EL ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA EN LA INVESTIGACIÓN
El
desarrollo de investigaciones con un enfoque constructivista llama, en
nuestros días, poderosamente la atención por las condiciones que
supone.
Sin embargo antes de realizar algunas
consideraciones en torno a esta primera alternativa de acceso a la
investigación de lo social, considero conveniente dejar claramente
diferenciados algunos criterios de clasificación de las estrategias
investigativas, con el fin de no iniciar su tratamiento con la
equivocada idea de que hablaremos de metodologías necesariamente
excluyentes entre sí. Para tal efecto, me apoyaré en la clasificación
propuesta por Juan Luis Hidalgo Guzmán.
CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN
TIPOS DE INVESTIGACIÓN
ESTRATEGIA EPISTEMOLÓGICA
• Constructivista
• Verificacionista
ENFOQUES SIGNIFICADORES DE CONOCIMIENTO
• Cualitativa
• Cuantitativa
CARÁCTER DISCIPLINAR DE LOS REFERENTES TEÓRICOS FUNDAMENTALES
• Sociológica
• Antropológica
• Económico-política
• Pedagógica
• Histórica
• Epistemológica
PERSPECTIVA METODOLÓGICA
• Etnográfica
• Experimental
• Clínica
• Estadística
• Descriptiva
• Documental
• Oral
• Informativa
ESPECIFICIDAD DEL OBJETO
• Del aula
• De la vida escolar
• Institucional
• Curricular
• Sistémica
PAPEL DEL SUJETO
• Participativa
• Crítica
• Tipológica
• Histórico-pedagógica
En
el contexto de esta referencia, verdaderamente vale la pena analizar la
propuesta que el citado autor presenta a una estrategia constructivista
de la investigación educativa.
Entre otras cosas, el
Maestro Hidalgo Guzmán establece que no existe ninguna duda acerca de
que “el destino de una investigación, su relevancia como producto y el
papel que cumple en la formación del investigador, deriva de cómo se
concibe el investigar. Conviene por ello, iniciar esta reflexión con
una discusión seria que permita ampliar horizontes conceptuales sobre
la compleja trama que se establece entre el sujeto que investiga y su
objeto de estudio. Se pretende más claramente anticipar los riesgos de
caer en reduccionismos, formalismos o simplificaciones que hacen poco
significativa la experiencia y carentes de interés o irrelevantes los
productos. Esta pretensión se justifica de manera particular en el caso
de la investigación educativa que realizan los docentes, pues es
insoslayable el hecho de que aún hoy prevalecen prácticas acartonadas,
sujetas a formatos e instructivos, a hipótesis “centrales” o de
“trabajo” que poco espacio dejan a la imaginación, la creatividad y el
debate. Por el contrario, el directivismo en la investigación sólo
propicia una calidad en entredicho, poco interés de quienes la realizan
y acaso una circulación doméstica de los productos.
En
efecto, se trata de abrir la caja de Pandora y reivindicar la acción
del sujeto investigador que se expresa en un campo de confrontación con
el objeto de estudio a través de múltiples y complejas relaciones,
también se trata de asumir el objeto en toda su riqueza conceptual y de
subrayar las peculiaridades del proceso a través del cual, el sujeto es
el protagonista y el objeto el producto de su actividad
constructivista. Vale comenzar por exponer la idea corriente que domina
los ambientes educativos.
La versión más simplista de
la relación sujeto-objeto, sostiene que es suficiente con que el
primero cuente con un marco teórico adecuado, un método claro y que
haya seleccionado con prudencia algún objeto de estudio, traducible a
una mera correlación positiva entre dos hechos, una hipótesis, pues,
que a su vez se reduzcan a variables con indicadores y puedan ser
operados estadísticamente para verificar el acierto de la proposición
correlativa.
Las concepciones de sujeto-objeto que
acompañan a esta versión simplista de lo que es investigar, supone un
individuo que usa la teoría para verificar una proposición hipotética,
haciendo uso de un conjunto ordenado de pasos - receta con garantía de seguridad - (subrayado mío) ,
en el que se considera como momento definitorio, a la expresión
cuantitativa de los indicadores. El objeto es un asunto de elección y
su requisito de validez es que sea expresado (redactado) mediante un
enunciado claro, preciso, inequívoco y único, que dé cuenta de una
correlación positiva o negativa y en todo caso sumamente simple.
En
el fondo de esta concepción, están un conjunto de nociones y creencias
sobre el papel y carácter de teoría, método, objeto de estudio y, desde
luego, sobre lo que es investigar. Más aún, acompaña a esta concepción
una obsesión de orden y seguridad; firmes deseos de que la tarea sea
sencilla, sin dificultades, lineal; así como significativos temores al
error, a la posibilidad de un trabajo infructuoso y a la incertidumbre.
Todo ello inherente a la estrategia verificacionista para la
investigación.
La emergencia de mitos es inevitable:
el marco teórico agota la realidad, el planteamiento del problema y la
redacción de hipótesis se circunscribe a la lógica formal o predicativa
de proposiciones y correlaciones, el método se reduce a procedimientos
y técnicas y el objeto de estudio pierde su carácter problemático. Bien
vistas las cosas, no es cierto que la teoría agote la realidad, tampoco
el objeto de investigación es un asunto de elección, ni el método se
reduce a procedimientos e instrumentación de técnicas. Como hemos
sugerido, en la investigación el sujeto se confronta con el objeto en
un campo complejo, desde la lógica de relaciones múltiples, dialécticas
y en todo caso inéditas en su especificidad, a partir de la cual el
objeto y el método se construyen, lo que implica arduas tareas,
constantes retornos reflexivos, mucha imaginación y creatividad en un
itinerario de trabajo que dista mucho de ser lineal. Intentaremos en lo
que sigue, romper con los mitos y creencias que se han generado en
torno a la investigación; también nos proponemos develar la situación
desde la cual el sujeto investigador asume su tarea, el carácter
problemático del objeto y reformular de modo más real el nexo
sujeto-objeto, mismo que reclama un planteamiento menos formal que
recupere la complejidad del acontecimiento.
En una
situación particular, una persona no se vive como sujeto abstracto
cognoscente ni la realidad es asumida como objeto de reflexión teórica.
El individuo vive una situación de cotidianidad, atendiendo exigencias
prácticas de sobrevivencia, con base en intereses práctico utilitarios;
conoce en términos de reconocerse en los otros, se expresa en una
situación de habla plagada de opiniones y discursos impuestos, intuye y
especula sobre las contingencias a las que responde desde saberes
prácticos; actúa y se realiza en un mundo de apariencias, adecuaciones,
imposiciones, resistencias y simulaciones frente a los mandatos y los
“roles” asignados; también se inquieta e inconforma, sus preocupaciones
permean sus intereses y costumbres como traducción de su vida en un
campo de conflictos; recurre a certidumbres y justificaciones que
remiten a su sociovisión o a su experiencia personal; se legitima en la
adecuación de su conducta a las condiciones preestablecidas y en
referencia a patrones morales compartidos.
En suma,
el sujeto se vive en situación y no se agota en su individualidad,
dicho de otro modo, el sujeto vive como perteneciente a grupos, en un
campo cultural históricamente determinado y no se reduce o no se le
puede concebir como individuo abstracto, al margen de sus modos
peculiares de existencia y expresión, en una situación social
conflictiva.
Proponemos, pues, para repensar el quehacer propio de la investigación, sumir a quien pretende investigar como un sujeto en situación cultural,
esto es, una persona realizada en su vida cotidiana, la que expresa una
compleja red de relaciones de dominación, comunicación posible,
intereses, expectativas, creencias y certidumbres como campo de
existencia del sujeto (en su doble significado: suje to de y sujeto a)
cuya actividad reflexiva y voluntad de hacer posibilita la apropiación
de su realidad y la problematización de su modo de existir y ser, es
decir, la investigación como acontecimiento del sujeto en su situación
cultural, en la realidad concreta y cotidiana de su realización.
La
argumentación anterior que refiere a los trabajos de K. Kosik, A.
Touraine, Habermas y otros, nos permite iniciar una reflexión sobre las
posibilidades de los docentes para hacer investigación, esto es, los
maestros realizan su trabajo docente en una situación escolar que
conocen en su cotidiana confrontación con los órdenes institucionales,
en las necesidades de comunicación con sus alumnos, compañeros y
autoridades, desde un saber pedagógico que se constituye con un dominio
de disciplina, un papel de autoridad, de empatía o de subordinación.
Son abundantes los vicios, las creencias, las simulaciones en el
proceder de los docentes ante la arbitrariedad de los mandatos, la
ausencia de perspectivas, la necesidad de sobrevivencia y la
irrelevancia de su acción; pero también están
presentes la inconformidad, las expectativas de mejorar la calidad de
trabajo docente, la conciencia de los problemas o dificultades y los
intentos persistentes de establecer relaciones de comunicación
comprensiva, digamos de manera resumida que la institución escolar con
sus órdenes, mandatos y prácticas regimentadas, con un discurso formal
que se agota en los supuestos del deber ser, constituye la situación en
la cual los docentes se realizan y conocen, desde la que reflexionan,
cuestionar y expresan su voluntad y su compromiso en la investigación
posible (también el subrayado es mío).
Es
necesario explicitar que en el fondo de lo dicho, está una idea
respecto al conocimiento y una intención por revalorar el conocer de
los sujetos en situación, es decir, aquí desechamos la
vieja tesis que divide el conocimiento en científico y empírico, en la
que se adjudica al primero un sustento teórico, un carácter de
veracidad basado en la comprobación experimental, inaccesible por su
naturaleza a los seres mundanos y vulgares, mismos que se consumen en
su práctica anodina e insignificante, quienes sólo poseen conocimientos
empíricos que se agotan en la mezquindad de la práctica individual
realizada en los ámbitos reducidos de su pequeño mundo (igualmente mío, el subrayado ) .
Por el contrario el conocer es una forma de existencia del hombre en
situación que no se reduce ni se agota en la experiencia o acción
vivida, ni se le puede calificar como mera ideología; ambas ajenas
conceptual y prácticamente del conocimiento científico. El conocimiento de lo cotidiano
-por llamar de alguna manera al conocer del sujeto en situación- se
articula con el conocimiento que deriva de la reflexión teórica de
muchas maneras; pero sobre todo, es el ineludible punto de partida para
la construcción de concepciones que hacen comprensibles y explicables
los acontecimientos reales.
Efectivamente, es
impensable en el caso de la vida escolar, convocar a la reflexión
haciendo abstracción de la situación en la que existe y se realiza el
docente. Las teorías educativas testimonian esta afirmación, que no
obstante se antoje innecesaria, la reivindicamos en tanto nos permite
prefigurar el quehacer investigativo que pueden protagonizar los
docentes.
Es sabido que el acceder a la cientificidad
en el producto, es un propósito presente en todo el proceso de
investigación que responde a los requisitos y criterios dominantes en
este quehacer; este afán cientificista con frecuencia se traduce en un
alejarse de la práctica o en un ajustarse a la teoría. La disquisición
teórica desde el cuerpo teórico y en la rigurosidad de su lenguaje
formal, más bien deriva en un teoricismo confuso y no en la comprensión
de los hechos o la construcción de concepciones explicativas, mucho
menos en la producción de teoría; estas, claramente encuentran su
posibilidad en la reflexión de la experiencia remite a conocimiento
cotidiano, desde el cual y más allá de pretensiones en sentido
contrario, da forma, especificidad y significación a la reflexión
teórica, y no sólo en cuento se hace de la situación real el objeto de
reflexión, sino porque el sujeto que reflexionar lo hace
inevitablemente desde su situación cultural, con su discurso en la
lógica de sus saberes prácticos, fuente de sus certidumbres.
Se
infiere de lo dicho que esa posición que establece dos niveles en el
conocer: la ideologización de la realidad y el conocimiento científico,
tiene al menos dos repercusiones negativas en lo que se entiende por
investigar: primero, hace suponer que sólo el acceso a la ciencia
rompería el estado de ideologización y segundo, que este acceso ha de
ocurrir a través del método científico. Conclusión, se vuelve otra vez
al teoricismo formal y a la estrategia verificacionista en la
elaboración de conocimientos. Esta concepción no toma en cuenta las
posibilidades de reflexión y cuestionamiento de los sujetos, no
contempla que si bien, la realidad se asume con sus apariencias, es
desde ellas como se inicia la indagación, el preguntarse y la búsqueda.
Más aún, la sociovisión de una persona no se identifica en su totalidad
con la certidumbre, su ideología resulta de una múltiple interpelación,
desde distintos papeles sociales y a través de diferentes momentos de
reflexión. En fin, podemos sostener que el conocer es una forma de
expresión y acción del sujeto en situación y, dada su complejidad, el
conocer no es un objeto de gradación o de hacerle corresponder niveles
de calidad; se conoce desde la situación cultural, el sujeto conoce a
través de múltiples y complejos procesos, cuya especificidad deriva del
modo de vivir y realizarse en esta situación cultural, esto es, de su
práctica crítica, de sus posibilidades de comunicación, su capacidad
argumentativa, de los recursos culturales accesibles, del ámbito de
libertad conquistado, de la significación que realiza del mundo, de las
relaciones de dominación, los valores morales y los patrones de
acumulación con los que se confronta.”
En seguida me permito ofrecer algunas consideraciones que resultan relevantes dentro del análisis del presente tema.
Juan Luís Hidalgo Guzmán, op. cit., pp. 5-10
SÍNTESIS
DE ALGUNAS IDEAS Y SUGERENCIAS SOBRE EL PROCESO INVESTIGATIVO A PARTIR
DEL ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA PROPUESTO POR EL MAESTRO JUAN LUIS HIDALGO
GUZMÁN
1. EL CUESTIONAMIENTO . Cuestionario inicial, exhaustivo, acerca de una preocupación temática .
En primer lugar, asumamos que el docente es un sujeto en situación, dentro de un proceso social complejo.
Ahora bien. Es posible suponer en él dos actitudes distintas:
1.
Desempeña un protagonismo cotidiano cuya preocupación central es
llevarse bien con los compañeros y ser “positivo” ante los ojos de los
“de arriba”. Elude responsabilidades extras o comprometedoras y busca
resolver sus problemas personales, aún a costa de no cumplir éticamente
con sus responsabilidades laborales. Pero, no obstante lo anterior, es
posible que él se advierta audaz en su ámbito: es capaz de manifestar y
defender con vehemencia una idea o consigna... siempre que sea en masa;
cuando en su trabajo se requiere, individualmente plantea preguntas que
no comprometen ni desquician, sino que son tolerables por ser
ineludibles, pero naturales, o que pueden ser asumidas para superarlas.
Por ejemplo, ¿qué tan importante es la disciplina escolar?, ¿qué tipo
de tareas ayudan al logro de habilidades en la realización de
mecanizaciones aritméticas?, ¿qué técnicas son útiles para motivar a
los alumnos en la clase?, ¿cómo lograr una lectura de rapidez?, ¿cómo
lograr controlar a los alumnos inquietos?, ¿cuál es la importancia del
material didáctico?, y otras que, aún siendo más o menos importantes,
permiten advertir que se apoyan en una creencia o aceptación
incuestionable de que la estructura de donde provienen ya es perfecta,
inamovible.
2. Está interesado por mantener el
equilibrio de su relación social y profesional, pero no a costa de
renunciar a las convicciones que le dan sentido a su rol como docente.
Los hechos reales que protagoniza le permiten advertir indicios y
síntomas que hacen sospechosas sus certidumbres acerca de su
conocimiento cotidiano y del contexto general de su práctica
profesional. Le importan, como a todo docente responsable, las
preguntas anteriores. in embargo, a él le resulta más pertinente e
interesante preguntarse si la escuela ofrece espacios para la
participación de los padres de familia y si esa participación es más
que su papel de escucha, cotizador o presencial en los actos cívicos;
qué se entiende por disciplina escolar y cuál es su papel en el proceso
de enseñanza - aprendizaje; si es un proceso científicamente válido la
mecanización aritmética; en qué consiste realmente la motivación, por
qué se le supone una función atribuida al maestro o si la motivación es
un asunto de técnicas; para qué la lectura de rapidez; qué significa
controlar; cómo limitar al máximo la subjetividad de los momentos de la
práctica docente; cómo interesar a los compañeros de trabajo en la
problemática académica; advertir y analizar los pequeños grandes
problemas institucionales, como son la deserción, la reprobación, el
ausentismo, la impreparación, etc. En cualquier caso, estas son sus
preocupaciones primarias, después de estudiarlas, aborda las
específicas.
En resumen, las actitudes y las
preguntas que no rompen con los dogmas, apuntan hacia la mera
importancia de los hechos y, en la mayoría de los casos, apresuran
juicios para el mejoramiento, antes de conocer y discurrir sobre la
naturaleza de los obstáculos y dificultades. En fin, son de tipo
prescriptivo y suponen la realidad normada, al contrario de entender
que en la realidad hay actos normativos que no se corresponden
necesariamente con los hechos, cuya naturaleza es realmente distinta y
hasta contradictoria.
Por lo anterior, en esta fase
del trabajo, debe buscarse que las preguntas, en la doble dimensión que
he aludido, vayan de lo general a lo particular y que se sustenten en
una lógica relacional.
2. LA PROBLEMATIZACIÓN . En
esta fase se depura y concreta la relación de componentes estructurales
que permitirán contextualizar la especificidad del objeto de estudio.
3. EL PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA . Requiere de la definición específica del objeto de investigación. Debe recordarse que “ la construcción de un objeto de investigación es la delimitación específica de una relación en un campo problemático .” (Hidalgo Guzmán, 1994)
La
delimitación específica del objeto de investigación requiere de la
realización de algunas consideraciones, antes y después. El cuadro
siguiente ofrece algunas sugerencias, que obviamente pueden tener
alternativas, según la naturaleza del objeto de estudio, toda vez que
no se pretende ofrecer una receta.
MOMENTOS REFLEXIVOS
A C E R C A D E:
UBICACIÓN TEMÁTICA
el campo teórico del objeto , especificación del desarrollo disciplinario
RECORTES DE LA REALIDAD
la positividad del objeto y su especificidad en el campo problemático
NIVEL DE ANÁLISIS
la situación teórica del sujeto : enfoques, estilos posibles para denotar y connotar la especificidad
PERSPECTIVA CULTURAL
la situación concreta del sujeto ; recursos y propósitos en la especificación posible.
En este sentido, la construcción del objeto de investigación , como se ve, es una estructuración de interrogantes , mientras que la perspectiva metodológica es el inicio de una estructuración de explicaciones fundamentales.
Por
lo anterior, resulta adecuado cuestionar desde la teoría, ciertos
procesos intersubjetivos y psicológicos del aprendizaje, como los
siguientes, entre otros:
• Cómo se construye el conocimiento.
• Qué papel cumple el sujeto en el proceso de enseñanza - aprendizaje.
• Cómo se generan y transfieren ciertas estructuras de conocimiento.
• Cómo influye el desarrollo intelectual del sujeto en el proceso de aprendizaje.
• Cómo accede el sujeto a lo social y cómo interactúa con ello.
• Cuáles son los horizontes de la práctica docente, real y cotidianamente.
4. RATIFICACIÓN
O RECTIFICACIÓN DEL PROBLEMA. Después de realizar un juicio valorativo,
según las características y la naturaleza del objeto de investigación.
5. DEFINICIÓN DE LAS LÍNEAS DE TRABAJO. Constituye la primera aproximación a la metodología.
6. ACOPIO Y ORGANIZACIÓN DE FUENTES. Congruentes con la naturaleza del objeto de investigación.
7. CUESTIONAMIENTO DE LAS VERSIONES HISTÓRICAS DE LA PRÁCTICA DOCENTE.
7.1 Peso de las versiones oficiales.
7.2 Tradición para pensar la situación presente.
Al concluir esta parte del diseño del proyecto de investigación aparecen dos variables:
• La inteligibilidad del proceso , que es una circunstancia individual y
• La viabilidad de su realización , situación definidamente institucional.
Acaso pudiera intentarse un esquema de desarrollo correspondiente a una
investigación con enfoque constructivista, conforme al cuadro
siguiente: