación acerca
de la concepción del otro y el posicionamiento «valorativamente
situado» del investigador. Esté hecho se desprende de la
asunción consciente por parte de los mismos, de los valores
solidarios a la eliminación de toda forma de discriminación basada
en diferencias sexuales. (Kendler, T. 2003)
Nivel político: lo relativo a la vida organizada colectivamente,
al espacio público y lo concerniente a los derechos y deberes
civiles y a las relaciones de poder en dicho espacio se asocian
a la dimensión política de toda disciplina. Ubicados en éste
nivel de análisis paradigmático están dos tipos de trabajos:
aquellos que analizan históricamente la participación de la mujer
en la esfera pública académica, sus modos de incorporación,
sus niveles de productividad, etc; y los que analizan papel
y el impacto de la psicología en la política de una determinada
región. Un ejemplo del primer tipo lo constituyen las
contribuciones de Mestre Escriva, V. (1996); Pastor, J.; Civera,
C.; Tortosa, F. (2000) y Kressley-Mba (2003); mientras que una
demostración del segundo tipo se observa en el análisis de la
transmisión del estereotipo femenino durante el franquismo en
España efectuada por Bosch Fiol, E.; Ferrer Perez, V. (1998),
en donde el examen político en su acepción más generalizada
se observa claramente.
Nivel praxiológico: tal nivel si bien no fue contemplado por
Montero, a nuestro parecer merece ser incorporado ya que la
psicología no se caracteriza sólo por generar conocimientos
sobre los fenómenos psicológicos sino también por intervenir
transformando alguna porción de la realidad . Representa un
«saber hacer» y genera intervenciones profesionales concretas
susceptibles de vehiculizar diversos estereotipos de género.
Los estudios históricos que señalan las intervenciones discriminatorias
y el examen acrítico de las herramientas utilizadas
y sus sesgos androcéntricos pueden ser ubicados en dicho
nivel (Lesley, A. 1986, Hoogland Noon, D. 2004).
COMENTARIOS FINALES
El análisis del posible carácter sexista en numerosas vertientes
de los estudios psicológicos, tanto en los aspectos teóricos,
metodológicos y praxiológicos, como en su faz institucional
y política, se ubica en un movimiento que nace en la segunda
ola del feminismo de los años sesenta y setenta y aflora
hacia los años 80 del siglo XX como un novedoso tópico dentro
de la disciplina: «la perspectiva de género». Dicho enfoque,
lejos de ser un corpus homogéneo, representa una empresa
plural en donde las orientaciones metodólogicas y los diversos
niveles de análisis conviven configurando distintas maneras
de abordar el género en el marco de la historia de nuestra
ciencia y profesión: desde aquellas más centradas en las historia
de las ideas y la historia interna de la disciplina, hasta las
emparentadas con la historia externa y la sociología del conocimiento.
Como manera de sistematizar tal diversidad y como propuesta
para historiar la psicología y la construcción del género en
argentina desde ésta perspectiva, se planteó la posibilidad de
abordar nuestra historia ubicando al género en los niveles paradigmáticos
descriptos.
Consideramos valiosa la posibilidad de implementar ordenamientos
de éste tipo ya que permitirían el análisis problematizador
tanto de las definiciones teóricas de mujer en los contextos
históricos, como del papel político de la psicología en la
transmisión de los estereotipos sexistas y en la inserción femenina
en los espacios académicos y profesionales.
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