Psicología del desarrollo: ¿CÓMO ESTUDIAR LAS REPRESENTACIONES EMOCIONALES EN LA INFANCIA?

4 – RESPONDIENDO A NUESTRO INTERROGANTE DE INVESTIGACIÓN
Los niños y las niñas son participantes activos en la comunicación
con los demás dentro de su contexto social, ya que a través
de la comunicación e interacción con otros iguales y con
adultos recibe y ejerce influencia social que contribuye a la
construcción de conceptos compartidos dentro del grupo social
de pertenencia (Moscovici, 1984). Los mismos se ven confrontados
con las instituciones y las prácticas sociales que les presentan
problemas para resolver pero también les presenta soluciones
y argumentos para las soluciones (Billig, 1987; Emler,
Ohana y Dickinson, 1995). Desde edades muy tempranas adquieren
una importante experiencia sobre las reacciones que
desencadenan sus actos en las demás personas que dan lugar
a construcciones representacionales sobre las mismas. Es
en la escuela donde sostienen todos los días discusiones espontáneas
en las que «ajustan cuentas», pelean, cuestionan,
se apoderan de sus pertenencias, se burlan y critican a sus
compañeros que les suscitan distintas emociones. Estamos
convencidos que este tipo de conflictos contribuyen con el desarrollo
psicológico y representan una importante forma de interacción
social, son parte de la vida en comunidad, que aportan
nuevas experiencias de aprendizaje tanto de orden emocional
como intelectual y socio-moral (Shantz y Hobart, 1989;
Opotow, 1991; Rende y Killen, 1992; Killen y Turiel, 1991). Debido
a que los conflictos interpersonales van siempre acompañados
de sentimientos, que constituyen en muchas ocasiones
la causa misma de los conflictos (ofensas, insultos, rechazo,
enojo, tristeza, miedo, etc.) nuestro interrogante metodológico
consiste en cómo acceder a la subjetividad del participante infantil
para registrar desde su propia perspectiva las representaciones
emocionales que le provocan algunas situaciones
que se reiteran en el intercambio entre pares. Para responder
a dicho interrogante y considerando la diversidad entre los
miembros de la clase como una riqueza del colectivo, optamos
por un diseño exploratorio de tipo cualitativo cuya lógica siguió
un proceso que partió de las experiencias vividas por los niños
y las niñas en situaciones diseñadas especialmente para la
investigación con la finalidad de comprenderlos dentro del
marco de referencia de ellos mismos. Dado que nuestro esquema
cognitivo de trabajo es fundamentalmente la inducción,
somos concientes que el entrevistador es el principal instrumento
de medida y el responsable de la producción de sentido
cuando desde su propio enfoque analiza el discurso desde la
perspectiva del niño y de la niña (que es la materia prima de
esta exploración). Nos compromete también reconocernos
como sujetos durante el recorrido del proceso y a aceptar que
el trabajo de investigación se encuentra determinado por nuestra
historia y por la carga de subjetividad que nos conforma, no
sólo por intereses puramente académicos o profesionales. En
el trabajo de campo, por ejemplo, lo que vemos, lo que escuchamos,
en contraste con aquello que nos pasa desapercibido,
se encuentra mediado por nuestra historia y por los conocimientos
teóricos que nos preceden así como por los que nos
acompañan en ese momento (Romo Beltrán, 1999). Privilegiamos
el enfoque cualitativo porque nos permite centrarnos en
los referentes históricos y biográficos de la experiencia humana,
descubrir su significado y comprender las acciones tal
como ocurren en el contexto. En este caso conocer las formas
cualitativamente diferentes con las que los sujetos, niños y niñas,
se representan las emociones en las situaciones conflictivas
entre sí a los fines de establecer categorías conceptuales.
Consideramos que en nuestro trabajo exploratorio la entrevista
semiestructurada es la herramienta más adecuada para
explorar cómo piensa un sujeto en un dominio particular
(Castorina el al. 1989; Honey, 1987; Piaget, 1926; Turiel 1983;
Lyons, 1992; Vinh-Bang, 1966). Nos permite incorporar distintos
materiales tales como: historias, situaciones a resolver y
dibujos. A partir de la tesis de que la experiencia vivida es
esencialmente un proceso interpretativo y que los seres hablantes
construyen un mundo imaginario y simbólico procuramos
alcanzar una cierta calidad de información sobre el objeto
de estudio seleccionado el modo más adecuado de examinarlo.
Puesto que el discurso no es la transposición transparente
de opiniones, actitudes, representaciones que existen de manera
acabada antes de conformarse en lenguaje y, en tanto
que entendemos que el discurso es un momento en el proceso
de elaboración de todo lo que ello significa de contradicciones,
incoherencias, frases inconclusas, que es la palabra en acto al
de decir de Bardin (1983, en Quivy y Van Campenhoudt, 1989),
consideramos que la entrevista semiestructurada de tipo clínica
es el instrumento de recolección de datos más adecuado
para captar el objeto de estudio que nos planteamos. Se trata
de un diseño flexible que nos permite comprender la realidad y
el entorno donde se produce. La realización de este tipo de
entrevista supone la consideración de ciertos criterios acerca
del acceso a los sujetos, el lugar que se le asigna a sus discursos
en relación con sus acciones y representaciones y también
sobre el modo en que se abordan los mismos. En esta
situación, el niño es colocado frente a la necesidad de organizar
discursivamente su experiencia en una situación donde la
reflexión fue el registro previo pero no el diálogo mismo, donde
el entrevistado se muestra sin reflexionar, pegado a su propio
decir. Por consiguiente, en el diálogo de la entrevista están
presentes sus esquemas interpretativos y si el registro de la
cotidianeidad y los sucesos se hallan vinculado a un hacer reflexivo.
Dado que la realidad, la verdad, no sólo se descubre,
sino que se construye, que es considerada como un «producto
de prácticas discursivas complicadas» (Schwandt, 1994, en
Valles, 1997), la meta estaría centrada en la reconstrucción de
los puntos de vista de los sujetos implicados en el estudio,
buscando una interpretación documentada adecuadamente
aunque, necesariamente, expuesta a revisiones ulteriores.

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