Objetivos del diagnóstico pedagógico en la actualidad
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1.2 Objetivos del diagnóstico
Los objetivos del diagnóstico operatorio consisten fundamentalmente en situar al niño dentro del estadio que le corresponde. Cada una de las pruebas implica una serie de operaciones; se considera que el niño ha adquirido estas operaciones cuando las resuelve correctamente.
El diagnóstico operatorio se basa en que la competencia intelectual viene delimitada por el conjunto de esquemas de asimilación que el sujeto posee en ese momento, Difiere pues de la perspectiva tradicional que sostiene que la adquisición de conocimientos depende de la capacidad intelectual.
El interés básico de la psicología genética ha estado en estudiar cómo se construyen y cómo evolucionan los esquemas proporcionando un modelo de desarrollo de la competencia intelectual en términos de capacidad operatoria. Por este motivo se emplean las pruebas operatorias con el fin de evaluar las posibilidades intelectuales de los alumnos ante la asimilación de determinados contenidos. Según Alonso T. (1983) el valor diagnóstico del sistema desarrollado por Piaget radica principalmente en la descripción que en él se hace de la secuencia global que sigue el desarrollo intelectual (pág. 1081). Los objetivos serán: a) anticipar los alumnos que van a seguir y los que no; b) proporcionar información para constituir grupos homogéneos y adecuar los contenidos; c) evaluar la influencia de los aprendizajes en el desarrollo operatorio.
1.3 Modo de realización del diagnóstico
En el examen diagnóstico se combina el método experimental con la entrevista clínica. Interesa conocer tanto lo que el niño hace como el por qué lo hace, de esta forma es más fácil determinar el nivel de desarrollo alcanzado.
Durante la exploración se le van facilitando al niño indicaciones, cuando hace inferencias incorrectas, para observar en qué medida es capaz de corregir la inferencia o el razonamiento.
Los problemas planteados requieren no sólo que el niño haya adquirido los esquemas sino que sea capaz de generalizarlos a situaciones nuevas; cuando el niño no puede efectuar esta generalización se considera que el esquema operatorio no está consolidado.
La exploración por el método operatorio permite evaluar la capacidad de aprendizaje y de generalización de lo aprendido. Ambos aspectos son básicos a la hora de una intervención.
El examen permite establecer una línea base del nivel en que se encuentran los niños en las diferentes operaciones intelectuales, y que puede ser diferente para cada una de ellas.
1.4 Críticas
La ventaja que tiene este tipo de diagnóstico es que está incluido dentro de una secuencia de desarrollo en la que conocemos los pasos siguientes a dar por el chico, ello permite la secuenciación y jerarquización de los aprendizajes, si conocemos previamente las operaciones intelectuales implicadas en ellos.
Pero este diagnóstico presenta una serie de dificultades. En la secuenciación ofrecida por Piaget y la que se refleja en las pruebas las edades medias de aparición son indicativas y pueden variar de una cultura a otra; la estandarización y tipificación de las pruebas es nula; la aplicación debe hacerse individualmente y resulta muy larga; se necesita por el aplicador una buena preparación en el método clínico; es difícil precisar la relación existente entre contenidos escolar y las nociones exploradas en las pruebas; no salva el problema de los desfases horizontales, aunque así lo afirmen.
Con respecto a este último punto citado hay muchos aspectos que hoy todavía no tienen una respuesta clara. Las investigaciones de los estilos cognitivos y del potencial de aprendizaje, sin embargo han arrojado alguna luz sobre ellos. Creemos que es necesario combinar más de un procedimiento diagnóstico en el ámbito escolar, según los objetivos que se pretendan.
Otras dificultades se refieren al proceso de evaluación desde esta perspectiva. Hay tres cuestiones a considerar a la hora de planificar el proceso de evaluación del pensamiento operatorio, alguna de las cuales está relacionada con las limitaciones de las pruebas empleadas.
Se presenta en primer término la elección de las técnicas a emplear para distinguir entre pensamiento intuitivo y operacional, dado que existen más de 80 pruebas diferentes. En principio se utilizan aquellas que tienen en cuenta: el concepto de número y conceptos relacionados, tanto en los aspectos de conservación como en los de seriación, conceptos espaciales y operaciones lógicas generales.
En segundo lugar las modificaciones a realizar durante el examen para aplicarlo a distintos tipos de sujetos: por ejemplo para lograr la cooperación. Problemas de tipo ejecutivo con niños perturbados emocionalmente.
En tercer lugar la validez de las pruebas piagetianas clásicas para la evaluación del paso del nivel del pensamiento pre-operatorio al operatorio. Existe el problema de los desfases que se salva haciendo una evaluación parcial por áreas y no dando tanto peso al nivel general.
Se constata también un problema con los contenidos de las pruebas, y es la influencia verbal en la resolución de problemas correspondientes al pensamiento operatorio. Eliminando el lenguaje se ha observado que los conceptos que definen estructuras operatorias se adquieren antes que el sujeto sea capaz de verbalizarlos. Así pues hay que tener en cuenta que la evaluación refleja el nivel de desarrollo lingüístico en relación con el concepto explorado, y no exclusivamente la comprensión del concepto en sí. A este respecto conviene señalar que la determinación de las aptitudes del niño pequeño o del retrasado debe ser realizada por técnicas no verbales, o a través de la medición directa de los procesos de aprendizaje de los conceptos estudiados. Desde esta óptica la medida de los procesos de aprendizaje puede considerarse como una medida de la inteligencia. No obstante el desarrollo sistemático de técnicas no verbales para la evaluación del desarrollo intelectual entendida como potencial de aprendizaje de los conceptos operatorios, está por realizar.
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