MATERIALES Y MÉTODOS
Se administró la Escala Argentina de Diagnóstico de Tecnofobia
(EADT), desarrollada por Luque (7), a una muestra final de 69
sujetos de 55 a 79 años edad, que tienen estudios medio-superiores,
son cordobeses-argentinos, y estudian y/o trabajan
en alguna de las instituciones de educación superior, públicas
o privadas, de Córdoba. El muestreo es de tipo accidental.
La EADT está conformada por 67 items; incluye 6 subescalas
que miden a) ansiedad, b) autoeficacia, c) aversión, d) actitudes,
e) valoración existencial, f) percepción del impacto social.
Para detectar tecnofobia se utilizan los siguiente criterios de
inclusión, propuestos por Luque (8): 1) elevada ansiedad: T >
56, y 2) elevada aversión: T > 56, y 3) baja autoeficacia: T < 44
y/o 4) actitudes negativas: T < 45 o 5) valoración existencial
negativa: T < 43.
Se describe en primer lugar la muestra en función variables
sociodemográficas indagadas, luego los niveles correspondientes
a los índices de la EADT en adultos mayores. Finalmente se
comparan las diferencias de media de este grupo etario con los
sujetos de las otras muestras. Para esto último, la EADT ha sido
administrada a una submuestra de 154 sujetos jóvenes (menores
de 25 años) y a una de 82 sujetos adultos (30-50 años); en
ambos casos se utilizaron los mismos requisitos de inclusión
aplicados para el grupo de adultos mayores.
RESULTADOS
En la muestra de adultos mayores (n=69), el 72.8% es de sexo
femenino; el 72.5% participa de cursos de extensión universitaria
y un 10% cursa carreras de grado; el 92.8% estudia en la
universidad pública. Solo el 23.2% se forma en áreas tecnológicas.
El 47.8% está jubilado, mientras que 23.2% ejerce la
docencia, 10.8% su profesión, y el resto, actividades comerciales
o artísticas. El 78.3% dice que tiene computadora en su
hogar, y el 72.5%, que usa prestaciones de Internet, pero solo
el 13% dice que su nivel de uso de computadoras es excelente-
muy bueno. Solo el 1.4% usa las computadoras más de 4
horas diarias para entretenerse, y el 11.1%, para trabajar o
estudiar. El 39.1% dice que nunca busca la ayuda de otros
cuando debe trabajar con computadoras, mientras que el
37.7% dice que siempre requiere ser asistido. En relación a la
Ansiedad, el 44.9% tiene niveles bajos y el 20.3%, altos. El
42% tiene niveles altos de Autoeficacia y el 13%, niveles bajos.
El 59% tiene niveles medios de Aversión. El 50.7% tiene actitudes
positivas hacia la tecnología mientras que al 46.4% le
resulta indiferente. En cuanto a la Valoración existencial, el
56.5% valora como positivas sus experiencias en relación a
las computadoras, y el 40.6% no puede realizar una valoración
precisa. El 69% no tiene una opinión formada sobre el Impacto
que la tecnología ha tenido sobre la sociedad argentina, y un
30% dice que este ha sido negativo.
Utilizando los criterios diagnósticos elaborados para la EADT
(8), se considera que un 46.4% es ansioso frente a las computadoras.
En este grupo (n=32), el 78.1% tiene niveles altos de
aversión (rechazo y evitación) hacia las computadoras; el
64.7% valora como negativas sus experiencias con computadoras;
el 75.5% tiene niveles bajos de autoeficacia; el 69.2%
tiene actitudes negativas hacia la tecnología; el 83.3% tiene
una percepción negativa del impacto social que ha ocasionado
la tecnología en nuestro país. En función de esto, solo el 18.8%
puede ser considerado un tecnofóbico.
Sobre el total de sujetos estudiados (N=305), el 14.5% es tecnofóbico.
Dentro de este grupo (n=44), el 52% tiene menos de
25 años de edad, y el 57% es estudiante universitario de grado
o posgrado (no trabaja); el 77% es de sexo femenino; el 60%
tiene computadora en su casa. En cuanto al área de formación,
el 72% estudia ciencias sociales. Ninguno de los sujetos
señala que tenga muchos conocimientos de informática, y el
69% dice que su nivel de habilidad o experticia es escaso.
Aplicada la prueba de Kruskal-Wallis, para detectar diferencias
entre los tres grupos etarios, encontramos que la misma es
significativa en relación a los factores Ansiedad, Aversión,
Autoeficacia e Impacto Social, pero no en cuanto a Valoración
Existencial y Actitudes. Al indagar el sentido de las diferencias,
encontramos que no existen diferencias significativas entre jóvenes
y AM en ninguno de los factores. Entre jóvenes y adultos
las diferencias son significativas en los distintos factores, a
favor de los jóvenes, salvo en relación a la Autoeficacia. Al
comparar adultos con AM, encontramos a favor de los últimos
que hay diferencias significativas en relación a la Ansiedad,
Autoeficacia y Aversión, pero no en los otros factores.
CONCLUSIONES
Según algunos autores, los jóvenes son menos ansiosos que
los adultos mayores a raíz de que las computadoras y herramientas
digitales son elementos frecuentes de la vida cotidiana
actual, y no lo eran hace dos décadas. En sentido inverso,
también se ha señalado que los adultos mayores pueden ser
menos ansiosos que los jóvenes en función de sus experiencias
de vida y cambios actitudinales. Sin embargo, al buscar
diferencias entre estos dos grupos (menores de 25 y mayores
de 55 años), encontramos que las mismas no existen en nuestra
muestra.
Por un lado, esto es relevante en tanto confirma que la tecnofobia
no es una situación provocada por la falta de adaptación
a o conocimiento de las tecnologías actuales, sino que se
comporta como un trastorno real que requiere respuestas.
Por otro, tal como señaláramos, en los primeros estudios se
pronosticó que, con el paso del tiempo, la tecnofobia desaparecería.
No obstante, la realidad ha mostrado dos cosas muy
distintas: a) la tecnofobia sigue existiendo, e incluso ha aumentado
con la popularización de las redes virtuales (3, 9, 10);
b) el trastorno se produce tanto en los AM como en el resto de
los grupos etarios, de manera que es preciso revisar algunos
prejuicios sobre este grupo (11).
Destacamos dos datos relevantes de nuestra investigación.
Primero, que más de la mitad de los sujetos detectados como
posibles tecnofóbicos en nuestra muestra, son menores de 25
años. Esto es preocupante si consideramos que estos sujetos
son futuros profesionales y parte de la masa laboral activa,
que verán restringida su vida laboral, académica y personal
como consecuencia de los montos de ansiedad sufridos y la
tendencia a evitar las herramientas de tecnología digital. Y
muestra además que no es real que los jóvenes se vean protegidos
de este trastorno por ser «nativos digitales».
Segundo, las diferencias significativas se producen en el grupo
de los sujetos adultos – tienen más de 25 y menos de 55
años – respecto de los mayores y menores a ellos. Los adultos
son los menos autoeficaces y sus actitudes son menos positivas
en comparación con los otros grupos, a la vez que se
muestran más ansiosos y aversivos frente a las nuevas tecnologías.
Suponemos que esto tiene raíz en la presión y competencia laboral
sufrida por esta franja etaria, de manera que tener
conocimientos no alcanza para garantizar el éxito económico,
laboral, etc; y el uso de computadoras y sus herramientas
es una de las máximas exigencias actualmente. A esto se
suma que el aumentar o no el nivel de conocimientos, o la interacción
con computadoras, no es relevante por si solo para
determinar la desaparición de comportamientos aversivos y
los niveles de ansiedad. Suponemos que además entran en
juego características muy subjetivas como los rasgos de personalidad,
estados de ánimo, estrés.
Consideramos que estos resultados, al margen de sus implicancias
sociolaborales y académicas, contribuyen a desmistificar
la asociación directa que tiende a reproducirse socialmente
cuando se habla de tecnofobia: a más edad, más miedo a las
tecnologías. Los resultados muestran claramente que esto no
es más que un prejuicio por la edad o viejismo, producto del
cual han sido, y siguen siendo, víctimas los adultos mayores.
BIBLIOGRAFÍA
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3. Rosen, L., & Weil, M. (1998). TechnoStress: Coping with Technology.
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4. Laguna, K. & Babcock, R. L. (1997). Computer anxiety in young and older
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5. Butchko, L. (2001). Computer Experience and Anxiety: Older versus Younger
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Indiana (USA), 2001. Recuperado en diciembre de 2002, de http://www.iusb.
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6. Dyck, J. L., & Smither, J. A. (1994). «Age differences in computer anxiety:
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7. Luque, L. (2006). Tecnofobia: estudio sobre la ansiedad ante y la aversión
hacia las herramientas de tecnología digital, en sujetos adultos argentinos.
Interpsiquis, 2006. http://www.psiquiatria.com/articulos/ansiedad/24833
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evitación de herramientas de tecnología digital, en sujetos adultos
universitarios de Córdoba. Tesis de doctorado en Ciencias de la Salud, FCMUNC.
9. Wilfong, J. (2004). Computer anxiety and anger: the impact of computer
use, computer experience and self-efficacy beliefs. Disponible on-line en
Computers in Human Behavior, desde 9/04/04, http://www.sciencedirect.com/
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10. Walters, J.E. & Necessary, J.R. (1996) An attitudinal comparison toward
computers between under>Education, sum-96.
11. Rodríguez Feijoo, N. (2002). Las personas mayores y la informática.
Conicet – Facultad de Psicología de la Universidad San Salvador, Buenos
Aires.
